Vermont Catamounts

  • Conferencia: America East
  • Localización: Burlington, Vermont
  • Pabellón: Patrick Gym
  • Entrenador: John Becker

Temporada 2016/17

  • Regular season: 29-5 (19-0 en la America East)
  • East Tournament: Campeones ante Albany

Quinteto: Trae Bell-Haynes, Ernie Duncan,Anthony Lamb, Kurt Steidl, Payton Henson

Por Nacho Juan (@NachoJuanRules)

Ni Duke, ni Villanova ni Gonzaga. Ni Coach K, ni Roy Williams ni John Calipari. No hay equipo que más tiempo lleve sin conocer la derrota en la NCAA que los Catamounts y John Becker. De hecho, sólo hay una universidad de las 351 que no ha perdido ni un partido en su calendario de conferencia, y esa es Vermont.

La histórica temporada en Burlington la firman los números, pero nace en la cancha, especialmente con una de las defensas más férreas del país. Un muro que sólo ha permitido superar los 70 puntos a 5 equipos, ninguno de la America East. Carácter, dureza y disciplina, los tres pilares que han hecho de Vermont uno de los regalos más envenenados del March Madness.

Su campaña se ha contado por victorias, y no sólo en su conferencia. Dieron guerra a las high-majors, le cogieron la medida a la Ivy League y prepararon el terreno para hacer historia. Los triunfos se sucedían, pero sobre todo, era la forma de conseguirlos. Apenas cuatro equipos lograron acercarse a menos de diez puntos de los Catamounts, que no hacían un baloncesto vistoso, pero se habían convertido en un fenómeno nacional.

Dejaron atrás a la Vermont de Taylor Coppenrath y TJ Sorrentine para consolidar la mejor temporada de la historia del programa, pero también de la America East, siendo la primera vez que un equipo la culmina invicto. El torneo amagaba con ser un paseo, y lo fue, hasta la final. Maine y New Hampshire cayeron fulminados, pero Albany consiguió ponerles contra las cuerdas. La gran rivalidad se reflejó en la cancha y los Great Danes se lanzaron a su terreno. Y cuando se asomaban al abismo, los Catamounts respondieron. Su billete al Gran Baile era indiscutible.

Como lo es también el éxito de su identidad. Todo nace atrás, en unas líneas de pase asfixiantes, en unas rotaciones defensivas impolutas y en un temible abanico de alternativas tácticas. La pluralidad es la clave, también en ataque. Hasta 8 jugadores diferentes han liderado al equipo en anotación esta campaña.

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Pero los focos recaen en Anthony Lamb, el primer freshman que se erige como MVP del torneo. Un alero versátil, inteligente en el juego sin balón y muy eficiente en las cercanías del aro. Sin embargo, los mandos recaen en Trae Bell-Haynes, la dinamita, el líder y la extensión en cancha de John Becker. El pilar interior es Payton Henson, la pieza más pulida de los Catamounts desde el curso pasado.

Tras ellos, un ejército comprometido. Empezando por Ernie Duncan, uno de sus tiradores más fiables y Kurt Steidl, el multiusos por excelencia. Ambos completan un quinteto sólido, pero que va más allá. Becker acierta en afirmar que además del mental, el mejor cambio en el grupo ha llegado en la profundidad. La agresividad defensiva es su bastión, exigen mucho físicamente y no pueden permitirse problemas de faltas. Por ello, piezas Darren Payne, Dre Willis o Drew Urquhart son fundamentales para seguir el guión.

Podría decirse que a Vermont no se le puede pedir más, pero no creo que ellos estén de acuerdo. Su propuesta es incómoda para cualquiera, el contexto favorece a las defensas y el upset no va a ser ningún extraño. No son bonitos de ver, ni pretenden serlo. Ellos quieren barro, luego ya veremos.

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