Toronto Raptors

Los Toronto Raptors arrancaban el curso dejando atrás la mejor temporada de su historia, tanto a nivel clasificatorio (56 victorias) como en cuanto a éxito en la postemporada (final de conferencia). Un listón muy alto que superar que puede dejar en los aficionados un sabor amargo por la comparación, pese al éxito cosechado esta temporada. Los canadienses han alcanzado 51 victorias (segunda mejor marca histórica) que sin embargo no les ha valido para sumar el cuarto título de división consecutivo y que además les han hecho caer a la tercera plaza del Este.

Una temporada que comenzó de dulce para los hombres de Dwane Casey, quienes tras conseguir la renovación de DeRozan en verano y conservar el exitoso bloque de la plantilla arrancaron con numerosas victorias que les situaban de nuevo en la élite de la conferencia. Un inicio esperanzador con un único borrón, como lo fueron las derrotas ante todos los contenders, en partidos igualados y resueltos por diferencias inferiores a los cinco puntos, pero decantándose siempre del lado rival. Las dudas ofrecidas por el equipo en los partidos clave eran el único punto negro en una temporada en la que los Raptors parecían capaces de disputarle a los Cavs la primera plaza del Este.

Pero el panorama cambió con la entrada de 2017 y los Raptors afrontaron una cuesta de enero especialmente complicada. Las sensaciones del equipo empeoraron y comenzaron a sucederse las derrotas ante rivales de entidad muy inferior. Una crisis de juego y de resultados que llevaría a los de Toronto hasta la quinta plaza del Este y que se alargó hasta el parón del all star de febrero. He aquí el momento clave de la temporada, cuando Masai Ujiri volvió a tomar las riendas y protagonizó dos traspaso que cambiarían el rumbo de la temporada: primero adquiriendo a Serge Ibaka a cambio de Terrence Ross y una futura primera ronda; y completando el hueco dejado por Ross con un especialista defensivo como P.J. Tucker el día del cierre de mercados obtenido a cambio de un Jared Sullinger a quien las lesiones cuartaron su opción de llegar a encajar en Toronto. Dos piezas básicas en los nuevos Raptors, que ofrecían aún más alternativas a Casey y que mejoraban sustancialmente tanto el quinteto inicial cuya carencia evidente era el puesto de cuatro, como la segunda unidad con la incorporación de un hombre tan competitivo.

Sin embargo, una lesión en la mano derecha de Kyle Lowry daba al traste con buena parte de las ilusiones canadienses. El base titular de los Raptors se perdería 22 partidos volviendo a la acción a falta de tan solo 4 para la conclusión de la temporada regular. En esta situación fue DeRozan el encargado de asumir en solitario los galones de líder y de qué forma, siendo el 5º máximo anotador de la competición con 27’3 puntos por partido; con Corey Joseph y Delon Wright tratando de suplir a la otra estrella del equipo y con un resultado bastante digno. Los Raptors fueron capaces de retomar la senda del triunfo hasta volver a soñar con la primera plaza del Este, pero sobretodo compitiendo en todos los encuentros disputados y dejando atrás la imagen desoladora mostrada semanas atrás.

Con este panorama los Raptors se presentan en los playoffs con una idea clara: esta será quizás la oportunidad de sus vidas para alcanzar un nuevo techo.

Ilusiona especialmente el rendimiento del equipo en los últimos cuartos de los encuentros, donde los Raptors ostentan el segundo mejor ataque y la cuarta mejor defensa de toda la liga, superando a sus oponentes por 13 puntos (por cada 100 posesiones) en los doce minutos finales de partido. Un factor que puede ser muy importante ante la igualdad que suele darse en cada encuentro de playoffs.

Con Kyle Lowry recuperado el equipo debe ir a más y profundizar en las ya buenas sensaciones transmitidas durante todo el último tercio de la competición. DeRozan y Lowry están llamados a marcar las diferencias, pero en esta ocasión además los Raptors cuentan con un amplio abanico de opciones que cumplimentan a la perfección a su estelar pareja. La incorporación de Ibaka cubre una carencia importante del equipo, ofreciendo intensidad defensiva y una importante opción ofensiva desde la línea de tres. Jonas Valanciunas, pese a seguir sin dar el paso adelante esperado, se mantiene como un pívot solvente capaz de aportar tanto rebote como anotación interior. Demarre Carroll y P.J. Tucker suponen dos perros de presa capaces de contener en la medida de lo posible o cuanto menos desgastar a las estrellas exteriores rivales. Patrick Patterson y Corey Joseph son la experiencia que necesita la segunda unidad y que tanto equilibrio aporta al equipo, capaces de desatascar el ataque en situaciones de crisis y de dar cordura al bloque en situaciones delicadas. Sin duda la mayor carencia en la rotación está en el puesto pívot, donde ni el rookie Jakob Poeltl (con solo 54 partidos de experiencia) ni Lucas Nogueira (desaparecido de la rotación en el último tramo de liga) ofrecen garantías suficientes para afrontar unos playoffs. En el lado negativo de la balanza también hay que valorar lo poco que han jugado juntos Kyle Lowry y las últimas incorporaciones Ibaka y Tucker, jugadores condenados a entenderse por el bien del equipo al ser todos ellos piezas clave.

Con todo, los Raptors han demostrado un año más ser un equipo potente y consistente. La experiencia del pasado año, dejando en el olvido los fracasos de postemporadas anteriores, lleva a pensar que el equipo no va a sentir en exceso el peso de los playoffs y su rendimiento irá en la línea del mostrado en las últimas semanas. Con los Bucks como primera piedra en el camino, con el omnipresente Antetokounmpo como referente pero con los Raptors como claros favoritos. Superado este escollo, las dudas generadas por los Cavaliers en el tramo final de temporada invitan a los canadienses en creer en sus opciones de competir y eliminarles en segunda ronda, repetir presencia en la final de conferencia y, ante un rival más favorable que el del pasado año, avanzar por primera vez en la historia de la franquicia a la final de la NBA. Y una vez allí… ¡disfrutar!

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