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Eliminatoria: Memphis Grizzlies vs San Antonio Spurs

La serie entre Playoffs y Grizzlies parece que ya es uno de los clásicos de Playoffs en los últimos años, y esto es porque nos encontramos con la quinta vez en que ambos se enfrentan, siendo que los Grizzlies recién van a jugar sus décimos Playoffs en la historia. En general, la historia no ha sido amable con los Grizzlies, quienes han perdido en cuatro de los cinco enfrentamientos, y los cuatro han sido por una barrida de 4-0. Eso si, cabe destacar que la única victoria Grizzly vino en el año 2011 cuando Memphis sorprendió al mundo eliminando a los Spurs por 4-2 cuando ellos eran los octavos clasificados y los Spurs los primeros. Para ver el último enfrentamiento entre ambos equipos no hay que ir muy lejos; los Spurs y Grizzlies se enfrentaron por última vez en la primera ronda del año pasado, pero esa era una serie que los Spurs posiblemente habían ganado antes de empezar debido a que no contaban ni con Marc Gasol ni con Mike Conley.

Este año los Grizzlies se encuentran bastante más sanos que en aquel entonces, quitando la falta de Tony Allen (que no deja de ser importante, dado que sería el encargado de defender a Leonard) y la serie promete bastante más que la última vez, donde los Spurs ganaron sus cuatro encuentros por un promedio de 22 puntos.

En sus primeros Playoffs sin Tim Duncan desde 1996, los Spurs llegan siendo uno de los favoritos al título en la temporada, quizás solo por detrás de los Golden State Warriors. Con 61 victorias, y aun de lejos el equipo con más experiencia en Playoffs y Kawhi Leonard jugando a un nivel altísimo, el equipo de San Antonio no podría llegar a Playoffs en mejor forma.

Los Grizzlies, por el contrario, a pesar de venir más sanos, tuvieron un final de temporada que dejó bastante que desear, y si quieren hacer una buena serie, tendrán que mejorar considerablemente su juego. Tampoco hay que hacer sonar todas las alarmas si, dado que esta no sería la primera vez en que un equipo tiene un final flojo de temporada solo para después apretar el acelerador una vez llegados los Playoffs.

Contrario a otros años, esta vez los Spurs vienen con una clara referencia ofensiva en Kawhi Leonard. Si bien es cierto que Leonard se consagró como gran jugador y élite defensiva hace unos cuantos años, este es el primer año donde Leonard se ha convertido en una clara primera espada ofensiva, y una muy buena además. Si Leonard juega a un buen nivel en Playoffs, los Spurs con casi total seguridad serán un rival que nadie querrá ver, y pondría las cosas muy complicadas para Memphis.

Por el otro lado, los Grizzlies esta vez cuentan con sus dos mejores jugadores hoy en Mike Conley y Marc Gasol, lo cual definitivamente hace de esta serie una mucho más interesante. Con estos dos jugadores la ofensiva de Memphis puede fluir mucho mejor, y además ayudan al equipo a mantener su fama como uno de los mejores equipos defensores de la liga.

En esta serie se enfrentan dos equipos con experiencia en Playoffs. Los Grizzlies llevan formando parte de éstos cada año desde el 2011, siempre con este núcleo de Mike Conley, Marc Gasol y Zach Randolph, mientras que los Spurs entran a, nada más y nada menos, que sus vigésimos Playoffs consecutivos. La última vez que los Spurs no entraron a Playoffs, Michael Jordan seguía ganando títulos con los Bulls y la princesa Diana aun estaba viva.

Durante la temporada, ambos equipos se enfrentaron cuatros veces, ganando cada uno dos partidos, siendo el último hace no mucho, el 4 de abril, donde los Spurs le ganaron a los Grizzlies en overtime.

Lo cierto es que casi todo favorece a los Spurs para llevarse esta serie, aunque los Grizzlies tienen herramientas para hacerla una serie interesante, pareciera ser que la historia, donde la tendencia ha sido ver a San Antonio salir victorioso, se debería mantener, aunque lo normal sería que en esta ocasión no sea en una barrida como en las otras cuatro ocasiones en las que San Antonio ha derrotado a Memphis. Un equipo con Marc Gasol y Mike Conley está en capacidad de disputar un partido contra cualquiera, y aunque eso finalmente posiblemente no sea suficiente para superar a Leonard, Aldridge y el mando de Popovich en una serie, debería dar para hacerla interesante.

Los Grizzlies tendrán que jugar a su mejor nivel, y esto tiene que aplicar a ambos costados siquieren tener alguna oportunidad. Tienen que hacer que San Antonio juegue peor y jugar ellos muy bien si quieren tener una posibilidad de ganar esta serie, la cual, ciertamente, depende más de San Antonio, que si no sufre alguna caída, deberían llevarse esto jugando como lo hacen siempre.

Salvo alguna sorpresa, esta es una serie que San Antonio debería llevarse en cinco partidos partidos, seis si Memphis responde muy bien o cuatro si, por el contrario, Memphis no demuestra ninguna mejora con respecto a su final de temporada.

Memphis Grizzlies

Memphis venía del año más duro de la franquicia: una temporada inconsistente y que se había malogrado por las lesiones de prácticamente todos los jugadores que poblaban el roster. Así, los Play-Offs llegaron, pero lo hicieron por inercia como un premio a un equipo que había alineado a 28 jugadores distintos en la Regular Season. Como un espectro de sí mismo, poblado de D-Leaguers, viejas glorias y jornaleros, Memphis fue a un tiroteo con cucharas –como diría Matt Barnes– y acabó su viaje perdiendo 4-0 contra los Spurs en primera ronda. Como el equipo estaba ya roto y moribundo, ni dolió. Pero sí supuso el final de una era, la realidad abofeteándole y exigiéndole cambios. Mientras los Warriors se coronaban en la regular season y establecían como dominante el espaciado y el tiro exterior, la estrella del viejo Grit & Grind de Memphis brilló por última vez: no podrían seguir ganando en esta liga sin adaptarse mínimamente a ella.

El verano supuso un soplo de aire fresco a todos los niveles. El más obvio es que Marc Gasol y Mike Conley, puntales ya claros de la franquicia, se recuperaban de sus lesiones. El siguiente vino con el nuevo entrenador, David Fizdale, primerizo en su labor pero con la determinación suficiente para plantear un cambio de cultura. El final vino con una estrategia más agresiva en la Free Agency, donde Memphis renovó multimillonariamente a Conley y consiguió, de la mano, el fichaje del Agente Libre más importante de la franquicia en Chandler Parsons. Además, llegaban alas como James Ennis o Troy Daniels que evidenciaban la adaptación hacia el espaciado y el tiro de tres.

Pese a las incógnitas de las lesiones (Parsons empezaba el año lesionado, Conley y Marc con restricciones de minutos), David Fizdale se propuso traer la modernidad a Beale Street con unos cuantos cambios sustanciales de inicio: Marc Gasol, que había anotado 12 triples en su carrera, se iba a convertir en una amenaza desde la línea de tres; de Conley quería que le llegase el balón en los momentos finales de la posición, jugando menos con el balón como base puro y más como un finalizador que juega entre pantallas; a Zach Randolph, dos veces All-Star, le pidió que saliese desde el banquillo para poder incluir un 4 más moderno como JaMychal Green al lado de Marc.

Los resultados no tardaron en llegar. En el undécimo partido de la temporada, Marc ya llevaba más tiros de tres anotados que en sus ocho temporadas anteriores de carrera, y además finiquitaba a los Clippers con un triple desde la esquina en la última posesión que sintetizaba las nuevas amenazas de los Grizzlies.

La nueva dimensión adquirida por Gasol y Conley ha sido, sin duda, la mejor noticia de la temporada. El español volvió a ser All-Star gracias a la mejor temporada ofensiva de su vida con más de 100 triples anotados. Mike Conley viene de su mejor año también, promediando más de 20 puntos por primera vez en su carrera, mejorando sus porcentajes desde todas las posiciones y con otra buena dosis de actuaciones clutch. Los planes de Fizdale para Zach Randolph también funcionaron, con el ala-pívot en la conversación por ser 6th Man Of The Year gracias a los números más eficientes de su carrera.

Con la identidad del equipo en marcha y más rápidamente absorbida de lo que muchos llegaríamos a pensar, la temporada 16/17 de los Grizzlies es un claro ejemplo del maremágnum de sensaciones, momentos, rachas y obstáculos a los que se enfrenta un equipo NBA durante una temporada regular que se alarga durante seis meses.

La presencia de Chandler Parsons, que sería la guinda perfecta al modelo implantado por Fizdale, no ha hecho sino ralentizar necesariamente el año de Memphis. Durante media temporada, los Grizzlies priorizaron el encaje de Parsons en el equipo a las victorias. Renqueante y sin nada parecido a un ritmo de competición, los 34 partidos en los que el alero vistió de corto fueron un quebradero de cabeza para encontrar algo parecido a una rotación hasta que en marzo se rompió definitivamente.

Sin Parsons ya en los planes, ha sido vital, diría casi imprescindible, el resurgir de Vince Carter. Con 40 años y tras dos temporadas mediocres en Memphis, Vince ha encontrado su rango de 3 y su experimentada presencia ha supuesto el parche perfecto en el wing. Paso adelante también el que han tenido que dar un voluntarioso James Ennis, un perfil 3&D que escaseaba en la ciudad, y la presencia de Troy Daniels, el primer tirador puro que pisa Memphis en años, con libertad de lanzar 5 triples desde el banquillo. No obstante, los de Fizdale son los primeros Grizzlies en no rankear a la cola de porcentajes y uso en triples. Con esas renovadas piezas y el correoso trabajo defensivo del incombustible Tony Allen y del polivalente JaMychal Green, Memphis se ha encontrado con más respuestas que nunca, pero también con más incógnitas por resolver y adaptar. Salir de la zona de cómfort y cambiar la cultura también tiene sus efectos secundarios.

El primero es que Memphis no ha defendido siempre al nivel al que se le presupone. Después del All-Star, de hecho, su nivel ha rayado la mediocridad, aunque la edad de los integrantes del equipo y la situación también hayan ayudado. Los Grizzlies se asentaron en la parte baja de los ocho clasificados a Play-Offs y han acabado la liga con un 9-15 poco esperanzador pero que también responde al descanso, falta de presión competitiva y desarrollo de jóvenes (Harrison, Deyonta Davis, Baldwin, Selden…) que Fizdale no ha dejado de lado.

La temporada acabó pues insulsa con el 7º puesto asegurado y con la mente ya puesta en una 1ª ronda ante San Antonio que se prevé muy física, peleada y lenta. Durante la Regular Season, Memphis le ganó dos partidos a San Antonio, igual que a Golden State y a Houston, los tres primeros clasificados de la Conferencia. Como siempre, la sensación es que los Grizzlies pueden competir contra cualquiera si están a pleno rendimiento y así lo quieren. Este año ha dejado tramos donde el equipo ha conseguido el nivel defensivo de élite que la caracteriza y otros donde la ofensiva ha rendido a niveles de volumen y efectividad superior a los vistos antes. Si pueden hacerlo en los dos lados de la cancha al mismo tiempo y durante 7 partidos, Memphis será como siempre un rival más que correoso para los Spurs y tendrá opciones legítimas de llegar más lejos en el que puede ser el último run del Core Four formado por Conley, Allen, Gasol y Randolph (o ni eso, con la lesión de Tony Allen previa a la serie).

Eliminatorias Oeste

 

Game 1: Warriors-Blazers, domingo 16, 21:30
Game 2: Warriors-Blazers, noche del miércoles 19 al jueves, 20, 04:30
Game 3: Blazers-Warriors, noche del sábado 22 al domingo 23, 04:30
Game 4: Blazers-Warriors: noche del lunes 24 al martes 25, 04:30
Game 5: Warriors-Blazers: miércoles 26, horario por determinar*
Game 6: Blazers-Warriors: viernes 28, horario por determinar*
Game 7: Warriors-Blazers: domingo 30, horario por determinar*

Game 1: Spurs-Grizzlies, noche del sábado 15 al domingo 16, 02:00
Game 2: Spurs-Grizzlies, noche del lunes 17 al martes 18, 03:30
Game 3: Grizzlies-Spurs, noche del jueves 20 al viernes 21, 03:30
Game 4: Grizzlies-Spurs, noche del sábado 22 al domingo 23, 02:00
Game 5: Spurs-Grizzlies, 25 de abril*
Game 6: Grizzlies-Spurs, 27 de abril*
Game 7: Spurs-Grizzlies, 29 de abril*

Game 1: Rockets-Thunder, noche del domingo 17 al lunes 17, 03:00
Game 2: Rockets-Thunder, noche del miércoles 19 al jueves 20, 02:00
Game 3: Thunder-Rockets, noche del viernes 21 al sábado 22, 03:30
Game 4: Thunder-Rockets, domingo, 23, 21:30
Game 5: Rockets-Thunder, martes 25*
Game 6: Thunder-Rockets, jueves 27*
Game 7: Rockets-Thunder, sábado 29*

Game 1: Clippers-Jazz, noche del sábado 15 al domingo 16, 04:30
Game 2: Clippers-Jazz, noche del martes 18 al miércoles 19, 04:30
Game 3: Jazz-Clippers, noche del viernes 21 al sábado 22, 04:00
Game 4: Jazz-Clippers, noche del domingo 23 al lunes 24, 03:00
Game 5: Clippers-Jazz, martes 25*
Game 6: Jazz-Clippers, viernes 28*
Game 7: Clippers-Jazz, domingo 30*

*(Para los siguientes partidos, si fueran necesarios, el horario queda por determinar).

División Suroeste

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La división suroeste, es, sin miedo a equivocarnos, una de la divisiones con más nivel de toda la liga. Y es que, en condiciones normales, todos y cada uno de los equipos que la forman tienen opciones, mayores o menores, de entrar en Playoffs. Sin excepciones. Esto la convierte en una de las divisiones más apetecibles de ver en toda la NBA.

Los máximos favoritos para alzarse con el título de esta división vuelven a ser los San Antonio Spurs. Será interesante ver como encajan la retirada de Tim Duncan no solo sobre la pista, sino fuera de ella, pues Timmy D era parte del alma del equipo campeón de las últimas dos décadas. Para relevarle en el quinteto llega Pau Gasol, al que habrá que ver con LaMarcus Aldridge, en lo que parece una pareja, a priori, algo blanda en defensa. Su compenetración será clave en las opciones de los de San Antonio, por lo que habrá que ver si realmente son compatibles sobre el parquet.

Además de la adición de Pau Gasol, otro punto de interés en los tejanos es comprobar si, más allá de Leonard y Aldridge, el resto de la plantilla aporta cosas de interés al conjunto. Durante las pasadas semifinales de conferencia se vieron signos de declive en jugadores como Tony Parker, Danny Green o Boris Diaw. Habrá que estar atentos al que podría ser el año del cambio definitivo en la franquicia.

Por su parte, los Dallas Mavericks han vivido un verano más tranquilo de lo habitual. Cuando parecía que estaban destinados a luchar por un puesto de lotería en el próximo draft, la llegada de Durant a Golden State les abrió la puerta para conseguir fichar a Harrison Barnes y Andrew Bogut. Será de interés ver el verdadero potencial de Barnes, que con su nuevo contrato, tendrá que asumir galonesen un equipo que cada vez debería depender menos de Nowitzki.

Además, será otro foco de atención la capacidad de Seth Curry de aportar con regularidad en un equipo en el que va a tener minutos y tiros tras su buena temporada en Sacramento. Tras todos los esfuerzos que ha tenido que hacer para lograr un contrato largo en la liga, es el momento de demostrar que de verdad vale para jugar en la NBA, e incluso si lo hace bien, podría robarle minutos a un venido a menos Deron Williams.

Los Houston Rockets tienen dos claros focos de atención: sus nuevos fichajes y Clint Capela. Los primeros, sobre todo Eric Gordon y Ryan Anderson, vienen para darle aún más potencial ofensivo a un equipo de por sí tendente a meter puntos. Si a ese cóctel le unes a D´Antoni desde el banquillo, sale un equipo muy divertido de ver.

Gordon llega tras muchos problemas de lesiones y Anderson tras ser uno de los mejores ala-pívots tiradores de toda la liga. Los dos deberán aportar si en Houston quieren volver a su sitio: la parte alta de los Playoffs. La renovación de Michael Beasley y el grado de implicación que demuestre también será importante para este propósito.

Por otra parte, tras la marcha de Howard, Clint Capela asumirá el rol y la importancia de ser titular. El pívot suizo, aún algo verde, deberá demostrar si de verdad sirve para ser titular en la NBA. Sus actuaciones serán miradas con lupa, sobre todo en la primera parte de la campaña.

Los New Orleans Pelicans afrontan esta temporada como una reválida tras el accidentado curso pasado, en el que las lesiones le dejaron fuera de la lucha por la postemporada demasiado pronto. Eseansia de revancha hace que apetezca ver a los de Alvin Gentry, que por fin podrá desarrollar en plenitud su esquema de juego.

Otro de los frentes abiertos para los Pelicans es el debut de Buddy Hield. El escolta es uno de los jugadores más excitantes de ver para esta temporada gracias a su voracidad anotadora y descaro, que prometen hacerle uno de los jugadores más divertidos de la temporada.

Además, hay que contar con el hecho de que ver jugar (y crecer) a Anthony Davis es siempre un placer. El ex de Kentucky jugará por primera vez según sus declaraciones, sin dolor tras dos años. ¿De qué será capaz si no le molestan las lesiones? Habrá que ver partidos de los Pelicans para comprobarlo.

Por último, los Memphis Grizzlies tendrán como punto de mayor interés el regreso de Marc Gasol tras su grave lesión. Después de perderse los Juegos Olímpicos, el menor de los hermanos Gasol deberá volver a buen nivel para llevar a los suyos a los Playoffs. La complicación de su lesión hace una incógnita que esto pueda ser así, pues las lesiones en los pies ya se han llevado por delante la carrera de más de un interior estrella (que le pregunten a Yao Ming).

Además de esto, la mayor incógnita y por lo tanto motivo para ver a los Grizzlies se encuentra en el fichaje de Chandler Parsons. Tras no rendir al nivel que se esperaba de él en los Mavericks, el alero tiene una reválida en los Grizzlies para volver a ser un alero de nivel en la liga.

MEMPHIS GRIZZLIES

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La 15/16 fue una de las temporadas más abruptas que se recuerda en los últimos años en la ciudad de Memphis y prácticamente en toda la historia de la liga: hasta 28 jugadores llegaron a vestir la camiseta de los Grizzlies después de una plaga de continuas lesiones que incluyó a Marc Gasol y Mike Conley en más de un tercio de la temporada.

Aún así, Memphis consiguió volver a Play-Offs por sexto año consecutivo en un alarde competitivo que ya viene marcado a sangre en la franquicia y que le llevó a firmar 42 victorias. No en vano, ninguna antes había conseguido jugar la postemporada después de utilizar a tantos jugadores durante la Regular Season. El hito no valió, como era de esperar, ni para servir de puching ball ante los Spurs con una plantilla llena de undrafteds, viejas glorias y desprestigiados. Tampoco le sirvió como colchón a Dave Joerger, cesado tras la eliminación pero no a causa de ella. La relación entrenador – directiva venía deteriorada ya de los dos últimos veranos tras los flirteos del entrenador con otros equipos y ni siquiera con el equipo sano parecía haber dado con la tecla. El proyecto de Joerger murió a mitad de temporada obcecado en el ineficiente Jeff Green como cuatro, con la sobreutilización de los titulares y atrapados en un sistema ofensivo predecible. Una vez se lesionó Marc Gasol, los traspasos posteriores y demás parches iban claramente enfocados al nuevo año, en un proyecto que ya se sentía que no iba a ser de Joerger.

Una vez pasó la riada, los Grizzlies afrontaban un verano que se anticipaba con extra de trabajo en las oficinas. Para la Off-Season, Memphis tenía que cerrar al nuevo entrenador, afrontar la renovación de Conley, salir a la Free Agency con varios objetivos tras el aumento de cap y, además, contaba con el pick más alto de los últimos años en el Draft. Lejos de empezar por el tejado, la directiva apuntó a cimentar el proyecto de la mano de un nuevo entrenador, con lo que pronto se firmó a David Fizdale. La apuesta por el nuevo coach no parece fruto de un impulso, sino de esa nueva filosofía de desarrollar jugadores, compensar el equipo en edad y físico y sacarlo de un basket anacrónico. Fizdale viene del lado de Erik Spoelstra en Miami, con el que consiguió dos anillos y moldeó jugadores hoy clave como Whiteside.

El Draft dejó buenas sensaciones a priori. Wade Baldwin llegaba con el número 17 a ocupar el desierto puesto de base suplente, con una prometedora envergadura defensiva y un interesante talento anotador, mientras que Deyonta Davis lo hacía tras caer más de lo esperado, provocando el movimiento grizzly para hacerse con el eléctrico físico del ala-pívot.

Tras las buenas sensaciones en los primeros compases, la Free Agency era la que determinaría el rumbo inmediato de la franquicia con un nombre bajo la lupa: Mike Conley. El base había mostrado su intención de quedarse pero exigía unos mínimos competitivos. Así que la confirmación de su renovación fue la mejor noticia no sólo per se sino porque trajo consigo la firma de Chandler Parsons. Memphis podía celebrar que aseguraba la continuidad de su capitán en pista y la unía a las anteriores renovaciones de Marc Gasol, Zach Randolph y Tony Allen. Pero la llegada de Parsons suponía un escenario nuevo, la quizá firma más importante de los Grizzlies en su historia.

Parsons viene a responder además a una necesidad histórica, la de un wing capaz de aprovechar en tiros los espacios que dejan los interiores y que además sea buen defensor y tenga habilidad de playmaker. Con el asterisco de las lesiones, el ex-Mavs parece el perfil idóneo para un equipo a la cola en volumen ofensivo exterior. Su llegada coincide además con una actualización en el juego de Fizdale, adaptándose más a los cuatros abiertos y buscando abrir y acelerar el equipo.

Por ahí, la versatilidad de Parsons abre nuevas vías para los Grizzlies en la posición de PF también, que parece que va a sufrir una pequeña remodelación. Fizdale ya anunció que Zach Randolph saldría desde el banquillo este año y le pasó el reto de convertirse en el Sixth Man Of The Year. La curva física de Zach está obviamente en descenso pero aún no ha sido cruel con él y, de hecho, el poso de los años en defensa le ha abierto posibilidades interesantes en el puesto de Center que podría dar más dinamismo a la pintura de Memphis. Su puesto de titular en principio lo ocupará JaMychal Green, que viene de un buen año sophomore y representa el perfil de cuatro año 2016.

La vuelta de Marc Gasol será otro de los grandes alicientes de la temporada y Fizdale también parece haber preparado un plan para reutilizar a Marc Gasol en el ataque que pasa por obligar al pívot a lanzar más triples. La presencia del español en la bombilla puede funcionar con sus habilidades de creación con la presencia de unas alas más dinámicas y los Grizzlies pasarán a tener cuatro amenazas exteriores, pero falta por ver cómo reaccionarán al abandono de la pintura y un pace más elevado.

Con Mike Conley y Tony Allen por fuera, la intención de Fizdale es de no abandonar la presión exterior defensiva sino crear el ataque a partir de ahí, buscando transiciones rápidas y forzando el error tan bien como siempre. Los últimos años han dejado claro que abandonar su identidad es algo que le costará muy caro a los Grizzlies: sólo desde la defensa este equipo es élite y no uno más. Por ahí, la intención este año es de ser un equipo más profundo, y las firmas de Troy Daniels (un tirador puro al fin) y de un interesante y completo James Ennis dan dimensiones nuevas a la rotación exterior.

Memphis afronta pues una de las temporadas más intrigantes de su historia, con el gran asterisco de la salud. Si esta respeta, los Grizzlies parecen tener uno de los mejores rosters de los últimos años y, sobre todo, uno de los más completos y variados. La apuesta por la continuidad de Conley con Marc, Allen y Randolph marca el ADN del equipo pero se une a un lavado de la rotación y a un nuevo coach con ideas frescas que deberían vigorizar la plantilla. Fizdale tiene el reto de unir pasado y futuro para ver si los Grizzlies siguen siendo un equipo de élite competitiva en el Oeste en el presente e igualan deportivamente la apuesta económica que se ha hecho desde la directiva.

Memphis Grizzlies

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Al final, a pesar de todas las dificultades que han arrastrado en el último tramo de temporada, justamente cuando las piernas y el cansancio han pasado factura, finalmente los Memphis Grizzlies han logrado su objetivo: estar en Playoffs.

Pero sin embargo, todo y haber conseguido su premio, el esfuerzo se va a quedar en vano con prácticamente total probabilidad. Los San Antonio Spurs les esperan en la primera ronda, y los Grizzlies, hoy por hoy, están lejos de asemejarse a aquel aguerrido equipo guiado por un gran espíritu competitivo y una firme identidad que, por ejemplo, llegó a las 50 victorias y 32 derrotas en la pasada temporada regular, cayendo en la segunda ronda del Oeste a manos de los que acabarían siendo campeones, los Golden State Warriors.

Pero la razón de este curso es sencilla. Las continuas (e importantes) bajas han lastrado tanto su récord como su temporada. Han finalizado con un balance de 42 victorias y 40 derrotas, cayendo hasta el séptimo puesto en un durísimo último tramo de temporada regular que les ha castigado por completo. Desde luego, el estado físico de la plantilla no ha permitido ver cuál era nivel real de Memphis.

Dave Joerger, que ha tenido que hacer experimentos por doquier partido sí partido también, ha tenido significativas bajas como las de Zach Randolph (ya recuperado), las de Marc Gasol y Mike Conley. El margen para maniobrar ha sido mínimo, intentando sobrevivir firmando a jugadores mediante contratos temporales y con buenas actuaciones, principalmente, de un Matt Barnes al que han respetado las lesiones. Y durante el deadline, Memphis ‘pescó’ en Miami a Chris Andersen y Mario Chalmers, los cuales no lo han hecho mal, pero éste último también sufrió una grave lesión en el tendón de Aquiles y fue cortado para poder firmar a otro jugador.

Ante el pobre rendimiento que estaba ofreciendo Jeff Green hasta mediados de temporada, los Grizzlies no se lo pensaron y lo enviaron a los Clippers, para arriesgarse con todo un Lance Stephenson que no terminaba de encajar en Los Angeles. Dentro de lo que cabe, la experiencia ha resultado ser bastante positiva y ha sido productivo con sus minutos en pista.

Siendo realistas, si la temporada llega a tener más duración, quizá Memphis se quedaba fuera de la postemporada. Y si pensamos en una mínima posibilidad para los Grizzlies en esta eliminatoria ante San Antonio, realmente es casi nula. La diferencia entre ambos conjuntos es abismal teniendo en cuenta la salud y la calidad entre ambas. No way.

Pero, mirando el lado positivo, aunque la presencia en Playoffs de Memphis pueda ser testimonial, por lo menos conservarán su elección de 1º ronda de este próximo Draft, la cual hubiesen perdido rumbo a los Denver Nuggets en caso de haberse quedado fuera de Playoffs. Que sean capaces de ganarle un partido a los Spurs ya es otra historia.

Eliminatoria: San Antonio Spurs vs Memphis Grizzlies

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Cayó Memphis Grizzlies hasta la séptima plaza del Oeste. No solo Portland le comió la tostada, sino que hasta Dallas, que resucitó en la última semana de liga regular, acabó pasando a unos Grizzlies asfixiados por las lesiones. De hecho, si llega a haber una semana más de competición, posiblemente ni hubieran entrado en post-temporada.

No es que le haya salido todo mal a Memphis. Es que ha ido incluso peor. Primero la lesión de Marc Gasol a finales de febrero para lo que restaba de temporada. Perdían a su hombre de referencia y, aun con todo, salvaron los muebles honrosamente gracias a las incorporaciones de Stephenson, Andersen, Chalmers o Hairston. Y, por supuesto, al enorme trabajo de un Dave Joerger que volvió a demostrar su mano reestructurando equipos sobre la marcha. Y no era la primera vez que lo hacía en Memphis esta temporada.

La debacle llegaría con la sucesión de lesiones posterior. Hasta 28 jugadores han pasado por los Grizzlies esta temporada. Y han tenido que pedir a la NBA repetidas excepciones para tener en el roster más de los 15 jugadores permitidos. Y por si aún no era suficiente para hundirles, la lesión de Mike Conley, que también se perderá los Playoffs, fue la gota que colmó el vaso. Si aún quedaba algún reducto de aspiración a pelear una primera ronda, se esfumó de un plumazo.

Y en esas llegan a San Antonio. Fundidos, hundidos sin la mitad de sus titulares y con una plantilla que se asemeja más al bizarro cuadro de Goya en el que Saturno devora a sus hijos. No por nada les han denominado – llevando el arte a la gran pantalla – los Suicide Squad de la NBA. Porque  ganar un partido a San Antonio ante semejante panorama es casi una quimera para Memphis. Más aún porque los Spurs solo han concedido una derrota en el AT&T Center – ante los Warriors – después de 40 victorias consecutivas. Mejor marca histórica de la NBA. Su feudo en Playoffs se vuelve inexpugnable. Sí, aún más, aunque parezca imposible. Por el contrario, el FedEx Forum nunca ha sido tierra de gran afición a la NBA. 20º equipo en asistencia, aunque los Grizzlies se hagan fuertes en su pista, sus condicionantes y jugar contra un equipo como San Antonio reducen la ventaja casera hasta hacerla casi nula.

En tres ocasiones se han cruzado en Playoffs ambos equipos. En 2004 los Spurs les arrollarían 4-0 en primera ronda. En 2011 los Grizzlies consumarían su venganza (2-4), dando la gran campanada y pasando por primera vez de primera ronda en su historia. Era el inicio de su exitoso último lustro. Y, en 2013, unos Spurs sin piedad arrasaron a Memphis con otro 4-0 en las primeras Finales de Conferencia de los Grizzlies. Por concretar, a Memphis no solo le ha tocado bailar con la más fea, sino con su bestia negra particular. Y este año, por las circunstancias en las que llegan ambos equipo, pinta igual.

San Antonio llega a Playoffs con su maquinaria carburando a pleno rendimiento. Pops se ha permitido el lujo de ir dando descanso a sus jugadores clave desde hace un mes. Y sus suplentes, incluso su “equipo C”, han mantenido el tipo ganando partidos. Por poner un ejemplo, Marjanovic, desconvocado por Popovich de tanto en tanto, sería hoy el pívot titular de los Grizzlies. El drama está servido.

La meta de los Spurs, sin subestimar lo más mínimo a un equipo tradicionalmente aguerrido y luchador como Memphis, empieza a partir de segunda ronda. En teoría, si las previsiones no fallan, se medirá a Oklahoma City, con quienes jugará las primeras Finales por adelantado. Pops no va a “racanear” ante los Grizzlies, pero si la serie va encarrilada no es descartable que jugadores de rotación tengan más protagonismo, dando descanso a sus veteranos.

LaMarcus Aldridge será decisivo en la serie. Enfrente tendrá a Zach Randolph, una bestia físicamente pero sin la misma eficacia en solitario que con Marc Gasol. Aldridge tiende a hacer de la media distancia su zona letal, donde Z-Bo también gusta de moverse. Pero con el sistema de San Antonio, donde el balón fluye usando esas situaciones con Aldridge, exprimirá al máximo las limitaciones defensivas de Memphis. Joerger, especialista en táctica defensiva, tendrá preparadas trampas para intentar que San Antonio colapse en ataque. Es su única baza para hacer daño y llevarse algún partido.

Pero apenas puede optar a más en la serie. Una eliminatoria de trámite para ambos. Para San Antonio, un paso necesario en sus aspiraciones. Para Memphis, que no tiene objetivo ninguno en Playoffs, son los últimos partidos antes de marcharse de vacaciones y pensar en recuperar a sus lesionados. Porque los Grizzlies ya tienen un ojo puesto en el verano, donde se abren nuevas incógnitas. Conley será agente libre y los Wolves han vuelto a poner el ojo en Dave Joerger, a quien ya intentaran contratar en 2014, tras las tensiones de entrenador y el propietario Robert Pera. Joerger, natal de Minnesota, se ha criado, estudiado y entrenado en su tierra. Hasta que dio el salto al profesionalismo en los banquillos. Y el proyecto de los Wolves es el más atractivo que han tenido en la última década – o más – y el de Memphis ya pareció tocar su techo en 2013.