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Eliminatoria: Milwaukee Bucks vs Toronto Raptors

Nos encontramos ante una eliminatoria con un claro favorito, pero no por ello menos atractiva que otras a priori más igualadas. Los Toronto Raptors se presentan como un conjunto superior por profundidad plantilla, por el talento de sus dos principales estrellas y por su mayor experiencia en Playoffs, especialmente tras el éxito del pasado año. Sin embargo, los Milwaukee Bucks tienen poco que perder y el papel que pueda desempañar Giannis Antetokounmpo bien merece ser foco de atención por sí solo. Además, tampoco podríamos llevarnos las manos a la cabeza si la serie se alarga o incluso si Jason Kidd consigue amargar las expectativas de los Raptors una vez más, en esta ocasión desde el banquillo.

Sus antecedentes en esta temporada regular nos dejan un balance de 3-1 favorable a los canadienses, con dos de esas victorias bastantes contundentes mediado el curso y una única victoria de los Bucks en el mes de marzo cuando los Raptors aún no contaban con Kyle Lowry, ya recuperado para estos Playoffs. Difícil sacar conclusiones rotundas de estos encuentros por los cambios sufridos en ambas plantillas; de un lado por las mejoras experimentadas por los Raptors tras las incorporaciones de Ibaka y Tucker, y de otro por los problemas de lesiones en Milwaukee que les han privado según el tramo de la misma de hombres tan importantes como Kris Middleton (ahora disponible) o de Jabari Parker (lesionado actualmente). Echando la vista atrás, los Bucks parecen una víctima propicia para los canadienses, que presentan un balance de 13-2 en sus enfrentamientos de las últimas cuatro temporadas.

Las estadísticas están del lado de los Raptors y no únicamente por el balance clasificatorio, habiendo sido éstos capaces de sumar nueve victorias más en esta temporada regular. Los hombres de Dwayne Casey presentan un rating tanto ofensivo como defensivo mejor que los Bucks y ni siquiera en uno de los puntos flacos de los Raptors como puede ser el rebote los de Kidd se muestran superiores. Pero más allá de los números, es evidente que ambos equipos se encuentran en distintos puntos de maduración: Milwaukee posee un equipo joven y de talento apoyado sobre las descomunales capacidades del griego Antetokounmpo, quien con solo 22 años ya ha hecho historia en la liga terminando la temporada regular en el top-20 en cinco facetas del juego: anotación, rebotes, asistencias, robos y tapones. Un conjunto con un futuro brillante que promete ir a más año a año, sobre todo si la salud acompaña a otro superclase como Jabari Parker. En contra, los Raptors encadenan su cuarta presencia consecutiva en la postemporada y tras el éxito del pasado año y las dudas generadas por sus principales rivales del Este podría decirse que se encuentran ante una oportunidad única: su momento. Las expectativas en Toronto son no solo avanzar esta primera ronda sino después plantar cara y tumbar a los Cavs para asaltar un nuevo límite en la historia de la franquicia.

Con todo, el deporte es caprichoso y los Bucks tienen varias armas a las que agarrarse para luchar porque su sueño de los Playoffs no acabe en esta primera ronda. La primera y más evidente es su perla Giannis Antetokounmpo y las cuestiones que él genera: hasta dónde es capaz de llegar o quién será capaz de pararle en los Raptors. Más allá del talento del jugador griego, las principales opciones de los de Milwaukee pasan porque los Raptors rindan por debajo de sus capacidades, bien por la presión propia, sufrida en menor medida el año pasado pero de manera más evidente en sus dos anteriores presencias en la postemporada donde dilapidaron por la vía rápida su condición de favoritos, bien por el hecho de la falta de química o conexión entre Kyle Lowry y las principales piezas adquiridas durante la temporada (Ibaka y P.J. Tucker) con los que apenas ha podido coincidir sobre el parquet debido a su lesión de muñeca.

Si se impone la normalidad, la experiencia y superioridad de los Raptors debería darles el pase a la siguiente ronda no en cuatro partidos, pero sí en cinco o seis. Habrá que prestar atención a la aportación de sus dos allstar, DeRozan y Lowry, que deben consolidar su gran rendimiento en temporada regular no bajando el nivel ahora. Hombres de segunda unidad como Cory Joseph, Patrick Patterson o P.J. Tucker serán sin duda claves en determinados momentos de la eliminatoria; además del factor Ibaka, con su papel aún por pulir en Toronto para no limitarse únicamente a destacar en anotación puntualmente. Un eliminatoria que puede servir a los Raptors para ganar en confianza a la hora afrontar retos mayores en estos Playoffs… o para escribir una nueva página negra en su historia.

Milwaukee Bucks

La temporada empezó con los ánimos por los suelos en Wisconsin. La pérdida de una pieza capital como la de Khris Middleton para 3/4 de la temporada a finales de Septiembre en plena pre-season hizo temer que después de un decepcionante curso 2015/16 lo peor estaba por llegar. El aficionado sufrió un golpe durísimo, y si bien antes de la lesión la opinión mayoritaria era de que el equipo estaría por encima de las 39.5 victorias que calculaban las casas de apuestas, esa opinión cambió por completo después de conocer la noticia, y cuanto menos 1 de cada 2 aficionados no veían a Milwaukee capaz de alcanzar las 37 victorias que les profetizaban desde Las Vegas.

 Relativamente pronto, a finales de Noviembre, se vio que no tendría porqué ser así, especialmente valorando cómo el equipo competía contra verdaderos huesos como Warriors, Cavaliers o Spurs y cómo su defensa funcionaba en finales ajustados contra grandes equipos. Varios factores fueron determinantes para conseguir superar las razonablemente nada optimistas previsiones y no solo alcanzar la post-season, sino encima como 6º clasificado y con un récord ligeramente superior al 50% de victorias. El mayor de todos esos factores fue, es, y muy posiblemente seguirá siendo el griego Giannis Antetokounmpo.

 Convertido ya por derecho propio en el jugador franquicia incuestionable de los Bucks, The Greek Freak ha continuado con su increíble progresión volviendo a mejorar su aportación en prácticamente todos los apartados estadísticos (salvo en sus ya conocidos “debe”, las pérdidas y los tiros fuera de la zona). Su impacto ha sido capital ya fuese subiendo siempre la bola en ataque cual base, una versión que vimos más a finales de la temporada anterior y a principios de la 2016/17, como en su versión de delegar más en otros la dirección y volviendo la vista a su posición natural de 3-4, que hemos visto más recientemente coincidiendo con el aumento de responsabilidades del rookie Malcolm Brogdon (dada la irregular aportación aunque siempre constante en el esfuerzo de Matthew Dellavedova) y la vuelta a las pistas de Khris Middleton.

 Sus estadísticas, sus sorprendentes récords con apenas 22 años, sus condiciones nunca vistas, su inagotable esfuerzo y dedicación en ambos lados de la cancha y el buen momento del equipo le llevaron a ser seleccionado como All-Star titular. No se veía algo así en Milwaukee desde hacía más de 30 años, ayudado en parte por coincidir su clímax de juego con la fase de votaciones para el fin de semana de las estrellas, si hay una jugada que represente este momento de forma, esa sería su primer buzzer-beater, ejecutado en el Madison Square Garden apenas comenzado 2017.

 Siendo Giannis ya por fin amo y señor en Milwaukee y con una extensión de contrato de 100 millones en 4 años firmada a tal efecto poco antes que se conociese la lesión de Middleton todavía en pre-temporada, son varios los nombres que hay que mencionar como escuderos de primer orden que coincideron con las mejores rachas en el juego de la franquicia en un año irregular en general, siendo siempre el griego la base sobre la que asentar cualquier éxito.

El primero es Jabari Parker, quien acompañó perfectamente en ataque al unicornio del mar Egeo durante toda la temporada a la vez que el equipo iba cogiendo ritmo y forma, aportando en esta su última fase un juego muy rápido, físico y rocoso que le iba como anillo al dedo al equipo especialmente en la transición rápida que tanto gusta a Jason Kidd después de una buena defensa, y que acabó fatídicamente con una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, la segunda en la misma rodilla y la misma lesión que ya le mantuvo apartado de las canchas por prácticamente 1 año entero en 2015. Ocurrió en el mismo partido en que volvía Khris Middleton. Todo un drama con un curioso timing que merece un artículo aparte.

 Apenas estábamos en Febrero, el equipo iba mejor que nunca con mayores responsabilidades asignadas a Brogdon y el esfuerzo defensivo de Parker, y en un solo pestañeo, de sumar un activo valiosísimo a algo que parecía funcionar, se pasó a que había que volver a empezar a aclimatarse y rodar, perdiendo dramáticamente al que hasta entonces era el segundo de a bordo en el proceso. Kidd decidió en esa situación sacar a un todavía bastante verde Thon Maker del ostracismo donde había estado hasta ese momento el 10º pick del draft y darle la titularidad, que aunque con escasos minutos (cada vez más), seguían siendo muchos más de los disputados hasta ese momento. Maker apareció en escena en detrimento de un John Henson otra vez muy irregular que nunca ha acabado de ganarse la confianza del headcoach pese a funcionar mejor en defensa que cualquiera de los demás centers del equipo. Se mantuvo también a un más que rentable Tony Snell como escolta titular (nadie se acuerda ya de Michael Carter-Williams en Milwaukee, al menos para bien), y en definitiva se hicieron varios ajustes que solo fueron posibles gracias principalmente a la versatilidad de Antetokounmpo -que ha llegado a jugar de pívot algunos mintuos- y la buena defensa de Middleton enfrentando a aleros rivales.

 La sociedad Monroe-Brogdon estaba funcionando perfectamente y Moose parecía ser bastante más efectivo desde el banquillo aunque luego sus minutos estuviesen siempre por encima de los 20. La aportación durante todo el año del pick 36 del último draft, Malcolm “The President” Brogdon, ha sido constante e incluso determinante en varios momentos clutch de la temporada, mostrándose como una opción más que interesante para anotar en momentos clave o de atasco, algo que en Milwaukee primero dependió de Giannis y Jabari, y luego del griego y de Middleton, siendo el heleno poco fiable en estas situaciones cuando requieren de tiros alejados de la zona. Graduado con honores después de completar el ciclo universitario completo, la misma razón que parece le hizo ser escogido en una posición tan baja, el tener 23 años, parece que también afectó a su capacidad para comportarse cual veterano demostrando una madurez natural tanto dentro como fuera de la cancha y revelándose como un jugador serio, responsable, físico, centrado en la defensa, con buena asociación y resolutivo anotando en momentos importantes desde cualquier distancia.

 Nadie se sorprendió cuando se confirmó que Milwaukee competía en los partidos en medida que lo hacía Middleton, lo que prácticamente nadie se esperaba es que la máquina se pusiese a punto tan pronto y, habiendo vuelto a las canchas a principios de Febrero, fue en Marzo donde los Bucks definitivamente se destacaron entre el grupo perseguidor de la conferencia este ganando 14 partidos en ese mes de especial dificultad dadas las giras de hasta 6 partidos por el oeste (14-4 fue el balance final). La vuelta del más operativo Middleton coincidió con las actuaciones notables de diversos secundarios, como por ejemplo de el constante Tony Snell, de el concienciado Michael Beasley, de el recientemente adquirido Spencer Hawes o de el veteranísimo Jason Terry, que ha sido de mucho valor en el vestuario durante toda la temporada, en clara sintonía con Kidd, ejerciendo de “enlace” entre el staff técnico y los jugadores, y prácticamente ya confirmado como el portavoz del sentir del grupo.

 Después de un inicio titubeante y de minutos restringidos ya que fueron casi 5 meses sin jugar un partido, Khris Middleton se confirmó como el pegamento necesario para que todas las rotaciones de Kidd, que no son pocas, acabasen funcionando. Dotado de una soberbia capacidad para rellenar diversos huecos tanto en ataque como en defensa, es en el de la anotación y el clutch donde más le va a necesitar el equipo, máxime tras la trágica pérdida de Parker. Desde su vuelta ha sido claramente el termómetro con el que tomar la temperatura al equipo, y un día malo suyo en el tiro se hace muy cuesta arriba para el resto de compañeros.

 En ese magnífico Marzo y con los buenos resultados previamente cosechados todavía con Jabari después del rodaje inicial, los Bucks recorrieron mucho del camino que les ha llevado a estos Playoffs, pero han llegado al parecer aún con dudas, pues Marzo ya quedó atrás y el equipo con la breve ausencia de Brogdon (que ha afectado especialmente a Monroe) y el bajo rendimiento de Middleton en los últimos partidos ha despertado viejos fantasmas, completamente justificados, que acuden a los tópicos de “equipo joven”, “adaptación”, y “mala suerte con las lesiones” que no por tópicos dejan de ser verdad, pero que también para los más impacientes se puede ver reflejados en el slogan de la franquicia (#OwnTheFuture) como si todos los éxitos siempre estuviesen por llegar volando en el universo de la probabilidad y nunca aterrizando en el presente.

 Todavía capaces de lo mejor y de lo peor, ver a este equipo joven compitiendo en la post-temporada es sin duda una propuesta más que atractiva para cualquier espectador, especialmente con Giannis como protagonista en la ecuación. Viendo cómo se ha competido en situaciones de exigencia, hay cabida para la esperanza en hacer un buen papel. En el resultado final del curso hay que darle reconocimiento a las diferentes malas temporadas -algunas más esperadas que otras- de los competidores directos en la “zona media” de la conferencia “débil”, pero ahora tendremos la oportunidad por fin de ver cómo la estrella de Milwaukee se aplica en su rol de All-Star en unos Playoffs, comprobaremos si Middleton recupera su versión de Marzo o incluso la mejora, observaremos si Brogdon sigue igual de impasible, si hacen aparición esos secundarios en principio inesperados y en definitiva, intentaremos disfrutar de la incertidumbre de ver cómo los Milwaukee Bucks se siguen labrando su future superando las adversidades a golpe de cincel, pues Atenas no se construyó en un día.