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Houston Rockets (3) vs Oklahoma City Thunder (6)

Apasionante eliminatoria de primera ronda la que van a disputar Houston Rockets (3) y Oklahoma Thunder (6) en la que se van a enfrentar en un auténtico duelo de titanes las dos megaestrellas en mejor estado de forma, que han realizado una temporada escandalosa y que posiblemente sean los más firmes candidatos a una pugna hasta el último segundo para lograr el MVP de la temporada.

Es inevitable, pero el duelo entre James Harden y Russell Westbrook eclipsa cualquier otro análisis de la eliminatoria. Los dos guards han hecho las que posiblemente sean las dos temporadas más completas a nivel estadístico individual de las últimas décadas, con una superioridad abrumadora sobre el resto de la liga: Entre los dos suman un total de 64 triples dobles este curso (42 para el de los Thunder y 22 para “la Barba”). Ninguna pareja ha conseguido combinar mayor número en la historia de la liga. El dato lo dice todo. Antes de pasar a un análisis más detallado de la eliminatoria es necesario plasmar la estadística de estos dos animales para ser conscientes de la brutalidad de sus números: Westbrook ha promediado en esta temporada: 31.6 puntos (líderando la liga), 10.7 rebotes que al margen de polémicas para un base no es moco de pavo y 10.4 asistencias siendo el primer jugador desde Oscar Robertson que logra tales números. Harden por su parte obtuvo 29.1 puntos, 8.1 rebotes y 11.2 asistencias (siendo el mejor de la competición en este apartado).

Por esto mismo, para uno de ellos tendrá un sabor agridulce que en su mejor temporada ser apeado a las primeras de cambio de la lucha por el título. Pero la competición es así y sólo puede quedar uno. Por ello será importante la aportación del resto del colectivo para dilucidar quién arrima el ascua a su sardina.

Los playoffs es el territorio donde se forjan las estrellas, las grandes gestas y donde los jugadores se hacen hombres. Las defensas se endurecen, cada balón se pelea como el último y cada jugada adquiere un valor vital. Ahí quedará la duda de si Westbrook o Harden conseguirán mantener estos números de leyenda cuando cada posesión se convierta en una batalla.

Se tratan de dos equipos relativamente similares, con un marcado carácter ofensivo (ambos centrándose en el juego exterior) y una frágil defensa. En la postemporada los marcadores se resienten y son mucho más cortos de lo que han sido durante el año. Por ello el equipo que consiga mejor equilibrio en estos dos aspectos –acierto desde el perímetro y buena defensa- tendrá muchas opciones de llevarse la eliminatoria.

Cierto es que Houston parte con una relativa ventaja en la serie. Con un mejor balance regular (ha demostrado ser un equipo algo más fiable durante el año) y el factor campo a favor las probabilidades deberían caer de su lado. Además en temporada regular los Rockets ganaron su serie particular 3-1 aunque sí que es cierto que en tres de los cuatro partidos el margen de victoria fue de dos puntos o menos, lo que indica la igualdad de la eliminatoria que se decidirá por pequeños detalles o aciertos en los momentos clave.

Para los Thunder pueden ser esenciales sus dos refuerzos del mercado “invernal”. Taj Gibson aportará un trabajo defensivo y en la pintura esencial cuando arranca la postemporada y Doug McDermontt puede ser el valor añadido ideal para los Westbrook, Oladipo, Abrines y cía. más allá de la línea de 7 metros. Si en algo tiene clara ventaja el equipo de OKC es en su juego interior. Al ya mencionado Gibson se le unen Steve Adams y Ernest Kanter pudiendo crear una superioridad fundamental cerca del aro si saben aprovecharla y hacerles llegar balones. Si son capaces de aprovechar este recurso, metiendo balones en la pintura no sólo lograran anotar sino que generarán espacios abiertos en el exterior para tiros más cómodos y posiblemente las opciones de Oklahoma City de estar en la siguiente ronda aumentarán considerablemente.

No creo que sea este el plan de Houston, que se intuye seguirá abusando del lanzamiento de tres puntos. Con los francotiradores Ryan Anderson, Eric Gordon y el propio Harden no parece que otra opción pueda mejorar a ésta. Si el nivel de acierto es alto y el movimiento de balón es fluido para conseguir tiros liberados, los porcentajes tenderán a subir y por tanto se conseguirá llevar el partido a muchos puntos, que a priori es terreno donde los de Tejas se desenvuelven como pez en el agua.

Quizás el elemento fundamental e inesperado para que los Rockets puedan tener una eliminatoria favorable sea el de Patrick Beverley, en su defensa en las labores de base RW0. Se trata de un jugador que no destaca especialmente por sus habilidades ofensivas pero cuando el balón está en manos del contrario se convierte en una auténtica mosca cojonera. Si logra neutralizar, o al menos aminorar la aportación en ataque de Westbrook, que prácticamente monopoliza el juego de su equipo, entonces se podría considerar a Houston en clara ventaja.

Lo que está claro es que nos encontramos a las puertas de una eliminatoria trepidante y muy igualada. El mejor consejo es echarse una buena siesta para estar fresco a altas horas de la noche, comprarse un paquete XXL de palomitas y disfrutar del espectáculo porque está garantizado.

Para el espectador todo son ventajas. El problema lo tienen los equipos. El que consiga salir vivo, únicamente habrá dado el primer paso de un tortuoso camino hacia el título. Tan tortuoso como ansiado camino.

Houston Rockets

Con ilusión y cierto optimismo. Así se presenta Houston ante el reto de unos Playoffs muy distintos a los vividos la temporada pasada, cuando parecía que se había entrado con cero opciones de realizar algo importante.

Ahora mismo la misión para los tejanos es complicada, pero se presentan sin complejos: sin la presión de ser el claro favorito pero sabiéndose un “outsider” temido y una clara alternativa a los que las casas de apuestas vaticinan como las principales opciones para la conferencia Oeste.

Y es que la revolución en esta temporada ha sido total, con un cambio casi absoluto de la plantilla, entrenador e incluso estilo de juego. Únicamente manteniendo como factor común eso sí el indiscutible liderazgo de un James Harden que ha sobresalido aun más si cabe esta temporada .

Así pues el borrón y cuenta nueva que ha llevado a los Rockets a esta posición de privilegio comenzó en verano, aunque sin cimentarse en las elecciones del draft, ya que ninguno de los dos “picks” ha llegado ni siquiera a enfundarse la zamarra tejana (aunque a más de uno nos hubiese gustado ver ahí a nuestro Juancho Hernangomez).

Sí que tuvo que ver con la  -cuestionada al principio- llegada de Mike D’Antoni al banquillo, que desde el primer momento ha conseguido dar con la tecla y encajar todas las piezas a la perfección. La incorporación a la plantilla de dos grandes tiradores como Ryan Anderson y Eric Gordon, así como el incremento de protagonismo de jugadores como Sam Dekker, la consolidación de Trevor Ariza y sobre todo la pérdida de uno de los mayores referentes de la liga en la pintura como Howard, hacía prever que el ritmo pasaría a ser rápido y basándose en un juego desde el perímetro.

Igual nos quedamos hasta cortos en las previsiones, y es que en algunos tramos se ha llegado a abusar del lanzamiento de triple. Hasta tal punto que se ha batido cuatro veces durante la temporada el récord combinado histórico de la liga en cuanto a lanzamientos de tres intentados en un partido (88), y sobre todo el de equipo, que llegó a batirlo con 66 triples intentados contra los Pelicans el pasado 16 de diciembre. ¡66! y una media durante todo el año de 40.1 siendo el líder indiscutible de este apartado.

Pero al César lo que es del César. La fórmula ha funcionado a la perfección con un equipo en estado de gracia y con un récord que pocos podían imaginar cuando se dio el pistoletazo de salida al año.

Un gran papel lo ha jugado James Harden. Merece episodio a parte. Eclipsado por la estratosférica temporada de Westbrook, sino llega a ser por el de Oklahoma pocos tendrían dudas hoy de que sería el superfavorito para ser el MVP de la temporada. 21 triples dobles, que se dice pronto, y una enorme progresión respecto al año pasado en cuanto a números, al impacto en el equipo y hacer jugar a sus compañeros. Las cifras son de escándalo y sólo al alcance de un puñado de grandes estrellas de las últimas décadas en la NBA. Agarrense que vienen curvas:  29.1 puntos, 8.1 rebotes (+2 en relación a la 2015-16) y 11.2 asistencias (+3.8 comparado con el pasado año).

La temporada ha sido sobresaliente, e incluso se podría decir que clasificatoriamente plácida. Consolidado en un cómodo 3º puesto, sólo por detrás de los dos grandes monstruos del Oeste como son Spurs y Warriors que juegan en otra liga, pero en algunos tramos llegando a estar pisándoles los talones, que no es poco. Es lógico pensar que en una temporada no se puede competir con los grandes transatlánticos pero en una serie corta sí que existen opciones de ganarles.

La temporada ha sido de menos a más y ahora mismo Houston llega a los playoffs en un momento óptimo de juego. Si bien es cierto que el primer mes de competición fue de acoplamiento del equipo (se llegó a finales de noviembre con un balance de 11-7), a partir de ese momento los Rockets encadenaron una racha de 10 victorias consecutivas, incluyendo dos meritorias en canchas de Thunder y Warriors que les iban a catapultar hacia arriba, que unió a otra gran serie de 9 partidos seguidos ganados para arrancar el año natural con un balance de 31 victorias y 9 derrotas.  El conchón estaba ya realizado y se mantuvo hasta el parón del All-Star, dónde se llegó con la misma ventaja en el casillero.

Tras el partido de las estrellas Houston dio otro estirón y con un parcial de 15 victorias y 9 partidos perdidos ha conseguido consolidar la tercera posición en la conferencia, lo que le permite tener el factor campo en la primera ronda en un choque contra Oklahoma City Thunder (menudo coco para una eliminatoria inicial, aunque en el salvaje Oeste no hay rival asequible) en el que saltarán chispas y en la que previsiblemente se vea un duelo estelar Harden-Westbrook y unos marcadores amplios.

¿El objetivo a marcarse para esta postemporada? No pasar la primera ronda debería considerarse una decepción.  A partir de ahí la labor de Houston debe consistir en hacer cumplir su papel de alternativa al título. Realizar su trabajo y esperar un error de Spurs o Warriors para conseguir meterse en la pelea por el título. Siempre siendo cauto, sabiendo de la dificultad, pero sin renunciar absolutamente a nada. Para ello posiblemente cuente con el mayor poderío ofensivo de la liga y únicamente deberá ajustar esa endeblez defensiva para cortar la sangría de puntos y hacerse fuerte en momento en el que las defensas añaden un punto de intensidad.

¿Díficil? Sí, mucho. ¿Imposible? Habrá que jugarlo…

HOUSTON ROCKETS

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Borrón y cuenta nueva.

Tras una temporada pasada decepcionante en la que Houston había apostado fuerte a ganador y depositado grandes esperanzas pero que acabó con un resultado mediocre, los Rockets buscan una reconstrucción por la vía express, amparado en el gran movimiento del mercado veraniego, para tomar una reválida e intentar revertir una tendencia que parece claramente a la baja en los últimos ejercicios, aunque quizás parezca una utopía poder pelear frente a los grandes trasatlánticos del Oeste.

Y es que la campaña pasada los tejanos se presentaban con un bloque muy compacto y continuista respecto a años anteriores con la voluntad de presentar batalla a los todopoderosos Warriors, Clippers y Spurs.

Pero una actuación que rozó el suspenso en muchos tramos de la temporada regular acabó (bueno, en realidad casí comenzó tras un irregular arranque….) con la destitución de Kevin McHale y una improvisación reiterada , lejos de la buena organización de la directiva que había llevado al éxito de un equipo ganador, en la que se fueron dando palos de ciego para finalizar el año con un pobre 41-41 de balance y  sufrir hasta el último día para clasificarse para unos playoffs en los que el equipo fue una mera comparsa de Golden State quedando fuera de una forma contundente, como era de esperar.

El talón de Aquiles  de los Rockets fue una paupérrima actuación defensiva. Una hemorragia contínua por la que se desangraba el equipo y hacía estéril la correcta proyección anotadora de los Harden y compañía. Hay un dato esclarecedor que muestra la diferencia de rendimiento de “la Barba”, Howard y el resto del equipo en ambas partes del campo. Mientras que ofensivamente el rendimiento fue notable (106.5 puntos anotados para el cuarto mejor registro), defensivamente el conjunto fue una sangría con 106.4 tantos encajados para el quinto peor dato de toda la liga.

El estrepitoso fracaso de algunos jugadores llamados a ser claves como T.Y. Lawson o el discreto rendimiento de jugadores importantes como Brewer o Terry unido al agujero reiterado en el puesto de 4, fueron otros de los clavos en el ataud del equipo.

Con este panorama, los Rockets necesitaban este verano una pequeña revolución en el mercado que les permita enderezar el rumbo. Principalmente porque este año apenas sería productivo para pescar en la lotería del Draft. Sin ninguna primera ronda disponible, las expectativas de un futuro pueden centrarse en la segunda elección  Zhou Qi, un gigante chino a imagen y semejanza de Yao Ming, salvando las distancias de calidad, con el que Houston pretenderá amortizar igualmente en el terreno deportivo y el del marketing ( labor que ha empezado esta misma pretemporada con su visita al gigante asiático)….y Chinanu Onuaku, el cual ya ha puesto su nombre en el mapa con su original forma de lanzar tiros libres. El espectáculo está garantizado

Precisamente desde New Orleans ibana  llegar los dos principales refuerzos de esta temporada. Ryan Anderson y Eric Gordon llegan con diferentes roles. Del primero se espera que sea una referencia tanto defensiva como para cerrar el aro dentro de la pintura (aunque con grandes posibilidades de jugar abierto) y por el contrario, el segundo  apoyará en el juego exterior a un excesivamente solo James Harden.El nuevo techo salarial presuponía un mercado veraniego movido y el baile de estrellas así lo propició. Houston se deshizo de gran parte de la columna vertebral. Dwight Howard cogía las maletas para marchar a Atlanta. La misma puerta de salida fue mostrada a un buen puñado de jugadores importantes: Beasley y Terry a los Bucks, Lawson a recuperar su baloncesto a Indiana, Thornton rumbo a la capital y Terence Jones a los Pelicans. Lo que se considera una limpia en toda regla.

Capela tomará galones y ganará peso en el puesto de pivot y compartirá protagonismo con otro de los ilustres recien llegados al equipo: el brasileño Nene Hilario.

Quizás la pata donde más cojea el proyecto de los Rockets es en el puesto de base. Patrick Beverley, un buen jugador de profundidad, intenso y con una mano decente aunque sin madera de estrella, se ganó en el segundo tramo de la pasada temporada la oportunidad de tener un hueco en el quinteto inicial, tan necesitado de actitud defensiva. Ahí le acompañará un veteranísimo que aportará minutos de calidad como Pablo Prigioni, pero en el que es posible que en algunos momentos sea preciso jugar con dos escoltas (Gordon y Harden) para dirigir el juego.

La principal novedad, hay discrepancias sobre lo positivo de la misma,  estará en el banquillo. Mike D’Antoni, tras acumular dos estrepitosos fracasos en sendas franquicias históricas como New York y Los Ángeles en las últimas experiencias tratará de imponer su estilo ofensivo que mostró en Phoenix y devolver su carrera a tiempos mejores pasados. Objetivo coincidente con el de la franquicia. Voces críticas han considerado que el veterano entrenador estaba ya de vuelta y  no era el adecuado para tomar las riendas del equipo y optaban por otras opciones más jóvenes y de futuro, aunque el italoamericano intentará repetir lo hecho por su ‘compatriota’ Ranieri en el mundo del fútbol y reverdecer viejos laureles

Así pues las expectativas depositadas en esta temporada son más una incógnita que otra cosa. Incertidumbre sobre un equipo prácticamente nuevo, con esquema nuevo aunque cimentado sobre la seguridad anotadora de su estrella barbuda. En principio la calidad de los jugadores y las buenas sensaciones mostradas en la pretemporada auguran buenos presagios, y la temporada puede ser positiva para los aficionados de la tejana Ciudad del Espacio.

Sin embargo parece inalcanzable poder plantar cara a los grandes favoritos (y más aun tras sus refuerzos estelares) como Golden State o San Antonio, pero el objetivo debe ser el de situarse justo en el escalón inferior y siguiendo la filosofía ya manida del “Cholismo”: ir partido a partido, e intentar dar la sorpresa cuando los cruces deparen los enfrentamientos directos. O al menos vender más cara la derrota de lo que se vió la temporada pasada.

Diego Perdiguero Laguardia
T-Mac1
@diegoperdiguero