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Eliminatoria: Memphis Grizzlies vs San Antonio Spurs

La serie entre Playoffs y Grizzlies parece que ya es uno de los clásicos de Playoffs en los últimos años, y esto es porque nos encontramos con la quinta vez en que ambos se enfrentan, siendo que los Grizzlies recién van a jugar sus décimos Playoffs en la historia. En general, la historia no ha sido amable con los Grizzlies, quienes han perdido en cuatro de los cinco enfrentamientos, y los cuatro han sido por una barrida de 4-0. Eso si, cabe destacar que la única victoria Grizzly vino en el año 2011 cuando Memphis sorprendió al mundo eliminando a los Spurs por 4-2 cuando ellos eran los octavos clasificados y los Spurs los primeros. Para ver el último enfrentamiento entre ambos equipos no hay que ir muy lejos; los Spurs y Grizzlies se enfrentaron por última vez en la primera ronda del año pasado, pero esa era una serie que los Spurs posiblemente habían ganado antes de empezar debido a que no contaban ni con Marc Gasol ni con Mike Conley.

Este año los Grizzlies se encuentran bastante más sanos que en aquel entonces, quitando la falta de Tony Allen (que no deja de ser importante, dado que sería el encargado de defender a Leonard) y la serie promete bastante más que la última vez, donde los Spurs ganaron sus cuatro encuentros por un promedio de 22 puntos.

En sus primeros Playoffs sin Tim Duncan desde 1996, los Spurs llegan siendo uno de los favoritos al título en la temporada, quizás solo por detrás de los Golden State Warriors. Con 61 victorias, y aun de lejos el equipo con más experiencia en Playoffs y Kawhi Leonard jugando a un nivel altísimo, el equipo de San Antonio no podría llegar a Playoffs en mejor forma.

Los Grizzlies, por el contrario, a pesar de venir más sanos, tuvieron un final de temporada que dejó bastante que desear, y si quieren hacer una buena serie, tendrán que mejorar considerablemente su juego. Tampoco hay que hacer sonar todas las alarmas si, dado que esta no sería la primera vez en que un equipo tiene un final flojo de temporada solo para después apretar el acelerador una vez llegados los Playoffs.

Contrario a otros años, esta vez los Spurs vienen con una clara referencia ofensiva en Kawhi Leonard. Si bien es cierto que Leonard se consagró como gran jugador y élite defensiva hace unos cuantos años, este es el primer año donde Leonard se ha convertido en una clara primera espada ofensiva, y una muy buena además. Si Leonard juega a un buen nivel en Playoffs, los Spurs con casi total seguridad serán un rival que nadie querrá ver, y pondría las cosas muy complicadas para Memphis.

Por el otro lado, los Grizzlies esta vez cuentan con sus dos mejores jugadores hoy en Mike Conley y Marc Gasol, lo cual definitivamente hace de esta serie una mucho más interesante. Con estos dos jugadores la ofensiva de Memphis puede fluir mucho mejor, y además ayudan al equipo a mantener su fama como uno de los mejores equipos defensores de la liga.

En esta serie se enfrentan dos equipos con experiencia en Playoffs. Los Grizzlies llevan formando parte de éstos cada año desde el 2011, siempre con este núcleo de Mike Conley, Marc Gasol y Zach Randolph, mientras que los Spurs entran a, nada más y nada menos, que sus vigésimos Playoffs consecutivos. La última vez que los Spurs no entraron a Playoffs, Michael Jordan seguía ganando títulos con los Bulls y la princesa Diana aun estaba viva.

Durante la temporada, ambos equipos se enfrentaron cuatros veces, ganando cada uno dos partidos, siendo el último hace no mucho, el 4 de abril, donde los Spurs le ganaron a los Grizzlies en overtime.

Lo cierto es que casi todo favorece a los Spurs para llevarse esta serie, aunque los Grizzlies tienen herramientas para hacerla una serie interesante, pareciera ser que la historia, donde la tendencia ha sido ver a San Antonio salir victorioso, se debería mantener, aunque lo normal sería que en esta ocasión no sea en una barrida como en las otras cuatro ocasiones en las que San Antonio ha derrotado a Memphis. Un equipo con Marc Gasol y Mike Conley está en capacidad de disputar un partido contra cualquiera, y aunque eso finalmente posiblemente no sea suficiente para superar a Leonard, Aldridge y el mando de Popovich en una serie, debería dar para hacerla interesante.

Los Grizzlies tendrán que jugar a su mejor nivel, y esto tiene que aplicar a ambos costados siquieren tener alguna oportunidad. Tienen que hacer que San Antonio juegue peor y jugar ellos muy bien si quieren tener una posibilidad de ganar esta serie, la cual, ciertamente, depende más de San Antonio, que si no sufre alguna caída, deberían llevarse esto jugando como lo hacen siempre.

Salvo alguna sorpresa, esta es una serie que San Antonio debería llevarse en cinco partidos partidos, seis si Memphis responde muy bien o cuatro si, por el contrario, Memphis no demuestra ninguna mejora con respecto a su final de temporada.

San Antonio Spurs

Cuarta vez en las últimas siete temporadas que los Spurs llegan a 60 victorias. Un dato tremendo. Siete temporadas en las que se vivieron los mejores momentos de la carrera de Tony Parker, la decadencia de Manu Ginobili, el renacimiento y posterior retirada de Tim Duncan, la ascensión de Kawhi Leonard o la adquisición de LaMarcus Aldridge, suficientes cambios como para que no hubiese sido fácil seguir con este nivel competitivo, pero si alguien puede mantener ese nivel, esos son los Spurs de Gregg Popovich.

Verano ‘calentito’ en San Antonio, con las firmas de Pau Gasol y de David Lee y una retirada, la de Tim Duncan, que sin duda deja en el equipo un tremendo vacío difícil de llenar y con el interrogante de saber si el equipo respondería a tal cambio.

4 victorias, seguidas de 3 derrotas (dos en casa contra Clippers y Rockets) en los siguientes 4 partidos, seguían manteniendo ese interrogante, aunque no tardaría en resolverse, con los Spurs perdiendo solamente tres partidos más hasta final de año, dejando un balance de 27-6 para empezar 2017.

Pero no todo es sumar triunfos, y es que en San Antonio, a pesar de mirar el horizonte con hambre de otro título, no olvidan su pasado ni quien dio tanta alegría a su afición. El 18 de diciembre de 2016, previo al partido contra los New Orleans Pelicans, la franquicia puseo en lo alto del AT&T Center el dorsal 21del que sin duda ha sido el mejor jugador de su historia, Tim Duncan.

Llegó 2017 y nada cambió. Las victorias siguieron llegando en enero y las pocas derrotas eran en partidos muy disputados. A pesar de eso, Gregg Popovich quiso evitar todo tipo de relajación por parte de los suyos, haciendo unas declaraciones bastante críticas a sus jugadores, dejando claro que el segundo puesto no era donde los San Antonio Spurs querían estar.

Antes del All Star, y a pesar de una lesión (fractura en la mano) de Pau Gasol que le mantuvo fuera de las canchas 15 partidos, el equipo contaba con un balance de 43-13, al acecho del 47-9 que en esos momentos tenían los Warriors. El buen momento del equipo permitió a Kawhi Leonard ser seleccionado como titular para el partido de las estrellas. Kawhi ejerce de líder de un equipo que cuenta con Parker, Ginobili, Gasol o Aldridge. En 4 temporadas, ha pasado de promediar 12,8 a 25,5 puntos. Galardonado con el premio al “mejor defensor de la temporada” en los dos últimos años o integrante del mejor quinteto de la pasada temporada, no fue ninguna sorpresa verlo en el quinteto titular del equipo del oeste.

En la segunda parte de la temporada, ya otra vez con Pau disponible, el equipo mantuvo el nivel encadenando rachas de victorias por alguna derrota suelta sin importancia, exceptuando tal vez la sufrida en casa ante los que probablemente sean sus enemigos en la lucha por el campeonato de la conferencia oeste, los Golden State Warriors, que además no contaban con Kevin Durant. A pesar de un gran primer cuarto de los locales, los Warriors no bajaron la cabeza y remontaron hasta poner el 110 a 98 final, en un partido en el que el equipo de Steve Kerr demostró un gran acierto de cara al aro.

Con todo decidido a falta de varias jornadas, los Spurs encadenaron 4 derrotas en los últimos 5 partidos, lo que les dejó con un balance final de 61 victorias y 21 derrotas, segundos de toda la liga solo por detrás de los Warriors, como ya ocurriera la pasada temporada.

Un balance final muy positivo teniendo en cuenta que Popovich dio bastante descanso a sus tres veteranos. Tanto Pau Gasol como Tony Parker jugaron 25 minutos de media, mientras que Manu Ginobili no promedió ni 19. Para el pívot español es la primera vez en toda su carrera NBA que no llega a los 30 minutos de media, mientras que el base francés ya lleva unas temporadas viendo como sus minutos se ven reducidos para llegar más fresco a la lucha por el título.

El mayor de los Gasol, además, ha conseguido pasar los 20.000 puntos en su carrera, el 43º jugador en alcanzar tal hito, así como el cuarto en la historia en conseguir al menos 20.000 puntos, 10.000 rebotes, 3.500 asistencias y 1.500 tapones (tras Kareem Abdul-Jabbar, Kevin Garnett y Tim Duncan).

A pesar de esa rotación muy amplia de los Spurs (12 jugadores han superado los 10 minutos de media en los encuentros que han jugado), Kawhi Leonard junto como LaMarcus Aldridge han sido los más utilizados.

En primera ronda se enfrentarán a los Memphis Grizzlies, contra los que ya jugaron la primera ronda de playoffs la pasada temporada barriéndoles en 4 partidos, en un resultado sin duda ficticio contando con las lesiones de Marc Gasol y Mike Conley en toda esa serie. Ahora, con todos sus jugadores disponibles, podrán intentar alargar una serie que aun así parece favorable a San Antonio. Por primera vez, los dos Gasol se medirán en la lucha por el título.

Tras Memphis, y a la espera de llegar a una hipotética final de conferencia contra los Warriors, se verían las caras contra el ganador en el duelo Houston vs OKC, o lo que es lo mismo, Harden contra Westbrook.

El año pasado se dieron el batacazo contra los Thunder, aunque en esos momentos contaban con Kevin Durant. Ahora, con KD en Golden State, parece difícil pensar en una final de conferencia que no sea entre ambos. Pero para llegar ahí, ambos tienen que superar dos rondas, y si uno se queda por el camino, el otro lo tendrá un poco más fácil.

 

Los mejores de la temporada pasada

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Como cada año al final de la temporada regular, se reparten los premios individuales a los mejores jugadores de la temporada. A continuación os presentamos a los galardonados del último año de las cinco categorías principales.

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Stephen Curry se ha convertido en el primer ganador elegido de forma unánime, así como el 11º en ganar dos MVP de forma consecutiva.

Curry barrió todos los 131 votos de primer lugar (1.310 puntos). Kawhi Leonard, jugador de los San Antonio Spurs terminó segundo en las votaciones con 634 puntos, y LeBron James (Cleveland Cavaliers) tercero con 631 puntos.  Russell Westbrook y Kevin Durant, líderes de Oklahoma City Thunder, terminaron cuarto y quinto con 486 y 147 puntos respectivamente.

Curry, que consiguió que los Golden State Warriors terminasen con el mejor récord en la historia de la NBA con 73 victorias y solo 9 derrotas, lideró la NBA en anotación (30,1 puntos por partido), triples convertidos (récord histórico con 402), porcentaje de tiros libres (90.8%) y robos por partido (2.14). Además, Stephen entró en el selecto grupo de jugadores que termina una temporada con 50-40-90 (%TC, %T3, %TL).

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Karl-Anthony Towns, jugador de los Minnesota Timberwolves, se hizo con el premio al ‘Novato del año‘ de la temporada 2015/16 de forma unánime, consiguiendo los 130 votos posibles.

Towns, que se hizo con los premios al Novato del Mes en la conferencia Oeste en todos los meses de la temporada regular, se convierte así en el segundo jugador de los Wolves en conseguir este galardón en los últimos dos años, sucediendo a su compañero Andrew Wiggins.

El jugador de origen dominicano promedió 18,1 puntos, 10,7 rebotes y 1,7 tapones en los 82 partidos de temporada regular.

El que fuera número 1 del draft de 2015 consiguió 650 puntos, imponiéndose en las votaciones al jugador de los New York Knicks, Kristaps Porzingis, que terminó en segundo puesto con 363 puntos, y a Nikola Jokić, de los Denver Nuggets, que fue tercero con 59 puntos.

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Kawhi Leonard, jugador de los San Antonio Spurs, ha sido nombrado Jugador defensivo del año, repitiendo así el premio que consiguió la temporada pasada.

Leonard es el primer jugador en repetir premio desde Dwight Howard, que lo consiguió 3 veces consecutivas (2009, 2010 y 2011) y el primero que repite sin ser pívot desde Dennis Rodman (1990 y 1991).

Kawhi suma así un premio más a su palmarés, donde ya está un anillo de campeón (2014) y un MVP de las finales (también en 2014).

Gracias a su labor defensiva, los Spurs han conseguido ser el equipo que menos puntos por partido ha recibido esta temporada (92,9 puntos recibidos de media).

Leonard se impuso en las votaciones consiguiendo 547 puntos (84 en primer lugar), por delante deDraymond Green (421 puntos, 44 en primer lugar) y de Hassan Whiteside, uno de los favoritos a ganar el premio y que terminó muy lejos de los dos primeros, con 83 puntos (2 votos en primer lugar).

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Jamal Crawford, jugador de Los Angeles Clippers, fue galardonado con el galardón de “Mejor 6º hombre de la temporada“.

Crawford se convierte así en el jugador que más veces ha recibido este galardón, después de hacerse con él en las temporadas 2010 y 2014. Con 36 años, también se convierte en el más veterano en ganarlo.

Saliendo 79 veces desde el banquillo, ha promediado 14.2 puntos, 1.8 rebotes y 2.3 asistencias en 26.9 minutos de juego.

Desde que el escolta se enrolase en las filas de los Clippers, hace 4 temporadas, Jamal ha ganado dos veces. En las otras dos ha quedado en segundo lugar (en la temporada 2012/13) y en tercer lugar (en la 2014/15).

El que ha sido nombrado mejor sexto hombre de la temporada 2015/16 se impuso con 341 puntos (51 votos en primer lugar) a Andre Iguodala (288 puntos) y a Enes Kanter (182).

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C.J. McCollum, combo guard de los Portland Trail Blazers, se ha alzado de forma prácticamente unánime, con el premio al Most Improved Player de la temporada NBA 2015/16. El jugador de la franquicia de Oregon ha experimentado una de las evoluciones más destacadas en los últimos años, ya sea tanto en su juego como, especialmente, en sus estadísticas.

El de los Blazers ha pasado de los 6.8 puntos, 1 asistencia, 0.7 robos y 1.5 rebotes por partido de su año sophomore a los 20.8 puntos, 4.3 asistencias, 1.2 robos y 3.2 rebotes por encuentro en su tercera campaña como profesional. No sólo eso, sino que su media de minutos ascendió una media de 19 minutos en comparación a la temporada anterior.

Para hacer de este galardón uno de los más claros de las últimas ediciones, C.J. McCollum ha recibido 101 votos como primera opción para el premio de los 130 periodistas que han participado en la votación, recibiendo un total de 559 votos. En segundo lugar figura Kemba Walker, con 166 votos y, para completar el podio, el griego Giannis Antetokounmpo ha recibido un total de 99 votos.

SAN ANTONIO SPURS

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Los análisis se llenarán de alusiones al año 0 después de Duncan, es inevitable. Manido tópico para intentar acercarnos a reflejar la influencia de una persona en un determinado contexto. Originales, hasta cierto punto, si no fuera porque la misma idea es aplicable a Kobe Bryant y tantos otros precedentes.

La realidad es que Tim Duncan se fue como llegó y jugó: sin dar un ruido. Más bien, sin articular palabra. Porque su presencia sí que armaba gran estruendo cuando vestía su uniforme de corto.

Su cuerpo había iniciado un retroceso alarmante durante la última temporada, después de haber rayado lo divino en los últimos años. Su milimétrico cuidado del físico, la dieta, la protección de Popovich en el juego… Alargaron su carrera no solo por encima de lo habitual, sino a un nivel y estado de forma inconcebibles.

Pero la última temporada se vio superado y, por primera vez, incapaz de ayudar al equipo. Especialmente en la serie de Playoffs contra Oklahoma City. Duncan actuó de forma consecuente a sus parcas palabras: “El día que sienta que no puedo ayudar al equipo, me iré”. Cumplió.

Los Spurs no quedan huérfanos, aunque no volver a ver con su camiseta al mejor jugador de su historia nos llene de congoja a propios y extraños. Gregg Popovich mantuvo su compromiso para fichar a LaMarcus Aldridge en 2015. Bajo su ala y la de R.C. Buford – General Manager – el porvenir está asegurado. Cambian las caras, los nombres, el estilo… Pero la filosofía y las raíces culturales no desaparecen.

La temporada pasada aguantaron el tirón de los Warriors, oficialmente el equipo con más victorias en Regular Season de la historia, desplegando un nivel envidiable. El duelo de titanes con Golden State y Cleveland deparó duelos para el recuerdo. Pero algo en San Antonio no terminaba de encajar. El físico de Duncan no aguantaba igual. El motor de Tony Parker gripa desde la temporada 14-15. Y la segunda unidad no aportaba como antaño.

El resultado: un señor repaso de Oklahoma City en segunda ronda de Playoffs. Nadie lograba defender a Westbrook, Durant sobrepasando a Kawhi, Steven Adams pletórico de forma junto a Enes Kanter, que incluso defendió, contagiado por la actitud del neozelandés. Andre Roberson llegando a todos los balones… Los Spurs fueron un juguete en manos de los Thunder, que explotaron cada mínima grieta en su sistema hasta desmembrarles.

Popovich y Buford son conscientes de las limitaciones y este año ofrecerán cambios tácticos que, por enésima vez, reconstruirán el modelo de los Spurs. Porque esa es la auténtica clave de su éxito: reinventarse sin miedo, respetando la base de su cultura.

Los Spurs pierden esta temporada a casi todo su juego interior: Duncan (retirado), Diaw (traspasado a Utah), David West (agente libre rumbo a Warriors) y Boban Marjanovic (agente libre restringido, rumbo a Pistons). Asimismo, Matt Bonner, otro ilustre ‘spur’ que iba a firmar su retirada e incorporarse al staff, ha decidido intentar una última temporada en la NBA, aunque se desconoce si en las filas de San Antonio.

A cambio llegan jugadores veteranos y con menos empaque defensivo, pero que aseguran respetar los fundamentos de Popovich. David Lee en busca de sí mismo, Davis Bertans como triplista procedente de Baskonia, Dwayne Dedmon y, el fichaje estrella, Pau Gasol.

Ya intentaron traer los Spurs a Gasol el año que se marchó a los Bulls, pero su oferta fue insuficiente. Una historia que parecía destinada a encontrarse. Aunque el español tendrá que jugar muchos minutos como cinco, dejando espacio a Aldridge como ala-pívot, su posición predilecta. Preocupa la defensa, pero crece a raudales el talento y las opciones ofensivas. No hay un protector de aro consistente, por lo que los sistemas deberán cubrir lo que antaño ofrecían Diaw y Splitter.

Lo dicho: una vez más, Popovich renovará su sistema.

Kawhi Leonard deberá llevar aún más peso sobre sus hombros, al igual que Aldridge. Ambos tienen definitivamente el testigo del equipo y ganarán más protagonismo. La alternancia de Leonard como cuatro para formar un small-ball será recurrente en San Antonio, más aún que sus interiores son versátiles y más pequeños, además de tener mejor tiro y jugar más abiertos.

Su rol no solo aumentará, sino que adoptará funciones diferentes. Todo ello mientras lucha por su tercer galardón consecutivo como Mejor Defensor del Año. Abrir el campo permitirá a Aldridge mayor actividad en la media distancia, su zona letal. Ahí la pareja con Gasol, uno de los hombres grandes que mejor visión de juego tienen, será uno de los recursos que más use Pops.

Por otro lado, los exteriores apenas presentan caras nuevas. Manu Ginóbili, en su blog personal, volvió a escribir un artículo para anunciar que continuaría un año más. El argentino se siente en mejor forma física que en años pretéritos y renovará año a año, en función de su cuerpo.

Danny Green seguirá siendo el escolta titular y Parker y Mills la pareja de bases. Se suma Livio Jean-Charles, drafteado en 2013, que se fogueará en los Austin Spurs de la D-League junto a Davis Bertans. Ambos tienen difícil ganar protagonismo, ya que el puesto de alero suplente se lo repartirán entre Jonathon Simmons y, sobre todo, Kyle Anderson.

Es el tercer año de Anderson en San Antonio. Justo cuando los pupilos de Popovich amenazan con eclosionar saliendo del cascarón. Se espera un protagonismo mucho mayor de Anderson después de dos años de aprendizaje. De su mano puede llegar el factor diferencial que aúpe a los Spurs a ese peldaño extra necesario para rivalizar con Cavaliers y Warriors de nuevo. Ese arma extra que de mayor profundidad a la rotación.

Finalmente, otros dos rookies lucharán por el puesto de tercer base: DeJounte Murray (puesto 29 del Draft de 2016) y Ryan Arcidiacono (undrafted, contrato parcialmente garantizado). Ambos ganarán minutos en la D-League. Especialmente Arcidiacono, alma máter de la campeona NCAA Villanova. Uno de esos proyectos de San Antonio que acostumbran a madurar en la sombra.

Los Spurs han ido quemando etapas sin abandonar la inercia ganadora. Llevan 20 años otorgando lecciones al mundo, desarrollando una cultura y una filosofía que extienden como si fueran raíces al resto de franquicias NBA. Porque no solo de jugadores se nutren, sino que San Antonio es un caladero de ejecutivos y entrenadores al que acudir en masa. La Silicon Valley de la NBA.

Duncan se va. Lo harán Ginóbili, Parker, Popovich, Buford… Como antes lo hicieran Malik Rose, Bruce Bowen, David Robinson, Avery Johnson… Pero su existencia perdura intacta.

“La culpa pesa un kilo más para el que parte”, que cantaba Leiva. Para Duncan, había llegado el momento. Pero ver desde la barrera a su equipo, sus compañeros, amigos, familia… Tendrá una punzada de nostalgia mayor que para quienes siguen con su vida en las canchas, vestidos de corto o llenando el pabellón y los televisores con los colores de San Antonio.

San Antonio Spurs

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La derrota con los Clippers en primera ronda escoció a Popovich tanto o más que si le hubieran echado vinagre en una herida abierta. Tanto él como Buford emplearon la temporada regular en detectar las disfuncionalidades de su equipo. De forma que en julio, con el pistoletazo de salida al mercado de agentes libres, ya tenían preparados sus dardos teledirigidos de precisión milimétrica.

Tras renovar a Leonard, Duncan y Green – luego llegaría Ginóbili – llegó el movimiento estrella: Aldridge. Popovich, con la inestimable ayuda de su asistente y ex compañero de LaMarcus en Portland Ime Udoka, convenció al ala-pívot de ponerse bajo sus órdenes. Su decisión de continuar varias temporadas más para entrenarle a él y Kawhi fue determinante. La llegada de David West apuntalaba la rotación interior, mientras que Jonathon Simmons y Boban Marjanovic lucharían (con éxito) por ganarse los minutos en la rotación.

La primera parte de la temporada para San Antonio era la prueba de fuego. Había que adaptar nuevos sistemas, incorporar una pieza clave como Aldridge, volver a cargar el juego hacia el interior y tapar las carencias que dejaba la marcha de Splitter como rim protector. Pero en los Spurs la vida discurre con soberana calma. Y Popovich fue encajando engranajes sobre la marcha. Ajustando tuercas, desaflojando algún tornillo para que su estructura respirase, apuntalando algún clavo… Hasta llegar al parón del All Star convertido en el archienemigo mortal de los inmaculados Warriors.

Kawhi Leonard debutó en el All Star siendo además titular, superando en el último suspiro a Dray Green. Su salto evolutivo, convertido ya en primera opción ofensiva y, a la vez, stopper defensivo principal, ha llevado a San Antonio a otra dimensión. Durante meses se autoproclamó MVP (terrenal, es decir, Curry al margen) por excelencia. Pero tanto su temporada como la de su equipo han quedado en parte eclipsadas por la carrera contra la historia que Golden State ha librado.

Tras el parón del All Star el nivel de San Antonio no ha dejado de aumentar. Como es habitual en los equipos de Pops, por otra parte. Así hasta llegar al tramo clave de la temporada en plena forma y con sus jugadores frescos. No es casualidad que los Spurs son considerados unánimemente el único equipo capaz de batir a los monstruosos Warriors en una serie de Playoffs. Porque los texanos han firmado uno de los mejores balances de la historia en temporada regular, aunque lejos del de los propios Warriors y del mítico 72-10 de los Bulls de Jordan. Un choque de fuerzas coetáneas en el tiempo como nunca antes se había visto en la NBA. Su enfrentamiento en marzo deparó el partido entre los dos equipos con mayor porcentaje de victorias de la historia.

Batman contra Superman. El Caballero Oscuro contra el Guerrero de la Luz. Ahora que la película les ha vuelto a poner de moda… Porque hasta los colores de sus uniformes les delatan. La sobriedad hecha virtud contra los alardes inverosímiles que rayan lo imposible. Un hombre con capa y máscara intentando desafiar a un semi Dios que todo lo puede, con el mundo rendido a sus manos. La historia dice que los grandes proyectos de Buford y Popovich nunca han ganado el anillo en su primera temporada. Que es a partir del segundo año cuando alcanzan su máximo potencial y tocan la gloria. Pero si éste no es su tope, resulta inimaginable qué nos quedará aún por ver. Llegan a los Playoffs en plena forma, reforzados y dando días de descanso a sus jugadores clave. Su segundo puesto está asegurado y su equipo carbura. La misión no era sino evitar lesiones innecesarias o un exceso de minutos en las piernas. Y tampoco hay detalles que pulir. Todo el engranaje está asimilado a base de mecanización industrial.

El baloncesto de los Spurs mantiene los mismos fundamentos de siempre. Mover el balón, buscar al hombre con mejor tiro, aprovechar los espacios, defender fuerte y, en resumen, alcanzar ese difícil estado llamado equipo. Han realizado una reconstrucción desde su base, sin alterar los cimientos, para elevar su juego a la enésima potencia. Más armas. Más temibles. Más hambre. Mismas ideas. El equipo ha cambiado y el estilo, aunque respete esos principios básicos sobre los que Popovich edifica, se ha modificado acorde a las nuevas prestaciones de su nuevo juguete. Un tanque sin fisuras capaz de adaptarse a cualquier sistema. A cualquier ritmo. De encontrar recambios para sus averías cuando una pieza se atasca.

Porque por si no eran suficientemente poderosos, se fueron de pesca a Minnesota para firmar al Profesor André Miller y a un anotador revulsivo como Kevin Martin. Ambos por el mínimo de veterano tras acordar su desvinculación de los Wolves. Para no perder comba en su particular carrera armamentística con los Warriors. Armados hasta los dientes antes de la batalla final. La cruzada entre dos equipos de leyenda. Unas Finales de Conferencia casi pronosticadas. Un solo ganador de la serie al que se le ve como campeón de las Finales reales, que por una vez quedan relegadas a un segundo plano.

Es el camino hacia la excelencia, en el que solo un nombre tiene cabida. San Antonio no se detuvo cuando la alcanzó en 2014, desplegando el baloncesto más preciosista jamás jugando. Haciendo caso de un viejo proverbio japonés, “cuando llegues a la cima de una montaña, sigue subiendo”.