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Eliminatoria: Washington Wizards vs Atlanta Hawks

Washington Wizards y Atlanta Hawks protagonizarán uno de los duelos más parejos en esta primera ronda de playoffs de 2017. El cuarto y el quinto de la conferencia Este se enfrentan en una serie que estará marcada por las defensas y en la que los Wizards parten como favoritos para avanzar a la siguiente ronda.

Los capitalinos son uno de los mejores equipos del 2017. Tras un mal inicio de temporada, los de Scott Brooks encadenaron un récord de 18 victorias y solo 3 derrotas en los primeros partidos del año, lo que les permitió situarse cómodamente en zona de playoffs. Brooks ha dado con la tecla para que los Wizards lleguen a este nivel, tras la decepcionante campaña anterior, y se han convertido en un equipo peligrosísimo para cualquier rival.

John Wall es la cara de la franquicia. El base es la estrella que lidera al equipo, y llega a los playoffs tras hacer la mejor temporada de su carrera, con unos promedios de 23.1 puntos, 10.7 asistencias y 4.2 rebotes. Se le ve más implicado que nunca, ha mejorado su lanzamiento exterior y ahora si parece tener una excelente relación con su compañero en el backcourt, Bradley Beal. Gran parte de las opciones de llegar lejos de los Wizards pasan por sus manos.

Bradley Beal es otro que ha dado un paso al frente esta temporada. Tras dejar atrás sus problemas con las lesiones, el escolta (que también promedia 23.1 puntos) forma con Wall una de las mejores parejas exteriores de la liga, temible para cualquier defensa.

Uno o varios escalones por debajo, también destacamos la temporada de Otto Porter, jugador que ha madurado y ha encontrado la estabilidad y el rendimiento que en Washington esperaban de él. Se ha convertido en un elemento fundamental en el quinteto de Brooks, siendo un jugador físico y muy versátil, que puede jugar tanto de ala como de ala-pívot, y que aporta mucho al equipo en ambos lados de la cancha. Al igual que la sobriedad de Markieff Morris que, una vez olvidados sus problemas extradeportivos y su comportamiento díscolo, ha cuajado una muy buena temporada.

En cuanto al banquillo, destaca la presencia de Bojan Bogdanovic. Llegado en febrero al equipo, el croata es el sexto hombre del equipo. Gran anotador, amenaza exterior y un acoplamiento inmediato al sistema de Brooks que le ha hecho hacer grandes partidos desde su llegada. El banquillo era algo que los Wizards debían mejorar, y su llegada junto a la de Jennings ha ayudado mucho a ello. También hay jugadores como Kelly Oubre e Ian Mahinmi que tendrán minutos en la rotación y serán importantes en playoffs.

Enfrente estarán los Atlanta Hawks, un equipo que sin hacer ruido se clasifica sin mayores problemas todas las temporadas para las eliminatorias por el título. El trabajo de Mike Budenholzer está fuera de toda duda y, si bien han perdido varias de las piezas clave de temporadas anteriores, se han recompuesto para formar un bloque sólido y ser un equipo todavía muy competitivo.

Sin Jeff Teague, Kyle Korver ni Al Horford, los Hawks han conseguido ser quintos en una muy igualada conferencia Este, que cada año que pasa se muestra más dura, y lo han conseguido con cierta seguridad, estando todo el año metidos entre los ocho mejores, lo que habla muy bien de la regularidad y el trabajo colectivo en la franquicia.

Con las salidas antes mencionadas, hubo que hacer cambios obligados. Dwight Howard llegó para cubrir la baja de Horford, se apostó por el alemán Dennis Schroder para el puesto de base titular, y Tim Hardaway ha reemplazado a Kyle Korver, y el equipo no se ha resentido demasiado.

Si antes hablábamos de John Wall, ahora hay que hacer lo propio con Paul Millsap. Es el único integrante del quinteto titular de hace dos años, cuando los Hawks maravillaron al mundo con un juego magnífico y llevaron a 4 jugadores al All Star. Millsap es el líder del equipo sin discusiones, un jugador generalmente infravalorado capaz de ser decisivo en muchos aspectos del juego, que ha promediado este año 18.1 puntos, 7.7 rebotes y 3.7 asistencias por noche.

Junto a Millsap ocupa la pintura Dwight Howard. El pívot está ya muy lejos de la versión dominante que le vimos en Orlando, pero sigue siendo un gran intimidador en defensa y un buen finalizador desde la pintura, además del mejor reboteador del equipo. Su figura será a buen seguro más importante en los playoffs, cuando los partidos estén marcados por las defensas y con bajas anotaciones.

Dennis Schroder ha cumplido bien en su rol como titular tras varios años a la sombra o compartiendo protagonismo con Jeff Teague. El alemán ha adquirido galones y ha respondido bien, aunque defensivamente puede sufrir mucho en un emparejamiento con John Wall o Bradley Beal. El otro jugador que hay que destacar es Tim Hardaway Jr,, que ha dado un salto cualitativo esta campaña y se ha convertido en un anotador muy completo y muy sólido. La salida de Korver pedía su paso adelante y el ex de Michigan no ha defraudado.

En el banquillo encontramos veteranos como Ersan Ilyasova, Thabo Sefolosha o José Calderón, que saben cumplir su rol en los minutos que dispongan, y otros nombres como Mike Muscala o los rookies Taurean Prince y Malcolm Delaney que han dado un rendimiento aceptable cuando su entrenador les ha hecho jugar.

En resumen, una eliminatoria de las más igualadas a priori de esta primera ronda, con ligera ventaja para los Washington Wizards, que además contarán con el factor cancha a su favor.

 

ATLANTA HAWKS

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Cuarenta y ocho. Una vuelta completa alrededor del Sol después, los Hawks se habían dejado doce victorias por el camino. Los sesenta triunfos dieron con la franquicia de Georgia como el máximo exponente del baloncesto cooperativo, con el alumno más aventajado de Gregg Popovich, Mike Budenholzer, haciendo saltar por los aires el 28×15 con el premio a mejor entrenador del año, el quinteto titular como “jugador” del mes en un enero inmaculado y el conjunto más representado en el fin de semana de las estrellas. Todo se perdió. Los Hawks se relamieron en esa maravillosa 2014-2015 y volvieron a ser los Hawks que más hemos visto en la última década para la pasada 2015-2016. ¿Qué ocurrió?

Los problemas en la plantilla y la dirección repercutieron directamente en el juego del equipo y los resultados mostrados cada noche de partido. Benditos problemas, pensarán algunas franquicias que atraviesan procesos de transición y recuperación para volver a resplandecer (algunas de ellas acostumbradas de verdad a las mieles del éxito), mientras en la capital del estado de Georgia son ya varias las campañas en las que lo habitual es acumular un récord positivo y alargar la temporada pisando Playoffs. Si sois asiduos a estas guías, o a cualquier magacín que resuma los derroteros de las ciudades con equipo en la NBA, sabréis que el sino de los halcones es defraudar en el momento de la verdad, cuando a siete partidos los errores se pagan con la salida y que con demasiada normalidad los Hawks lo han hecho por la puerta de atrás, sin que se hable del precio al que vendieron su piel.

Bien es cierto que se han cometido errores más groseros en el pasado, en los despachos para ser más concretos, hipotecando el futuro mirando a un solo jugador que no era una superestrella y que los mejores momentos han llegado cuando ni aficionados ni especialistas supieron destacar una figura. Pero una temporada después, vuelta a las andadas con noches de gloria y victorias impensables en todas partes salvo en la cabeza de los jugadores, derrotas inexplicables para cualquiera de los miembros y reencuentro con la barra de empuje de la puerta trasera, a oscuras, en mayo. ¿Cuál es entonces tu techo?

Ni siquiera un gran arranque y un buen final hicieron que cambiase algo. Malos meses de enero y febrero y dos derrotas finales dieron con el equipo empatado a victorias y derrotas con Miami, Boston y Charlotte, y finalmente dependió de otros partidos que le beneficiaron para ser cuarto en el cuádruple empate y tener ventaja de campo en la primera ronda de post-temporada. Los Celtics sucumbieron en Atlanta… pero luego llegaron los Cavaliers. Sea quien sea el poderoso del Este (a lo largo de los últimos cursos ha sido Orlando, Chicago o el propio Cleveland), el destino de los Hawks siempre es cruzárselo sin ventaja de campo y no plantar cara. Una victoria en feudo bull ya casi no se recuerda y ser primeros de Conferencia tampoco ha servido.

Ante la nueva temporada, las oficinas del Philips Arena han trabajado en una profunda reestructuración de los puntales del equipo, para lo que se está acostumbrado en un pasado reciente. Kirk Hinrich sale por segunda vez de la ciudad y Jeff Teague y Al Horford, titulares consolidados y queridos en la grada por sus bien ganados méritos, abandonan el barco para poner rumbo a su natal Indiana y el jugoso proyecto verde en Boston, respectivamente. Tras disputar todos y cada uno de los ochenta y dos partidos de regular season, el dominicano anunció en twitter su nuevo orgullo celta, al que añadió cuantiosos tréboles, y supuso su tweet más interaccionado con cuarenta y dos mil retweets. Su segundo tweet más compartido tiene mil. En similares circunstancias a las de Jeff Teague pero en sentido contrario, el carismático Dwight Howard llega a casa. Quien más fotos y más camisetas venderá será el pívot, El tres veces mejor defensor de la liga ya lleva dos febreros sin ser All Star y busca calor para renacer pasada la treintena, en previsión de sus últimos bailes en la pintura. Al fin y al cabo, sigue siendo más buscado en la red que el ex presidente Dwight D. Eisenhower.

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Bembry en primera y Cordinier en segunda ronda del Draft buscarán un hueco en la rotación de Budenholzer, a la que se ha incorporado a Jarrett Jack, que lucirá veteranía en la organización de juego en contraste con el desenfadado pero cada vez más serio Dennis Schröder. La agitación de Mike Scott y Thabo Sefolosha, al fin recuperado, quieren traer puntos explosivos; la cuenta oficial del equipo quiere seguir inundando el timeline durante los partidos con las llamas de los triples de Kyle Korver y su Kounter; y por dentro Paul Millsap volverá a pegarse con quien haga falta, aunque se prevé que pronto ya pueda ser ayudado con la vuelta de Tiago Splitter. Y sin olvidarse de Edy Tavares. Parece que pronto Howard amasará golpes que libren de tanta brea a sus compañeros de juego interior.

¿Dónde llegarán? No he sido muy capaz de responder por qué a las continuas caídas de la franquicia los días decisivos. Supongo que en la cúpula y el parqué sabrán por qué. Al menos, que empiecen por mantener el balance positivo de triunfos. Luego, que el Philips Arena escale posiciones en la estadística de aficionados en los pabellones, porque está en el puesto vigésimo tercero de treinta. Y, para finalizar, que sorprendan ante las cámaras cuando ya nadie cuente con ellos. Como ya se ha acostumbrado a hacer rompiendo el plano el gran Kent Bazemore.

Cavaliers-Hawks: Reeditando las Finales del Este de 2015

La reedición de las Finales de la Conferencia Este de 2015 se adelanta este año. En aquellas Finales los Hawks, que habían firmado una temporada de ensueño, cayeron ante un LeBron todopoderoso que tiró de los Cavaliers sin Irving ni Love. Mucho han cambiado ambos equipos desde entonces, desde aquel 4-0 inapelable.

Para empezar, ya no está David Blatt. Ahora es Lue quien lleva las riendas de los Cavaliers. Tampoco estará en Atlanta DeMarre Carroll, su principal stopper defensivo y el mejor antídoto que tenían contra LeBron. Ahora tendrá que ser Kent Bazemore quien se encargue de (intentar) frenar al Rey.

Atlanta llega tras sufrir lo indecible en su eliminatoria contra los Celtics. Partidos a cara de perro que los Hawks pudieron cerrar por la vía rápida, en los que llegaron a cosechar y perder en varias ocasiones hasta más de veinte puntos de ventaja. Esas desconexiones no se las podrán permitir ante unos Cavaliers lanzados, expertos en castigar los fallos rivales. Su segunda unidad, mucho más limitada, sufrirá el potencial de un equipo pensado para ganar el anillo.

La pizarra de Budenholzer será una de las claves. Supera ampliamente en experiencia al novato Tyronn Lue y es capaz de exprimir las virtudes de su equipo al máximo, siguiendo la filosofía Spurs tras tantos años como mano derecha de Popovich. Deberá hacer valer la influencia de Millsap y Horford ante un equipo que también gusta de jugar con pívots grandes como Love y Thompson. Aunque la incógnita de LeBron jugando como cuatro es aún insondable para un equipo de corte tradicional en la pintura como Atlanta. Muscala, que gana enteros en la rotación, no tiene la movilidad ni la calidad para hacerse cargo, aunque pueda dar minutos de calidad defensiva metiendo músculo.

En ese sentido, Kevin Love puede erigirse como factor diferencial en ataque, pero también ser explotado por los Hawks en el otro lado de la cancha. Abriendo el campo y dando espacio a LeBron e Irving, sacar a Millsap de la pintura descoloca la defensa de Atlanta y abre un repertorio de amenazas inagotable para los Cavaliers. Ha saldado la eliminatoria contra los Pistons firmando 18.8 puntos y 12 rebotes por partido, demostrando su gran estado de forma. Pero el propio Millsap le hará trabajar en defensa, hundiéndole en la pintura y haciéndole correr actuando desde fuera, desde donde el All Star de los Hawks hace especial daño usando su velocidad y amplitud de tiro. La presencia de LeBron y Thompson, ambos móviles y fuertes, permitirá a Cleveland cambios constantes en defensa para proteger a Love.

Pero no solo la pintura tendrá relevancia en esta serie. El estado de forma de Kyrie Irving puede decantar la eliminatoria. El base es un termómetro imparable cuando está enchufado. Y en una serie de Playoff en la que Atlanta ha sufrido esas desconexiones tan penalizadas por los Celtics, puede ser letal. Cinco minutos bastan a Irving para marcar diferencias y meter un parcial que obligue a los Hawks a ir a remolque todo el partido.

Podríamos caer en el tópico de decir que Atlanta deberá llevar la serie al barro, jugar a un ritmo más lento en el que las transiciones de Cleveland no sean tan demoledoras y se practique un juego de desgaste sobre Irving y LeBron, obligándoles a tomar decisiones bajo presión de forma constante. Pero tanto LeBron como los Cavs han demostrado ya que saben jugar “en el barro”. Cleveland es un mutante capaz de adaptarse a (casi) cualquier registro y sobrevivir en los escenarios más enfangados. Y su defensa sobre el pick&roll, principal arma de Atlanta gracias a la lectura de juego de Jeff Teague, mejora ostensiblemente cuando los cambios defensivos se producen con Shumpert, LeBron o Dellavedova en la pista. Una línea exterior de demolición preparada para cuando los Hawks den con las claves para atacar a los titulares.

No son los Hawks el equipo que brilló el año pasado. Tampoco Cleveland, que este año llega con todo su arsenal sano y en plena forma. Intentar sacar cualquier tipo de paralelismo resultaría tramposo e irreal. Pero si algo han aprendido los Hawks respecto a hace un año es a dosificar. Han llegado a los Playoffs en mejor forma, con una temporada regular más discreta pero dosificada consecuentemente. Y la experiencia acumulada les convierte en un rival mucho más peligroso. Por otro lado, el deseo de venganza de LeBron tras la derrota de las Finales contra los Warriors es el mayor combustible para superar cualquier eliminatoria. Tenerle en el equipo asegura un plus inigualable para ninguna otra plantilla. Si la serie se tuerce, volveremos a ver al superhombre superlativo que todo lo puede. Ese que forzó, solo contra el mundo, un sexto partido a los Warriors. Una fuerza de la naturaleza contenida, listo para despertar en el momento de la verdad. Y eso no hay Hawks al completo que lo detenga.