Archivo de la etiqueta: Washington Wizards

Eliminatorias Este

Game 1: Celtics-Bulls, noche del domingo 16 al lunes 17, 00:30
Game 2: Celtics-Bulls, noche del martes 18 al miércoles 19, 02:00
Game 3: Bulls-Celtics, noche del viernes 21 al sábado 22, 01:00
Game 4: Bulls-Celtics, noche del domingo 23 al lunes 14, 00:30
Game 5: Celtics-Bulls, miércoles 26*
Game 6: Bulls-Celtics, viernes 28*
Game 7: Celtics-Bulls, domingo 30*

Game 1: Cavaliers-Pacers, sábado 15, 21:00
Game 2: Cavaliers-Pacers, noche del lunes 17 al martes 18, 01:00
Game 3: Pacers-Cavaliers, noche del jueves 20 al viernes 21, 01:00
Game 4: Pacers-Cavaliers, domingo 23, 19:00
Game 5: Cavaliers-Pacers, martes 25*
Game 6: Pacers-Cavaliers, jueves 27*
Game 7: Cavaliers-Pacers, sábado 29*

Game 1: Raptors-Bucks, sábado 15, 23:30
Game 2: Raptors-Bucks, noche del martes 18 al miércoles 19, 01:00
Game 3: Bucks-Raptors, noche del jueves 20 al viernes 21, 02:00
Game 4: Bucks-Raptors, sábado 22, 21:00
Game 5: Raptors-Bucks, noche del lunes 24 al martes 25, 01:00*
Game 6: Bucks-Raptors, jueves 27*
Game 7: Raptors-Bucks, sábado 29*

Game 1: Wizards-Hawks, domingo 16, 19:00
Game 2: Wizards-Hawks, noche del miércoles 19 al jueves 20, 01:00
Game 3: Hawks-Wizards, sábado 22, 23:30
Game 4: Hawks-Wizards, noche del lunes 24 al martes 25, 02:00
Game 5: Wizards-Hawks, miércoles 26*
Game 6: Hawks-Wizards, viernes 28*
Game 7: Wizards-Hawks, domingo 30*

*(Para los siguientes partidos, si fueran necesarios, el horario queda por determinar).

Eliminatoria: Washington Wizards vs Atlanta Hawks

Washington Wizards y Atlanta Hawks protagonizarán uno de los duelos más parejos en esta primera ronda de playoffs de 2017. El cuarto y el quinto de la conferencia Este se enfrentan en una serie que estará marcada por las defensas y en la que los Wizards parten como favoritos para avanzar a la siguiente ronda.

Los capitalinos son uno de los mejores equipos del 2017. Tras un mal inicio de temporada, los de Scott Brooks encadenaron un récord de 18 victorias y solo 3 derrotas en los primeros partidos del año, lo que les permitió situarse cómodamente en zona de playoffs. Brooks ha dado con la tecla para que los Wizards lleguen a este nivel, tras la decepcionante campaña anterior, y se han convertido en un equipo peligrosísimo para cualquier rival.

John Wall es la cara de la franquicia. El base es la estrella que lidera al equipo, y llega a los playoffs tras hacer la mejor temporada de su carrera, con unos promedios de 23.1 puntos, 10.7 asistencias y 4.2 rebotes. Se le ve más implicado que nunca, ha mejorado su lanzamiento exterior y ahora si parece tener una excelente relación con su compañero en el backcourt, Bradley Beal. Gran parte de las opciones de llegar lejos de los Wizards pasan por sus manos.

Bradley Beal es otro que ha dado un paso al frente esta temporada. Tras dejar atrás sus problemas con las lesiones, el escolta (que también promedia 23.1 puntos) forma con Wall una de las mejores parejas exteriores de la liga, temible para cualquier defensa.

Uno o varios escalones por debajo, también destacamos la temporada de Otto Porter, jugador que ha madurado y ha encontrado la estabilidad y el rendimiento que en Washington esperaban de él. Se ha convertido en un elemento fundamental en el quinteto de Brooks, siendo un jugador físico y muy versátil, que puede jugar tanto de ala como de ala-pívot, y que aporta mucho al equipo en ambos lados de la cancha. Al igual que la sobriedad de Markieff Morris que, una vez olvidados sus problemas extradeportivos y su comportamiento díscolo, ha cuajado una muy buena temporada.

En cuanto al banquillo, destaca la presencia de Bojan Bogdanovic. Llegado en febrero al equipo, el croata es el sexto hombre del equipo. Gran anotador, amenaza exterior y un acoplamiento inmediato al sistema de Brooks que le ha hecho hacer grandes partidos desde su llegada. El banquillo era algo que los Wizards debían mejorar, y su llegada junto a la de Jennings ha ayudado mucho a ello. También hay jugadores como Kelly Oubre e Ian Mahinmi que tendrán minutos en la rotación y serán importantes en playoffs.

Enfrente estarán los Atlanta Hawks, un equipo que sin hacer ruido se clasifica sin mayores problemas todas las temporadas para las eliminatorias por el título. El trabajo de Mike Budenholzer está fuera de toda duda y, si bien han perdido varias de las piezas clave de temporadas anteriores, se han recompuesto para formar un bloque sólido y ser un equipo todavía muy competitivo.

Sin Jeff Teague, Kyle Korver ni Al Horford, los Hawks han conseguido ser quintos en una muy igualada conferencia Este, que cada año que pasa se muestra más dura, y lo han conseguido con cierta seguridad, estando todo el año metidos entre los ocho mejores, lo que habla muy bien de la regularidad y el trabajo colectivo en la franquicia.

Con las salidas antes mencionadas, hubo que hacer cambios obligados. Dwight Howard llegó para cubrir la baja de Horford, se apostó por el alemán Dennis Schroder para el puesto de base titular, y Tim Hardaway ha reemplazado a Kyle Korver, y el equipo no se ha resentido demasiado.

Si antes hablábamos de John Wall, ahora hay que hacer lo propio con Paul Millsap. Es el único integrante del quinteto titular de hace dos años, cuando los Hawks maravillaron al mundo con un juego magnífico y llevaron a 4 jugadores al All Star. Millsap es el líder del equipo sin discusiones, un jugador generalmente infravalorado capaz de ser decisivo en muchos aspectos del juego, que ha promediado este año 18.1 puntos, 7.7 rebotes y 3.7 asistencias por noche.

Junto a Millsap ocupa la pintura Dwight Howard. El pívot está ya muy lejos de la versión dominante que le vimos en Orlando, pero sigue siendo un gran intimidador en defensa y un buen finalizador desde la pintura, además del mejor reboteador del equipo. Su figura será a buen seguro más importante en los playoffs, cuando los partidos estén marcados por las defensas y con bajas anotaciones.

Dennis Schroder ha cumplido bien en su rol como titular tras varios años a la sombra o compartiendo protagonismo con Jeff Teague. El alemán ha adquirido galones y ha respondido bien, aunque defensivamente puede sufrir mucho en un emparejamiento con John Wall o Bradley Beal. El otro jugador que hay que destacar es Tim Hardaway Jr,, que ha dado un salto cualitativo esta campaña y se ha convertido en un anotador muy completo y muy sólido. La salida de Korver pedía su paso adelante y el ex de Michigan no ha defraudado.

En el banquillo encontramos veteranos como Ersan Ilyasova, Thabo Sefolosha o José Calderón, que saben cumplir su rol en los minutos que dispongan, y otros nombres como Mike Muscala o los rookies Taurean Prince y Malcolm Delaney que han dado un rendimiento aceptable cuando su entrenador les ha hecho jugar.

En resumen, una eliminatoria de las más igualadas a priori de esta primera ronda, con ligera ventaja para los Washington Wizards, que además contarán con el factor cancha a su favor.

 

División Sureste

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En plena Conferencia Este, la División Sureste supone una acumulación de incógnitas y de equipos que no saben muy bien a que aspirarán este año. Equipos prometedores como Hornets y Magic que buscarán los Playoffs, se mezclan con otros asentados en posiciones de post-temporada en anteriores campañas pero que este año no lo tienen nada claro, como Wizards y Hawks. Y también están los Miami Heat, que son uno de los grandes enigmas de esta temporada, sin saber muy bien por qué objetivo lucharán tras el terremoto de movimientos que han experimentado este verano.

La mayor de todas las pérdidas en los Miami Heat ha sido sin duda la de Dwyane Wade. ‘Flash’ ha sido víctima de una arriesgada apuesta de Pat Riley, que ha apostado a que el escolta no volverá al nivel que acostumbra debido a su edad, dejándole marchar como agente libre a Chicago. Uno de los puntos de interés de la franquicia de Florida será como le sustituyen, donde surgen dos nombres principales: Josh Richardson y Dion Waiters.

El primero dejó buenos detalles la pasada temporada y será interesante comprobar su crecimiento una vez se le dé más responsabilidad. El segundo llega tras unos años más que decepcionantes en Oklahoma y con un contrato bajo con el que intentará revalorizarse. Waiters quiere un gran contrato una vez termine los dos años con los Heat, por lo que se puede prever que dará espectáculo.

Además, hay otros puntos en los que merece la pena fijarse a la hora de ver este año a los Heat. Por una parte, la marcha de Luol Deng abre la puerta de la titularidad y los minutos a Justise Winslow, que dejó grandes cosas el año pasado. Además, será interesante ver como reacciona Whiteside ahora que tiene su futuro en la liga asegurado y ha firmado un gran contrato con el equipo de Florida.

Pero sobre todas estas, la gran incógnita de los de South Beach se encuentra en la figura de Chris Bosh y sus problemas de salud. Si vuelve, habrá que ver en qué condiciones lo hace, y si no lo hace, habrá que ver como asumen su ausencia desde el cuerpo técnico y la plantilla. Como se dé esta última circunstancia, habrá que tener un ojo puesto en la situación de Derrick Williams.

Los Charlotte Hornets afrontan una temporada que debería servir para confirmarse como un equipo de Playoffs en la Conferencia Este. Sin muchos cambios en la plantilla, los de North Carolina se apoyarán en los mismos pilares que en años anteriores para intentar volver a jugar más allá de abril.

Tras su gran renovación, Nicolás Batum será un punto de atención en la franquicia de Charlotte. Junto al francés, el fichaje de Belinelli debería ser un gran complemento. Esto, además, deja en entredicho a Jeremy Lamb, que tras llegar con esperanzas de ser importante a Charlotte y dejar algunos destellos la pasada temporada, ve amenazado su puesto. Será interesante ver que pasa con joven escolta.

Más allá de esto y de la obvia atención que merece uno de los bases más infravalorados de la liga, Kemba Walker, el foco de los Hornets estará puesto sobre el juego interior. Frank Kaminsky, en su segundo año como profesional, deberá seguir confirmando algunas de las buenas cosas que mostró el año pasado, mientras que los fichajes de Spencer Hawes y Roy Hibbert deberán ser puestos a examen, para determinar cual será la versión que ofrezcan en su nuevo equipo. Sobretodo será de importancia saber las condiciones en las que llega Hibbert tras una decepcionante campaña en Lakers. Sí recupera tan solo una parte de lo que era en Indiana, podrá ser un interior que marque diferencias en la segunda unidad.

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Los Atlanta Hawks han movido bastante el equipo que en las últimas campañas le ha hecho un asiduo de los Playoffs. Algunos por obligación (Horford) o por decisión de la franquicia (Teague), la organización de Georgia se ha movido en el mercado y ha remozado una plantilla que parece haber perdido potencial, pero que tiene bastantes puntos de interés.

El primero y más claro es el puesto de base. Tras la salida de Teague rumbo a Indiana, Dennis Schröder asumirá las riendas del equipo sin nadie que le tosa el puesto. El joven alemán lleva años llamando a la puerta de la titularidad, y ahora, sin nadie que se lo impida, dará rienda suelta a un juego excitante que le ha hecho una de las más importantes promesas de la liga. Deberá mejorar su efectividad, pero esta está llamada a ser su temporada. También en el puesto de base, para los aficionados del baloncesto europeo, será interesante ver qué puede aportar el siempre divertido de ver Malcolm Delaney, ex del Lokomotiv Kuban, que llega para luchar el puesto de segundo base con Jarrett Jack.

En el puesto de pívot, el cambio también ha sido grande. Tras la marcha de Horford, llega un Dwight Howard que buscará su enésima redención tras no dar lo que se esperaba de él en Houston. Ver cómo se complementa con Millsap, que queda como estrella del equipo, será interesante. Además, el rol de Howard puede ser determinante en el buen funcionar del equipo.

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Por su parte, los Orlando Magic han sido uno de los equipos que más fuerte han apostado este verano. Con una gran remodelación de su plantilla y con un nuevo entrenador, los de Florida intentarán dar de forma definitiva su salto a la zona de Playoffs, que tanto se les ha resistido durante los últimos años.

Gran parte de la atención sobre los Magic se centrará en sus nuevos fichajes, que cambian por completo la configuración de la plantilla. La llegada de Serge Ibaka para ser la estrella del conjunto es la más llamativa. El hispano-congoleño tendrá que asumir un rol superior al que nunca imaginó en Oklahoma, por lo que será interesante ver hasta que punto es capaz de echarse a la espalda a su equipo.

Además, habrá que ver como acopla Frank Vogel (nuevo entrenador al que habrá que calibrar durante la temporada) a sus dos pívots, que en teoría tienen pedigrí para ser titulares. Tanto Biyombo como Vucevic se enzarzarán en una dura pelea por la titularidad que será muy interesante para los aficionados. Depende de como acabe, podría desembocar en traspaso, sobre todo si se trata del montenegrino.

Más allá de los fichajes, tres apuntes más a los que habrá que estar muy atentos: El rol de Mario Hezonja y su lucha por minutos con Evan Fournier, la ubicación de Aaron Gordon, que podría jugar minutos de tres tras su espectacular desarrollo el año pasado y el progreso de Elfrid Payton, llamado a ser uno de los mejores ‘Floor-general’ de la próxima década.

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Por último, en los Washington Wizards el mayor cambio y por lo tanto el mayor punto de interés se encuentra en el banquillo. Scott Brooks llega a los Wizards tras muchos años en los Thunder y una época a la sombra. El estilo de juego que implante será de interés para el primer tramo de temporada.

Más allá de eso será merecedor de atención el juego que desarrolle Tomas Satoransky. Tras varios años amagando con saltar a la mejor liga del mundo, el checo llega a la capital estadounidense como primer guard suplente. Ver en qué posición juega más, si como base o como escolta, y como se adapta a una liga que parece irle como anillo al dedo son grandes motivos de interés.

Más allá de Satoransky, será interesante la lucha por el puesto de alero entre Kelly Oubre y Otto Porter, y habrá que ver hasta que punto afecta a Bradley Beal el megacontrato que ha firmado con la franquicia, pese a que en los últimos años ha tenido problemas con las lesiones.

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WASHINGTON WIZARDS

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Cuentan con una de las mejores parejas exteriores de la NBA – Wall y Beal – y con un puñado de jóvenes prometedores – Oubre, Porter, Burke, Satoransky – y veteranos para rodearlos. Pero no hay manera. Los Wizards no terminan de despegar. Tras alcanzar las Semifinales de Conferencia Este en 2015, repitiendo el techo de 2014, se estrellaron la pasada temporada sin llegar siquiera a Playoffs.

Siempre a medio camino entre la promesa y la decepción. Los Wizards no tienen término medio. John Wall ha progresado hasta consolidarse como uno de los mejores bases en la NBA. Bradley Beal sigue su bucle de lesiones que le hacen perderse más de 20 partidos por temporada (27 el año pasado). Y los veteranos de otros años eran tanto o más frágiles que el joven proyecto de estrella.

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A todo ello no podemos dejar de sumarle la presencia de Randy Wittman, que ha lastrado el crecimiento del equipo durante las últimas temporadas. Con un estilo anacrónico, sin desarrollar y poco adecuado a las características de su equipo, el entrenador se convirtió en el principal cabeza de turco para buscar un brusco cambio de dirección en el equipo esta temporada.

Porque, reconozcámoslo, los Wizards jugaban mal. Muy mal. El talento de sus jugadores y las bases del proyecto, aguantando sobre Wall, Beal, Gortat e Hilario, ofrecían una columna vertebral estable que aseguraba victorias. Pero ni había proyecto, ni proyección de mejora, ni vocación de cambio desde el banquillo.

Se confía este año en Scott Brooks, quien liderase a Oklahoma City Thunder a las Finales NBA en 2012 lidiando con estrellas de la talla de Westbrook, Durant o Harden. Brooks pagó el peaje de la reconstrucción de los Thunder por no saber mover otro proyecto – este aspirante directo al anillo – amenazado de colapso. Si bien es cierto que las lesiones de Durant, Westbrook y otros jugadores lastraron su margen de maniobra en los últimos años, Brooks falló a la hora de otorgar roles y encontrar soluciones. Se enfrentará a problemas similares en los Wizards. Solo que aún más agravados.

Primero, porque el equipo y la profundidad de su plantilla son más limitados. Segundo, porque la relación entre Wall y Beal no es la misma que entre Westbrook y Durant, como tampoco lo son sus personalidades. Y, tercero, porque Presti ya había desarrollado en los últimos años su sistema en Oklahoma. Ahora tendrá que empezar casi de cero en Washington, puesto que los Wizards han sido un auténtico desastre – sobre todo ofensivamente – en las últimas temporadas.

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Precisamente esa vertiente, la ofensiva, es el gran reto de Brooks. Tiene que volver a demostrar que sabe manejar un vestuario con dos estrellas – o futuras estrellas – que requieren mucho balón, espacio y protagonismo. Crear nuevos sistemas ofensivos y dibujar nuevas jugadas a la par que readapta la concepción que tenían los Wizards. Adiós a los quintetos grandes con la pareja Nené-Gortat. El brasileño pone rumbo a los Rockets después de cinco años en Washington.

Kelly Oubre y Otto Porter deben ganar por fin protagonismo si los Wizards quieren dar el salto de calidad definitivo. Especialmente, alternando las posiciones de tres y cuatro para jugar el baloncesto moderno y rápido que ahora está en boga.

La presencia de Tomas Satoransky y Trey Burke también puede ser crucial. Burke aún está por consolidarse como jugador y puede marcar un punto de inflexión en su carrera. En Utah se cansaron de esperar y el rol de suplente, como uno de los líderes de la segunda unidad, será determinante. Por otra parte, la presencia física de Satoransky y su posición natural como base ofrecerán múltiples opciones a los esquemas de Brooks. Siempre y cuando sea capaz de adaptarse rápidamente.

Markieff Morris asegura presencia como ala-pívot, aunque saber si su cabeza estará en la cancha y no en las nubes será otro cantar. Se ha ganado a pulso la etiqueta de conflictivo después de su último año en Phoenix, en el que incluso llegó a ser apartado por Hornacek.

Para apuntalar la pintura llega Ian Mahinmi. Pívot tosco, rocoso, defensivo y protector del aro que dará minutos de descanso a Gortat. La parte positiva es que los Wizards apenas han perdido piezas de valor más allá de veteranos como Hilario, Neal, Alan Anderson, Humphries, Gooden o Blair. Todos culminando sus carreras y con un alto índice de lesiones.

Brooks tiene un reto mayúsculo ante sí después de un año sabático. Reconstruir un equipo casi al completo y hacer crecer a Wall y Beal. El escolta le pondrá a prueba durante toda la temporada ganando cada vez más protagonismo. Y, a la par, le pondrá a prueba si, desafortunadamente, vuelven las lesiones y Brooks ha de suplirle. Sobre sus hombros recaen buena parte de las opciones de Playoffs que tenga el equipo.

En un Este cada vez más apretado en su clase media, los puestos de Playoffs cada vez cotizan más al alza. Atrás quedan los años en los que quedar lejos del 50% de victorias sobraban para alcanzar la post-temporada. Los Wizards ya lo experimentaron el año pasado cayéndose de la carrera a falta de algo menos de un mes de acabar la liga regular.

Por ahora, seguirán siendo una incógnita a resolver. Uno de esos equipos a los que prestar atención desde el inicio, pues deben ofrecer una versión remodelada de sí mismos.

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Por otro lado, también está el contrato de John Wall, cuyas cifras han quedado desfasadas con los nuevos incrementos salariales. Acabará contrato en 2019, pero ya ha reiterado quejas con algo de celo sobre las cantidades que muchos jugadores de clase media pasarán a cobrar. Sin ir más lejos, su compañero Mahinmi (16 millones) cobrará solo un millón de dólares menos que el All Star del equipo (17 millones).

Y Beal tiene un contrato ascendente por el que empezará ganando 22 millones esta temporada y finalizará en 2021 con casi 29 millones.

En definitiva, multitud de factores deportivos y externos a los que Scott Brooks hará bien en no perder ojo en esta nueva etapa. Los Wizards no dejan de ser un pequeño reducto de polvorín. Si bien no como anteriores experimentos recientes con gaseosa como Rockets, Kings o Lakers, sí lo suficientemente candente como para amenazar con pequeñas explosiones que deterioren el proyecto.

Si los resultados acompañan y Brooks logra consolidar un nuevo sistema eficaz ofensiva y defensivamente, la alerta de bomba quedará neutralizada. Si las lesiones afloran, las victorias se enquistan y el proyecto permanece en barrena, que Dios coja confesado a Brooks y, como buen religioso que es, que rece todo lo que sepa.