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Golden State Warriors

Nos tienen mal acostumbrados, lo hacen tan sencillo que ya incluso los récords dejan de ser noticia. Los Golden State Warriors han vuelto a derribar un muro, no uno tan sólido como el del 72-10 superado la temporada pasada, pero alcanzar las 65 victorias por tercera temporada consecutiva es algo al alcance de muy pocos equipos. Un hito que les permitirá tener el factor cancha a favor en unas hipotéticas finales, ya que ningún equipo de la Conferencia Este se acerca si quiera a las 60 victorias, e incluso ante cualquier equipo de la Conferencia Oeste, pese al esfuerzo de unos San Antonio Spurs que impulsados por Kawhi Leonard también han superado esas 60 victorias.

Tras tocar la gloria con el anillo en la temporada 2014-2015, la temporada 2015-2016 puede considerarse una gran decepción. Sí, convertirse en el equipo que más victorias ha logrado en una sola temporada quedará para la historia. Una historia que nos recuerda el lema del equipo que mantuvo el récord durante dos décadas: “72-10 don’t mean a thing without a ring”. Interiorizar estas palabras llevo a los Bulls de Jordan y compañía a poner la guinda al récord con un anillo, algo que no hicieron los de Golden State. Quizá por eso, más que el 73-9, siempre se recordará cómo los Warriors pasaron de ir 3-1 en las series a perder tres partidos seguidos y, por lo tanto, la corona de campeones.

Tras dos grandísimas temporadas, siendo el equipo con más victorias en la temporada regular, no había muchas opciones en el draft. Damian Jones, pívot procedente de Vanderbilt, apenas ha completado una veintena de minutos repartidos en nueve encuentros. Mejor suerte ha tenido Patrick McCaw, escolta llegado desde UNLV, pese a contar con los minutos que no quiere nadie ha servido de refresco al resto de jugadores durante 68 partidos. Con escasas opciones de mejorar la plantilla vía draft, era necesario mirar a otros lados en busca de un revulsivo que hiciese olvidar la derrota sufrida en las finales. Llegados a este punto es hora de plantearse, ¿necesitaba la plantilla un cambio? Quizá era cuestión de replantearse la actitud del equipo, posiblemente viciada tras dos temporadas arrasando, más que los dorsales que lo componían.

Un terremoto veraniego en la bahía de Oakland, en forma de Kevin Durant fichando por el equipo que privó a Oklahoma City Thunder de disputar la gran final, removió los cimientos del equipo de Steve Kerr. Si los de Oklahoma City han reconstruido su equipo encomendándose a un jugador reencarnado en cinco posiciones, Russel Westbrook, en Golden State fueron necesarios unos cuantos cambios más para acomodar a una nueva superestrella.

Si acomodar a una estrella en un equipo ya saturado de ellas no es tarea sencilla, desmontar una gran segunda unidad quizá no sea la mejor opción. Leandro Barbosa, Festus Ezeli, Brandon Rush, Marreese Speights y Anderson Varejao pusieron rumbo a distintos equipos. La disolución de los Warriors B era necesaria, pero estos cambios podrían paliarse con unos nuevos suplentes y aumentado el protagonismo de la segunda unidad. Cambios importantes, sin duda, pero para hacer un hueco a Durant fueron necesarias más salidas: Andrew Bogut y Harrison Barnes. Si bien el pívot australiano comenzaba cada temporada como una incógnita, debido a sus lesiones, era el baluarte interior puro del equipo. La salida de Barnes, entendible por compartir posición con Durant y con un Iguodala que se ha mantenido como sexto hombre, desmontaba parte de la columna vertebral del equipo.

Pese a los temores albergados debido a la importancia de la nueva incorporación, poco hay que resumir de la temporada del equipo: victoria y victoria, su balance final lo deja claro. Dejando de lado algún problema de química, cuando todos quieren tocar bola, el experimento de cuatro estrellas y a jugar small-ball ha salido perfecto. Con grandes anotadores, capaces de reventar el aro desde prácticamente cualquier posición, pero cimentando las victorias desde atrás los Warriors han ido venciendo, en ocasiones humillando, a prácticamente todos los equipos desde el inicio de la temporada regular. Con la incorporación de Zaza Pachulia para cubrir el aro y aportar algo de altura al quinteto, JaVale McGee como recambio de este y David West para apuntalar el fondo de armario, los Warriors completaron una plantilla que basada en cuatro superestrellas y el sexto hombre Iguodala quiere resarcirse de la derrota de la temporada anterior.

Por buscar algunas sombras a una temporada brillante, el equipo ha vuelto a pecar de exceso de confianza en demasiadas ocasiones. Algo que, en manos de Kerr, debería tener arreglo. Además de esto, el peor momento de la temporada llegó el 28 de febrero en forma de lesión de Kevin Durant. Una lesión que obligó a alterar los planes del equipo, dispuesto a fichar a Calderón como base suplente, y fichar a Matt Barnes para reforzar una debilidad posición de alero. Cinco derrotas en un plazo de dos semanas, si contamos la sufrida el día de la lesión de Durant, hicieron saltar todas las alarmas en un equipo que pese a la lesión iba a llegar sobrado a Playoffs, pero que necesitan a su grandísima incorporación para el momento decisivo de la temporada, ese en que el baloncesto deja de ser un juego y se convierte en una competición.

El equipo ha sabido sobreponerse a la lesión manteniendo el núcleo del equipo y utilizando, además de a Barnes, al novato McCaw para repartir parte de los minutos de la posición que ocupaba Durant. La racha de más de una decena de victorias seguidas obtenidas en el tramo final de la temporada indica que el equipo llega con muchísima hambre y que esta vez no piensan dejar escapar el anillo. Si todos los jugadores que sufrieron la derrota ante los Cavaliers tienen motivación más que de sobra para darlo todo en Playoffs, Kevin Durant tiene una motivación más: Oklahoma City. No sentó nada bien su huida en busca del anillo fácil, haciendo suyo eso de “si no puedes con el enemigo únete a él”. Quizá espoleado por las críticas, en temporada regular ha destrozado a su antiguo equipo, ciñéndonos a lo deportivo y no a los desagradables encontronazos en la cancha con los que eran sus compañeros.

La incorporación de Durant ha debilitado el equipo suplente, sí, pero ha elevado aún más el nivel de un quinteto titular de leyenda. Sin él, el equipo es candidato a todo y, si tal y como parece llegará a tiempo para los Playoffs, lo es aún más. Todo lo que no sea llegar a la final será una decepción, incluso no ser campeones puede considerarse decepcionante.

Eliminatorias Oeste

 

Game 1: Warriors-Blazers, domingo 16, 21:30
Game 2: Warriors-Blazers, noche del miércoles 19 al jueves, 20, 04:30
Game 3: Blazers-Warriors, noche del sábado 22 al domingo 23, 04:30
Game 4: Blazers-Warriors: noche del lunes 24 al martes 25, 04:30
Game 5: Warriors-Blazers: miércoles 26, horario por determinar*
Game 6: Blazers-Warriors: viernes 28, horario por determinar*
Game 7: Warriors-Blazers: domingo 30, horario por determinar*

Game 1: Spurs-Grizzlies, noche del sábado 15 al domingo 16, 02:00
Game 2: Spurs-Grizzlies, noche del lunes 17 al martes 18, 03:30
Game 3: Grizzlies-Spurs, noche del jueves 20 al viernes 21, 03:30
Game 4: Grizzlies-Spurs, noche del sábado 22 al domingo 23, 02:00
Game 5: Spurs-Grizzlies, 25 de abril*
Game 6: Grizzlies-Spurs, 27 de abril*
Game 7: Spurs-Grizzlies, 29 de abril*

Game 1: Rockets-Thunder, noche del domingo 17 al lunes 17, 03:00
Game 2: Rockets-Thunder, noche del miércoles 19 al jueves 20, 02:00
Game 3: Thunder-Rockets, noche del viernes 21 al sábado 22, 03:30
Game 4: Thunder-Rockets, domingo, 23, 21:30
Game 5: Rockets-Thunder, martes 25*
Game 6: Thunder-Rockets, jueves 27*
Game 7: Rockets-Thunder, sábado 29*

Game 1: Clippers-Jazz, noche del sábado 15 al domingo 16, 04:30
Game 2: Clippers-Jazz, noche del martes 18 al miércoles 19, 04:30
Game 3: Jazz-Clippers, noche del viernes 21 al sábado 22, 04:00
Game 4: Jazz-Clippers, noche del domingo 23 al lunes 24, 03:00
Game 5: Clippers-Jazz, martes 25*
Game 6: Jazz-Clippers, viernes 28*
Game 7: Clippers-Jazz, domingo 30*

*(Para los siguientes partidos, si fueran necesarios, el horario queda por determinar).

Eliminatoria: Golden State Warriors vs Portland Trail Blazers

En las treintaitrés ediciones de Playoffs con el formato actual, sólo en cinco ocasiones el último clasificado de una Conferencia ha sido capaz de vencer al mejor equipo de dicho Conferencia. Teniendo en cuenta que hay dos Conferencias, lo que supone un total de sesentaiséis encuentros, la sorpresa sólo ha saltado un 7.6 % de las veces. Por si esto fuera poco, Golden State Warriors no llega al 20 % de derrotas en temporada regular mientras  que Portland Trail Blazers llega a Playoffs como el último equipo del salvaje oeste, con un balance más digno de un equipo de la a priori más débil Conferencia Este.

Si parece prácticamente inevitable que los Warriors jueguen la ronda decisiva por el anillo, muy difícil que no se hagan con él, la primera ronda debería ser sólo un trámite para un equipo que, bajo la batuta de Kerr, apenas conoce la derrota. Sin embargo, paso a paso, el mayor peligro para un equipo y quizá el mayor responsable de las pocas derrotas que han sufrido los de Oakland en estas últimas temporadas ha sido el exceso de confianza.

La temporada de los Warriors ha sido una vez más espectacular. No todas las temporadas se puede batir el récord de partidos ganados en un solo curso, pero estar por encima del 80 % de victorias es algo que muy pocos equipos han logrado a lo largo de la historia de la NBA. Además, ¡de qué manera! Pese a las dudas que se podían albergar con la adición de Durant, en forma de alteración de ese frágil equilibrio conocido como química, estas se disiparon enseguida. Las exhibiciones, una temporada más, de Golden State no se han visto alteradas. Bueno sí, con un protagonista más en muchos encuentros y especialmente en los encuentros disputados ante Oklahoma City Thunder y, posiblemente, el mejor jugador a nivel individual de la temporada: Russell Westbrook. Todo eran luces para los Warriors, pero a finales de Febrero Durant dijo adiós, una inoportuna lesión alteraba la estructura del núcleo duro de los Warriors, unos Warriors sin muchos recambios debido a la dificultad salarial de encajar tantas estrellas en un equipo. Por supuesto, las opciones de anillo con Durant en sus filas aumentan muchísimo, pero el equipo ha sabido reinventarse y no resentirse durante la temporada regular, como demuestra el balance final. Por suerte para ellos, parece que el alero llegará a tiempo incluso para la primera ronda.

La otra cara de la moneda son unos Blazers que pintaban muy bien a inicio de temporada y fueron desinflándose. Pese a contar con el siempre omnipresente Damian Lillard como primera espada y bien acompañado por C.J McCollum, esto no era suficiente para competir en la Conferencia Oeste. Los Blazers fueron cayendo poco a poco en la clasificación, de mano también de la lesión de Lillard, hasta que la gerencia consiguió un golpe de efecto al traspasar a Mason Plumlee por Jusuf Nurkiç. La adición del interior bosnio cambió radicalmente al equipo, gracias a sus grandes actuaciones, a lo que se sumó la recuperación de Lillard y los de Portland fueron capaces de dar un acelerón final para colarse en la postemporada. Paradojas del destino adelantando a Denver Nuggets, equipo del que obtuvieron al pívot de Bosnia. Por desgracia, el jugador sufrió una lesión en el tramo final de la temporada y de su recuperación depende totalmente la capacidad del equipo para poder por lo menos molestar a los Warriors.

El enfrentamiento contra el mejor equipo de la temporada regular nunca puede considerarse equilibrado. A simple vista parece que el objetivo de Portland Trail Blazers debe ser evitar ser barridos por los Warriors, quizá arañando algún encuentro en casa. Las esperanzas de Lillard y compañía pasan por recuperar a su pívot, quizá alguna actuación legendaria del base del equipo de Oregón o jugar con la ansiedad de los Warriors por finiquitar la primera ronda lo más rápido posible, en un intento por llegar lo menos cansados a una hipotética Final de la NBA.

Los Warriors no deben afrontar la serie como el trámite que parece, pues muchas de las derrotas sufridas estos años han sido por falta de actitud. Además, el rival cuenta con jugadores capaces de desequilibrar un partido por si solos. Las prisas por intentar acabar la serie lo más rápido posible pueden jugar en contra de un equipo que, pese a posiblemente poder contar con Durant, no debería exprimir a su nueva superestrella recién salido de una lesión.

Si el equipo de Oregón es capaz de herir en algún encuentro a los Warriors las series deberían ponerse interesantes. Si el primer equipo juega sin presión, con la alegría de alcanzar unos Playoffs que veía muy lejos antes del parón del All-Star, y pensando más en la temporada siguiente en la que cuenta con hasta tres picks de primera ronda del draft, el otro equipo implicado tiene la presión de recuperar un anillo perdido la temporada anterior de la peor manera posible: desperdiciando una ventaja de 3-1.

La lógica dice que la serie acabará 4-0. Como anécdota, de esas cinco ocasiones en las que el octavo clasificado eliminó al primero en Playoffs, los Warriors fueron protagonistas de una. Como octavo clasificado, eso sí, seguramente no quieran ser protagonistas esta vez.

División Pacífico

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En la Conferencia Oeste, la División Pacífico es, quizás, la más decantada antes de comenzar la temporada, con dos candidatos al anillo como Golden State Warriors y Los Angeles Clippers por un lado, y tres equipos destinados a pelear por no estar en la última posición de la conferencia como Sacramento Kings, Phoenix Suns y Los Angeles Lakers, los destinos de los conjuntos de esta División parecen bastante claros antes del inicio de la campaña.

Estos últimos son quizás los que más y mejores razones tienen para ser vistos durante esta temporada. Más allá del lustre que siempre arrastran, Los Angeles Lakers tienen este año el gran atractivo del número dos del draft, Brandon Ingram, como foco de atención. Comparado con Kevin Durant, el ex de Duke deberá empezar a demostrar su valía desde el primer momento en un equipo que tras la marcha de Kobe deberá reemplazarle, siendo este otro aspecto a destacar a la hora de verles esta temporada, ver como son capaces de hacerlo, si es que realmente es posible.

Además, hay ganas de ver a las jóvenes promesas de los angelinos, que están formando uno de los jóvenes más interesantes de la liga. Jordan Clarkson y Julius Randle deberán seguir mostrando su potencial, mientras que D’Angelo Russell, tras una primera temporada algo decepcionante, tendrá que dar un paso adelante si no quiere empezar a estancarse. Todo esto, unido a la conjunción que hagan con los fichajes veteranos del equipo angelino (Luol Deng y Timofey Mozgov), hará más que interesante ver la temporada de los de púrpura y oro.

Además, en el banquillo se estrena Luke Walton. Tras ser asistente de Steve Kerr en los Warriors, el ex jugador de la franquicia angelina regresa a casa con promesas de un juego atractivo a imagen y semejanza de los de la Bahía de San Francisco. Habrá que estar atentos a como es capaz de implementar ese juego en un equipo que en los últimos años ha sido completamente errático.

Los Golden State Warriors, tras caer en las últimas Finales desperdiciando un 3-1 a favor ante los Cavaliers, tienen el que posiblemente es el gran aliciente de esta temporada: el fichaje de Kevin Durant. La llegada de ‘Durántula’ a un equipo en el que se han mantenido todas las grandes estrellas es un motivo más que suficiente para ver todos y cada uno de los partidos de los campeones de 2015, que tendrá que acoplarse a sus nuevas piezas con Steve Kerr al mando.

De igual manera, más allá de Durant, sigue habiendo cosas en las que fijarse en los Golden State Warriors. Por supuesto, la pareja Curry-Thompson seguirá siendo un ‘must’ para la temporada, al igual que ver como encajan las nuevas piezas para la segunda unidad, que ha sido la gran sacrificada por la llegada de Durant y que el año pasado era clave. Además, hay interés por ver a los que se mantienen, como  Livingston e Iguodala, y será interesante ver como funcionan David West o Zaza Pachulia.

Otro de los candidatos teóricos al anillo son Los Angeles Clippers. Los de Doc Rivers, eternos candidatos pero siempre un paso por detrás de los más grandes, tendrán otra temporada más para intentar el asalto definitivo al anillo.

En una plantilla con pocos cambios con respecto a la pasada temporada, el foco de atención se centra en Blake Griffin. El ala-pívot, centro de los rumores de traspasos en la liga en los últimos meses, podría ser traspasado a mitad de temporada si las cosas no van del todo bien, lo que hace interesante ver su rendimiento en los Clippers y comprobar si es capaz de convencer a la Front Office de que merece quedarse en el equipo. Además, será interesante ver como encaja en el equipo tras perderse gran parte de la temporada pasada. Es cierto que volvió para los Playoffs, pero esta temporada regular será una prueba de fuego para ver si el equipo mejora con su presencia.

Más allá de Griffin, siempre es divertido ver a los Clippers por el espectáculo que brindan el mismo ‘Cyborg’, DeAndre Jordan o Jamal Crawford. Los dos primeros con sus espectaculares mates y el segundo con sus increíbles crossovers, todo bajo la dirección del omnipresente Chris Paul son un auténtico espectáculo digno de ver noche tras noche.

Capítulo aparte merecen los Sacramento Kings. El equipo de la capital californiana vuelve a ser un año más una auténtica incógnita. Con entrenador nuevo en el banquillo y con una plantilla sobre el papel peor a la del año pasado, será interesante ver que toque le da Brad Stevens al equipo, sobre todo teniendo en cuenta que parece que en Memphis Stevens simplemente mantuvo el estilo que dejó el anterior entrenador en la franquicia. Comprobar qué tiene que ofrecer el entrenador es uno de los alicientes de este equipo.

La llegada de Ty Lawson para la posición de base es otra de las grandes incógnitas de los Kings. Tras todos sus problemas y su discreto paso por Houston e Indiana, el PG tiene una opción de redención en una franquicia en la que no tendrá presión por ganar.

Igualmente, DeMarcus Cousins afronta la temporada con la ambición contraria, la de empezar a ganar partidos de una vez. El pívot, que habrá que ver si empieza a compartir pista con el prometedor Willie Cauley-Stein, dará un gran rendimiento en la temporada para intentar elevar el nivel de su equipo. Hay espectáculo garantizado.

Por último, habrá que poner el foco sobre los rookies de la franquicia de Sacramento, que son una auténtica incógnita. Tanto Labissiere como Papagiannis, Isaiah Cousins y Richardson son auténticas incógnitas, por lo que habrá que ver que pueden aportar a un equipo realmente necesitado de su rendimiento. Si hay que atender a las selecciones de los Kings en los últimos años, no podemos ser muy halagüeños, pero hay que comprobarlo.

Los Phoenix Suns afrontan esta temporada como una nueva ocasión para crecer en base a sus jugadores jóvenes, teniendo varios factores por los que merecerá la pena verles jugar a lo largo de la temporada.

El primero, y quizás el más importante, es el joven Devin Booker. El escolta, que esta temporada afronta su año sophomore, deslumbró el año pasado con su juego, y este curso amenaza con dar otro paso hacia delante. Si lo hace, tendremos jugador para rato. Será divertido asistir a su crecimiento.

Así mismo, el crecimiento de Booker se contrapone al rendimiento de Eric Bledsoe y Brandon Knight. Hay dos puestos para los tres jugadores expuestos anteriormente, por lo que Bledsoe y Knight probablemente se enzarzarán en una intensa lucha por la titularidad que acabará con casi total seguridad con el traspaso del que caiga en esa pelea. Será interesante ver quién se queda con el puesto de base del equipo.

Los Suns estrenan preparador. El novato Earl Watson, que ya estuvo la segunda mitad de la temporada pasada como interino, tendrá plenos poderes. Habrá que estar atentos a que estilo implanta una vez ha podido trabajar una pretemporada entera con el equipo de Arizona.

Además de estos hay otros focos de interés en los Suns: El rendimiento de la incógnita Dragan Bender, el paso adelante definitivo de Alex Len o el rol de Marquese Chriss son otros de los aspectos que habrá que tener en cuenta en estos Phoenix Suns.

Golden State Warriors

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72-10, el balance de un equipo campeón: Chicago Bulls en la temporada 1995-1996. ¿Serán campeones los Warriors con 73-9?

Poco había que mejorar en un equipo campeón y Kevon Looney fue la única incorporación de los Warriors mediante el draft. Looney, un ala-pívot procedente de UCLA ha contado con una veintena de minutos en toda la temporada y es que estaba claro, antes de comenzar, que iba a tener muy difícil hacerse un hueco en un bloque tan compacto. Golden State también se hizo con los servicios de Jason Thompson, cuyo único protagonismo fueron unos cinco minutos por partido, durante 29 encuentros. Poco movimiento en la plantilla, sí, ya que el más importante se produjo con la renovación de Draymond Green. El Spartan es mucho más que un jugador importante en la alineación, es el alma del equipo y es que es un jugador que lo da todo, además con éxito, tiene fácil ganarse a compañeros, cuerpo técnico y por supuesto a la afición.

La temporada comenzó con una baja importante, la del entrenador Steve Kerr por problemas con su espalda, pero la incógnita de cómo afectaría esto al rendimiento se despejó bien pronto. Los Warriors, con el asistente Luke Walton a la cabeza, comenzaron ganando ante New Orleans Pelicans el 27 de octubre y no perdieron hasta el 12 de diciembre, contra Milwaukee Bucks. Una increíble racha de 24 victorias seguidas, nuevo récord en la NBA, y es que a esas alturas de la temporada, tan temprano, los Warriors parecían ya invencibles. Poco tiempo pasó antes de la segunda derrota, y es que repetir una racha así era una tarea demasiado complicada. Los de Oakland perdieron en Dallas dos semanas después, para seguir encadenando victorias hasta una nueva derrota en Denver a mediados de enero. Con tres partidos en cuatro días, el cansancio hico mella y los pujantes Detroit Pistons fueron los siguientes en meter mano al equipo de Walton. Quizá dolidos por dos derrotas en tres partidos, Golden State inició una racha de 11 victorias consecutivas en medio de la cual volvió Steve Kerr. Con un balance de 39-4, Walton volvió a su puesto de entrenador asistente dejando el pabellón bien alto.

Llegó febrero y el parón del All-Star, al que los Warriors se presentaron con un balance de 48-4, los ecos del récord de los Bulls de los 90 resonaban cada vez más fuerte, alejando de la mente el verdadero objetivo: ser campeones. Afectó el fin de semana de concursos y pachangas, pues los de la bahía volvieron a las canchas cayendo contra los Blazers. Siete victorias, dos prórrogas incluidas, siguieron a esa derrota antes del descalabro frente a los Lakers. Analizando fríamente la situación, obviando los récords, la derrota suponía un grano de arena en una montaña ya que con un balance de 55-6, ¿qué importaba? Sin embargo, nunca un equipo con un balance tan malo como los Lakers, había ganado a un equipo con un balance tan superlativo como el de los Warriors. Esta derrota no pasará a la historia, sin embargo si será recordada en la franquicia angelina como uno de los pocos motivos de alegría el año de la despedida de Kobe.

Una vez más, siendo la única manera de hacer ese balance increíble, la derrota fue seguida por una serie de victorias, hasta caer ante unos San Antonio Spurs con muchas cartas guardadas, de cara a una previsible final del Oeste, pero que supieron llevar el partido a su propio terreno. Un genio Popovich y unos genios los Spurs quienes, si bien ensombrecidos por los Warriors tal y como le pasó a Orlando Magic en 1995-1996 con Chicago Bulls, han cuajado una temporada increíble.

Con la plaza para Playoffs certificada antes que nadie en la historia de la NBA, Kerr podría haber aprovechado para dar desacanso a sus piezas más importantes. Sin embargo, las ganas de batir el récord que él mismo consiguió como jugador y la alargada sombra de los Spurs, no muy detrás en la clasificación, en la pugna por el factor cancha pudieron al técnico. Tras salvar una victoria en Utah en la prórroga, dos derrotas ante Boston Celtics y Minnesota Timberwolves, esta última muy inesperada, colocaron a los Warriors con 9 derrotas a falta de cuatro partidos, sin poder perder ninguno para superar el récord. En condiciones normales algo más que posible, pero dos de esos partidos les enfrentaban a los Spurs. Salvado el primero de ellos, dos enfrentamientos ante Memphis y uno ante San Antonio restaban para hacer historia. Finalmente y tras ganar todos los encuentros, el récord fue superado.

El equipo llega a Playoffs como el más fuerte de la temporada y, por lo menos estadísticamente, el mejor equipo de la historia. El equipo de la temporada anterior ha mejorado en muchos aspectos, más allá del balance final. Si Curry era el jugador fetiche de muchos hace un par de temporadas y la anterior encandiló a todo el mundo, siendo el contraparte perfecto para el amado-odiado LeBron James, en esta temporada también cuenta con detractores siendo este un claro indicador de su nuevo estatus en la liga. Un Curry, que algún día saldrá de la cancha para meter un triple y que, además del récord de Korver de anotar al menos un triple en el mayor número de encuentro consecutivos, ha pulverizado el registro de mayor número de triples anotados en una temporada, un récord que él mismo estableció la temporada pasada. Jugando de memoria, con un quinteto establecido y buenas piezas de recambio, pocos rivales pueden amenazar a Golden State.

Por ponerles un pero, ya que hay que ponerles un pero, es tanta su superioridad que en más de una ocasión han cometido errores propios del exceso de confianza y de la falta de concentración. Además, han abusado del tiro más allá de la línea de tres, incluso mucho más allá. Esto en los Playoffs, donde los errores se pagan más caros que en temporada regular, puede ser mortal. Podríamos decir eso de: torres más altas han caído, pero es que no ha habido torres más altas.

Tras una temporada histórica, los de Golden State son los candidatos principales a un título que ya consiguieron la temporada anterior. Pese al aumento de competitividad del Este, y la buena temporada de Cleveland Cavaliers, se antoja mucho más difícil llegar a la Final que ganarla. El principal escollo está en la misma Conferencia y es que San Antonio Spurs es un rival muy peligroso. No ganar el título sería una decepción, no llegar a la Final un fracaso, no llegar a la Final de la Conferencia Oeste sería una debacle.