Archivo de la etiqueta: Cleveland Cavaliers

Eliminatorias Este

Game 1: Celtics-Bulls, noche del domingo 16 al lunes 17, 00:30
Game 2: Celtics-Bulls, noche del martes 18 al miércoles 19, 02:00
Game 3: Bulls-Celtics, noche del viernes 21 al sábado 22, 01:00
Game 4: Bulls-Celtics, noche del domingo 23 al lunes 14, 00:30
Game 5: Celtics-Bulls, miércoles 26*
Game 6: Bulls-Celtics, viernes 28*
Game 7: Celtics-Bulls, domingo 30*

Game 1: Cavaliers-Pacers, sábado 15, 21:00
Game 2: Cavaliers-Pacers, noche del lunes 17 al martes 18, 01:00
Game 3: Pacers-Cavaliers, noche del jueves 20 al viernes 21, 01:00
Game 4: Pacers-Cavaliers, domingo 23, 19:00
Game 5: Cavaliers-Pacers, martes 25*
Game 6: Pacers-Cavaliers, jueves 27*
Game 7: Cavaliers-Pacers, sábado 29*

Game 1: Raptors-Bucks, sábado 15, 23:30
Game 2: Raptors-Bucks, noche del martes 18 al miércoles 19, 01:00
Game 3: Bucks-Raptors, noche del jueves 20 al viernes 21, 02:00
Game 4: Bucks-Raptors, sábado 22, 21:00
Game 5: Raptors-Bucks, noche del lunes 24 al martes 25, 01:00*
Game 6: Bucks-Raptors, jueves 27*
Game 7: Raptors-Bucks, sábado 29*

Game 1: Wizards-Hawks, domingo 16, 19:00
Game 2: Wizards-Hawks, noche del miércoles 19 al jueves 20, 01:00
Game 3: Hawks-Wizards, sábado 22, 23:30
Game 4: Hawks-Wizards, noche del lunes 24 al martes 25, 02:00
Game 5: Wizards-Hawks, miércoles 26*
Game 6: Hawks-Wizards, viernes 28*
Game 7: Wizards-Hawks, domingo 30*

*(Para los siguientes partidos, si fueran necesarios, el horario queda por determinar).

Eliminatoria: Cleveland Cavaliers vs Indiana Pacers

Finalmente, la última jornada de la temporada regular en la NBA hizo que los Cleveland Cavaliers y los Indiana Pacers se enfrenten en la primera ronda de los playoffs. El equipo de Tyronn Lue no pudo conseguir la primera plaza de la Conferencia Este como sí lo hizo la pasada temporada, por lo que estarán en la parte baja del cuadro como segundos, mientras que los pupilos de Nate McMillan acceden a la fase final después de clasificarse como séptimos.

Será la segunda vez en la historia que Cavaliers y Pacers se enfrenten en playoffs. El primer y único duelo entre ambos data del año 1998; casi 20 años de diferencia en los que la NBA ha evolucionado tanto en juego como en modelo organizativo. Sin embargo, sus dos principales estrellas –LeBron James y Paul George– han disputado tres duelos desde 2012, cuando LeBron jugaba en Miami en las filas de los Heat. En estos tres enfrentamientos (2012, 2013 y 2014) Miami consiguió eliminar a Indiana: dos veces en la final de la Conferencia Este y la otra en semifinales.

La situación actual de los Cavaliers es relativamente delicada si se pone en perspectiva cómo estaba siendo la temporada hasta el mes de febrero. Tanto el juego como los resultados estaban acompañando a la franquicia del estado de Ohio, pero a partir de marzo el rendimiento del equipo cayó en picado. Durante el mes mencionado el récord de los Cavs fue 7-10, y abril tampoco revirtió la situación: 3 victorias y cuatro derrotas, aunque algunas fueron en jornadas en las que descansaron LeBron, Irving y Love.

De este modo, Cleveland acaba la temporada regular con un récord de 51-31, quinta mejor marca de la NBA, pero empatado con los Jazz y los Clippers en esa posición. Los problemas defensivos desde el parón del All-Star fueron evidentes, lo que colocó a los Cavs en la parta baja de la clasificación en cuanto a eficiencia defensiva, algo que sólo pudieron sostener con uno de los tres mejores ataques de la competición, tras Warriors y Rockets.

La confección de la plantilla, los roles y el sistema de juego parecen estar claros en la estructura creada por Tyronn Lue, pero la baja tensión competitiva ha hecho mella en los Cavaliers. Durante la última semana de temporada regular han sido capaces de ganar con autoridad en el TD Garden ante los Celtics y de perder en el Quicken Loans Arena contra unos Hawks que no contaban con ninguno de sus cinco jugadores titulares.

La mejor noticia para los Pacers de cara a esta primera ronda de playoffs no es otra que el estado de forma que atraviesa su estrella: Paul George. El jugador californiano se encuentra en el mejor momento de la temporada, promediando en los últimos diez partidos 30,5 puntos y 7,5 rebotes con un porcentaje superior al 50% en tiros de campo. Esto ha propiciado que Indiana pudiese sumar cinco victorias en sus últimos cinco partidos para acabar con un récord de 42 victorias y 40 derrotas.

Las dos semanas del mes de abril fueron francamente positivas para la franquicia de Indianápolis, si tenemos en cuenta que la irregularidad fue una constante a lo largo de todo el año. Los Pacers tuvieron dificultades para encadenar victorias con consistencia desde el inicio debido al bajo rendimiento a domicilio. Si bien consiguieron hacer del Bankers Life Fieldhouse una fortaleza, fuera de casa fue todo lo contrario. Indiana acabó la temporada regular con un récord de 13-28 lejos de su cancha.

El estado de salud de los jugadores clave de los Pacers es una de las buenas noticias de cara a la eliminatoria contra los Cavs. Paul George, Jeff Teague, Miles Turner y Thaddeus Young fueron capaces de disputar un mínimo de 70 partidos durante este curso baloncestístico, y parece que todos ellos llegarán en plenas condiciones al primer partido de la serie.

A pesar del mal estado de forma en el que los Cavaliers llegan a los playoffs, es difícil de imaginar un escenario dentro de la Conferencia Este en el que no sean favoritos. Lo mismo sucederá en esta primera ronda contra los Pacers, los cuales sí están dentro de una buena dinámica de resultados.

En el plano colectivo, Indiana debería tener serias dificultades para minimizar el ataque de Cleveland. A pesar de la contratación de Nate McMillan –entrenador que se caracteriza por ese carácter defensivo– los números de los Pacers en ese lado de la cancha no son los propios de un equipo de la élite de la NBA. Tras la salida de Frank Vogel, Larry Bird afirmó que quería que los Pacers gozaran de un estilo más ofensivo, y la configuración de la plantilla fue hacia ese objetivo con la adquisición de jugadores como Thaddeus Young, Jeff Teague o Al Jefferson. En ese sentido, determinados emparejamientos individuales, como puede ser el de Kyrie Irving con Jeff Teague, pueden ser difíciles de ajustar para los Pacers.

En los últimos días de temporada regular, Indiana se hizo con los servicios de Lance Stephenson, algo que sí puede afectar en el estado anímico de los Pacers. Más allá de que el rendimiento de Stephenson no ha sido el esperado desde su salida de Indiana en 2014, su aparición puede ser un plus de intensidad para su equipo. Al jugador nacido en Brooklyn le motivan los playoffs,  le motiva LeBron James y le motivan los Cavs. Quién sabe si se puede convertir en una especie de “factor x” saliendo desde el banquillo.

Si los Pacers quieren resistir el talento de los Cavaliers, Paul George deberá mantener el nivel de juego de las últimas semanas. George es el único que puede llevar a los Pacers a otro nivel, y de eso dependerá que puedan mantener (o no) la eliminatoria igualada según va avanzando la serie.

Cleveland Cavaliers

Nunca es fácil afrontar una temporada cuando vienes de conseguir el título de campeón en la anterior. La resaca del éxito suele ser dura y, en muchas ocasiones, se alarga más de lo que le gustaría a aquellos que aspiran a reeditarlo. Además, la forma en la que los Cleveland Cavaliers acabaron derrotando a los Golden State Warriors el pasado mes de junio hacía, si cabe, más complicada la tarea de volver a reinar en la NBA.

El inicio de curso baloncestístico para los Cavs fue realmente positivo vistas las expectativas. Los seis primeros encuentros se contaron por victorias, siendo tres de ellas ante franquicias que posteriormente se encontrarían en la élite de la liga: Toronto, Boston y Houston. Tanto las sensaciones como el juego desplegado no podían ser más halagüeños de cara a una temporada tan larga como la que se avecinaba.

Hasta el All-Star, Cleveland hizo gala de una superioridad manifiesta en la Conferencia Este. El trabajo de Tyronn Lue nunca fue tan notorio, gracias a los automatismo de una plantilla que, a pesar de los pequeños cambios que está experimentando, mantiene el mismo núcleo de las últimas dos temporadas. De este modo, los Cavs llegaron al “fin de semana de las estrellas” habiendo jugado 55 partidos y con 39 victorias, por tan sólo 16 derrotas.

Esta línea continuista que experimentaron los Cavaliers y que les dio un salto cualitativo evidente podría focalizarse en la figura de Kevin Love. Si bien el ex jugador de los Timberwolves había dejado frío a los fans de Cleveland en sus dos primeras temporadas, su integración en el sistema en esta tercera fue más fluida. La importancia de Love en ataque se vio desde el primer día, y tanto su aportación como sus números (20 puntos y 11 rebotes por noche) hicieron que, por primera vez desde que aterrizó en Ohio, fuese elegido para disputar el All-Star Game; partido al que finalmente no acudiría debido a una lesión en su rodilla izquierda, la cual le tendría apartado de las canchas durante un periodo de un mes.

La temporada para los Cavs, por lo tanto, estaba siendo difícilmente mejorable, a pesar del infortunio que supuso la lesión de JR Smith en el mes de diciembre. A los buenos resultados cosechados, se le unía una gran actuación tanto en materia de traspasos como en la agencia libre. David Griffin conseguía realizar un trade que convertía a Kyle Korver en nuevo jugador de los Cavaliers a cambio de Mike Dunleavy Jr., Mo Williams y una primera ronda protegida (2019), y firmaba a tres jugadores que habían sido cortados: Derrick Williams, Deron Williams y Andrew Bogut. El mes de febrero acababa y la plantilla de Cleveland ya estaba lista para un nuevo asalto al título de la NBA.

Con las nuevas incorporaciones y el nivel mostrado por Kyrie Irving y LeBron James, marzo se presumía como el mes clave para los Cavs justo antes de los playoffs, sobre todo por la recuperación de otros dos jugadores clave, como son Kevin Love y JR Smith. Sin embargo, en este tercer mes del año todo fueron malas noticias para los del estado de Ohio. Andrew Bogut se fracturaba la tibia de la pierna izquierda en su debut ante los Heat sin haber completado un solo minuto de juego en cancha, a lo que se sumó una caída en el nivel de juego de los pupilos de Tyronn Lue. Durante el mes de marzo, los Cavs fueron una de las peores defensas de toda la NBA, y su récord se tradujo en 7 victorias y 10 derrotas en 17 partidos totales; los peores guarismos para LeBron James desde su temporada rookie, que veía cómo los Boston Celtics se hacían con la primera plaza de la Conferencia Este.

Si bien marzo fue un mal mes para Cleveland, abril tampoco mejoró las cosas en exceso. En el enfrentamiento entre Cavs y Celtics que se disputaría en el TD Garden se decidiría, en principio, el primer clasificado de la conferencia. Sin embargo, a pesar del gran partido disputado por los Cavs y su posterior victoria, Boston acabaría con mejor récord debido a las cuatro derrotas que sumaron Tyronn Lue y los suyos en los últimos cuatro partidos de temporada regular.

Más allá del récord de los Cavaliers, nada cambia para ellos de cara a la postemporada. Cleveland y LeBron James tienen un objetivo, y ese no es otro que levantar el trofeo de campeones de la NBA en el mes de junio. A pesar de un final de curso con altibajos que mostró la peor cara de los Cavs, es difícil pensar que no sigan siendo los principales favoritos para llegar de nuevo a las finales. El camino no será sencillo si no logran recuperar el nivel defensivo que los hace diferenciales, pero contar con la baza de LeBron James a estas alturas es prácticamente garantía de éxito.

Los playoffs de la NBA comienzan y los Cleveland Cavaliers quieren demostrar que siguen siendo el mejor equipo de baloncesto del mundo y que el repeat es posible.

División Central

banner-temporal-guia

Dentro de la Conferencia Este, la División Central es probablemente la más competitiva de todas. Con cinco equipos que podrían estar en puestos de Playoffs al final de la Regular Season, la lucha entre ellos se prevé encarnizada, haciendo que estos cinco equipos sean de los más atractivos de la Liga a priori esta temporada, cada uno por diferentes motivos.

Los actuales campeones, los Cleveland Cavaliers, tienen un gran y principal punto de atención: ver el hambre con el que llega LeBron James a la temporada. Una vez conseguido el objetivo de su vida, ser campeón con el equipo de su tierra, el de Akron afronta una nueva temporada con un nuevo reto, volver a derrotar a los Warriors de Durant, Curry, Thompson y compañía. Habrá que estar atentos a si baja un poco el pistón o continúa siendo el animal competitivo que nos tiene acostumbrados, algo que ya ha prometido en este verano.

Además, será interesante ver como será el equipo que forme Tyronn Lue. Llegado a mitad de la temporada pasada, introdujo algunos cambios a medida que avanzó la temporada, pero da la impresión que no llevó a cabo del todo su idea debido a las circunstancias y la premura de tiempo. Con una temporada completa por delante, habrá que estar atentos a como plantea sus piezas y que estilo implanta en la franquicia de Ohio.

Igualmente, la continuidad o no de JR Smith puede abrir otro foco de atención. Si Smith termina firmando por otro equipo que no sean los Cavaliers, habrá que fijarse en quién da el paso hacia adelante en el equipo para asumir su rol y como se reestructura el equipo sin él. En teoría debería ser Iman Shumpert, pero podrían abrirse otras vías (¿un hueco para intentar reclutar a Ray Allen?).

Los Chicago Bulls son, probablemente, uno de los equipos que más incógnitas tienen en el inicio de la temporada y que, a la vez, más ganas hay de ver. Ese trío que se ha juntado este verano y que forman Rajon Rondo, Jimmy Butler y Dwyane Wade promete emociones fuertes, pudiendo ser capaz, a priori, de lo mejor y de lo peor. Será importante ver como se complementan y se adaptan. Si lo hacen bien, hay equipo para casi todo.

Más allá de ese ‘triunvirato’, el interés de los Bulls está en los anotadores desde el banquillo. Con la llegada de Denzel Valentine, Fred Hoiberg tiene a su disposición a dos de los aleros anotadores con más proyección de la liga: McDermott y el mismo Valentine. Por ello, se prevé una intensa lucha por comprobar quién será el sexto hombre del equipo y el máximo referente anotador de la segunda unidad, teniendo en cuenta las grandes sensaciones que Valentine ha dejado en la Summer League y McDermott en algunos tramos de la temporada pasada.

Los Detroit Pistons, por su parte, tienen ante sí la que puede ser la temporada de su confirmacióntras las grandes sensaciones dejadas la pasada campaña, en la que acabaron cayendo en primera ronda de los playoffs ante los a la postre campeones Cavaliers. Por ello, ver al equipo de Van Gundy con un año más de experiencia juntos puede ser uno de los mayores espectáculos del año.

Además, alguno de los puntos de interés serán ver si Marjanovic, tras los detalles dejados en San Antonio puede ganarse un puesto como backup principal de Drummond y aportar con regularidad;Ver a Tobias Harris completar una temporada con los de la Motor City y ver si de verdad puede ser un jugador decisivo o se queda por el camino y por otro lado, asistir al crecimiento de Stanley Johnson, que tras una temporada rookie en la que estuvo algo escondido, apunta a asomar la cabeza esta campaña. El funcionamiento del combo Reggie Jackson-Andre Drummond, que tantos momentos de gloria dio la temporada pasada es otro de los factores a tener en cuenta.

Los Indiana Pacers serán un equipo interesante de ver debido a la renovación absoluta que han hecho del equipo. A un nuevo entrenador (Nate McMillan) le suman la incorporación de dos piezas nuevas e importantes para su quinteto inicial (Jeff Teague y Thaddeus Young). En teoría, la intención de la franquicia es correr mucho, algo que no concuerda con la filosofía que todos conocemos del McMillan de Portland, por lo que será interesante ver como casan ambas ideas, o si el entrenador tiene algo nuevo preparado.

A su vez, habrá que estar muy atentos a Myles Turner. El rookie será a priori titular en el puesto de pívot, y tendrá más responsabilidad que el año pasado. Tras dejar grandes sensaciones, este año deberá ser el de su confirmación. También será interesante ver las condiciones en las que llega Al Jefferson, y si es capaz de dar minutos de calidad en el puesto de cinco tras una última temporada algo decepcionante en Charlotte.

Por último, en los Milwaukee Bucks hay decenas de razones para verles. El equipo que dirige Jason Kidd es uno de los más interesantes no solo del futuro, sino del presente de la NBA. El principal, una temporada más, volverá a ser la evolución de Giannis Antetokounmpo. El griego parece no tener techo, y será interesante ver que aspectos ha mejorado durante el verano y si da el salto defintivo al estrellato de la NBA. Igualmente, ver cual será su posición definitiva es otro foco de interés, viendo los vaivenes que ha dado en estos años, yendo de alero a escolta o ala-pívot, e incluso a base.

Otro punto fuerte para ver a los Bucks este año será el puesto de base. Tras mucho tiempo en entredicho, Michael Carter-Williams no ha demostrado lo que apuntaba en su primer año en la liga, en el que fue Rookie del Año. Por ello llega uno de los que está siendo bases revelación en estos Juegos Olímpicos, Matthew Dellavedova. A falta de saber quién será titular, se plantea una pelea ardua por lograr minutos en esa rotación.

Por último, la gran incógnita de la temporada también estará en Milwaukee. Thon Maker, elegido en el puesto 10 del último Draft, es uno de los proyectos más desconocidos y a la vez excitantes de los últimos años. Apuesta muy arriesgada de los Bucks, que han apostado por un jugador que destacó en el instituto pero que se fue a jugar a Canadá para evitar ir a la Universidad y que resulta un auténtico interrogante para todos. Si sale bien, puede ser uno de los robos de la década. Habrá que estar atentos.

Cavaliers-Hawks: Reeditando las Finales del Este de 2015

La reedición de las Finales de la Conferencia Este de 2015 se adelanta este año. En aquellas Finales los Hawks, que habían firmado una temporada de ensueño, cayeron ante un LeBron todopoderoso que tiró de los Cavaliers sin Irving ni Love. Mucho han cambiado ambos equipos desde entonces, desde aquel 4-0 inapelable.

Para empezar, ya no está David Blatt. Ahora es Lue quien lleva las riendas de los Cavaliers. Tampoco estará en Atlanta DeMarre Carroll, su principal stopper defensivo y el mejor antídoto que tenían contra LeBron. Ahora tendrá que ser Kent Bazemore quien se encargue de (intentar) frenar al Rey.

Atlanta llega tras sufrir lo indecible en su eliminatoria contra los Celtics. Partidos a cara de perro que los Hawks pudieron cerrar por la vía rápida, en los que llegaron a cosechar y perder en varias ocasiones hasta más de veinte puntos de ventaja. Esas desconexiones no se las podrán permitir ante unos Cavaliers lanzados, expertos en castigar los fallos rivales. Su segunda unidad, mucho más limitada, sufrirá el potencial de un equipo pensado para ganar el anillo.

La pizarra de Budenholzer será una de las claves. Supera ampliamente en experiencia al novato Tyronn Lue y es capaz de exprimir las virtudes de su equipo al máximo, siguiendo la filosofía Spurs tras tantos años como mano derecha de Popovich. Deberá hacer valer la influencia de Millsap y Horford ante un equipo que también gusta de jugar con pívots grandes como Love y Thompson. Aunque la incógnita de LeBron jugando como cuatro es aún insondable para un equipo de corte tradicional en la pintura como Atlanta. Muscala, que gana enteros en la rotación, no tiene la movilidad ni la calidad para hacerse cargo, aunque pueda dar minutos de calidad defensiva metiendo músculo.

En ese sentido, Kevin Love puede erigirse como factor diferencial en ataque, pero también ser explotado por los Hawks en el otro lado de la cancha. Abriendo el campo y dando espacio a LeBron e Irving, sacar a Millsap de la pintura descoloca la defensa de Atlanta y abre un repertorio de amenazas inagotable para los Cavaliers. Ha saldado la eliminatoria contra los Pistons firmando 18.8 puntos y 12 rebotes por partido, demostrando su gran estado de forma. Pero el propio Millsap le hará trabajar en defensa, hundiéndole en la pintura y haciéndole correr actuando desde fuera, desde donde el All Star de los Hawks hace especial daño usando su velocidad y amplitud de tiro. La presencia de LeBron y Thompson, ambos móviles y fuertes, permitirá a Cleveland cambios constantes en defensa para proteger a Love.

Pero no solo la pintura tendrá relevancia en esta serie. El estado de forma de Kyrie Irving puede decantar la eliminatoria. El base es un termómetro imparable cuando está enchufado. Y en una serie de Playoff en la que Atlanta ha sufrido esas desconexiones tan penalizadas por los Celtics, puede ser letal. Cinco minutos bastan a Irving para marcar diferencias y meter un parcial que obligue a los Hawks a ir a remolque todo el partido.

Podríamos caer en el tópico de decir que Atlanta deberá llevar la serie al barro, jugar a un ritmo más lento en el que las transiciones de Cleveland no sean tan demoledoras y se practique un juego de desgaste sobre Irving y LeBron, obligándoles a tomar decisiones bajo presión de forma constante. Pero tanto LeBron como los Cavs han demostrado ya que saben jugar “en el barro”. Cleveland es un mutante capaz de adaptarse a (casi) cualquier registro y sobrevivir en los escenarios más enfangados. Y su defensa sobre el pick&roll, principal arma de Atlanta gracias a la lectura de juego de Jeff Teague, mejora ostensiblemente cuando los cambios defensivos se producen con Shumpert, LeBron o Dellavedova en la pista. Una línea exterior de demolición preparada para cuando los Hawks den con las claves para atacar a los titulares.

No son los Hawks el equipo que brilló el año pasado. Tampoco Cleveland, que este año llega con todo su arsenal sano y en plena forma. Intentar sacar cualquier tipo de paralelismo resultaría tramposo e irreal. Pero si algo han aprendido los Hawks respecto a hace un año es a dosificar. Han llegado a los Playoffs en mejor forma, con una temporada regular más discreta pero dosificada consecuentemente. Y la experiencia acumulada les convierte en un rival mucho más peligroso. Por otro lado, el deseo de venganza de LeBron tras la derrota de las Finales contra los Warriors es el mayor combustible para superar cualquier eliminatoria. Tenerle en el equipo asegura un plus inigualable para ninguna otra plantilla. Si la serie se tuerce, volveremos a ver al superhombre superlativo que todo lo puede. Ese que forzó, solo contra el mundo, un sexto partido a los Warriors. Una fuerza de la naturaleza contenida, listo para despertar en el momento de la verdad. Y eso no hay Hawks al completo que lo detenga.

Cleveland Cavaliers

BAhead02

Una franquicia que cuenta con LeBron James no llega a obtener el éxito en una temporada a menos que se alce con el título en el mes de junio. Así de exigentes se han convertido todos los proyectos que tengan como figura central al jugador de Akron. Sin embargo, los Playoffs de 2015 para los Cleveland Cavaliers estuvieron marcados por las lesiones de dos de sus principales puntales, Kyrie Irving y Kevin Love, por lo que no era de extrañar que los Golden State Warriors se hicieran con el título en las pasadas finales. LeBron se encontró muy solo en unos Cavaliers diezmados y el título viajó a California.

La ciudad de Cleveland vivió la segunda decepción en una final de la NBA desde que James aterrizó en la franquicia en el año 2003. Los Warriors se unieron de este modo a los Spurs como verdugos de los Cavaliers en la última ronda de la postemporada, así que tocaba volver a empezar.

Los cambios en el roster no podían ser de gran calado. El draft no era un hilo de esperanza para un equipo con más de 50 victorias en temporada regular, y los elevados contratos de algunos jugadores impedían llevar a cabo traspasos que reestructuraran una plantilla llena de talento. Finalmente fueron Mo Williams y Richard Jefferon los elegidos para reforzar el banquillo del máximo aspirante a gobernar la Conferencia Este.

Todo hacía indicar que la de este año sería una temporada regular relativamente tranquila para los Cavs. Después de un primer año de proyecto con altibajos constantes y la posterior derrota en las finales, parecía que se habían conseguido los automatismos necesarios para mostrar una gran superioridad desde el inicio. Y, realmente, así fue. Cleveland comenzó la NBA con un balance de 8-1, pero los problemas se dejaron ver desde el comienzo. Primero, por la lesión de Kyrie Irving, que le impidió disputar los primeros dos meses y medio de competición, y segundo, por la incertidumbre que giró en torno a Tristan Thompson, pendiente de una renovación que finalmente conseguiría firmar.

La primera parte de la temporada regular fue buena a nivel de resultados, pero las sensaciones no eran todo lo positivas que cabía esperar. Quizá el nivel de juego mostrado por San Antonio y, sobre todo, por Golden State, desvirtuaron la realidad de los Cleveland Cavaliers. Los Warriors arrasaron a los Cavs la noche del 18 al 19 de enero, en el Quicken Loans Arena, con un resultado que demostró la diferencia entre ambos equipos: 98–132. De esta forma, el conjunto de Stephen Curry hacía palpable el lugar que ocupaba cada una de las dos franquicias dentro de la liga, lo que supuso un golpe tremendamente duro para Cleveland.

Las consecuencias no se hicieron esperar. Cuatro días después, David Griffin, general manager de los Cavs, destituía a David Blatt del cargo de entrenador, provocando una sorpresa generalizada dentro de la liga. En ese momento, LeBron James y sus compañeros contaban con un balance de 30 victorias y 11 derrotas en un total de 41 partidos, y eran los líderes destacados de la Conferencia Este. Los rumores sobre la mala relación de James con Blatt fueron una constante tras conocerse la noticia del cese, pero David Griffin lo justificó de la siguiente manera: “Sé que parece una locura, pero la decisión no está basada sólo en las victorias y en las derrotas. (…) Puedes ganar partidos durante la temporada regular y, sin embargo, empeorar. Desde hace tiempo estábamos en una dinámica regresiva. Mediada la temporada creo que todavía podemos reflotar el barco”.

Tyronn Lue, asistente de Blatt hasta entonces, fue el elegido por la dirección de los Cavs para ser el entrenador del equipo hasta final de temporada. Hasta el parón del All-Star de Toronto, Cleveland disputó 11 partidos con Lue como head coach, en los que consiguió 8 victorias y 3 derrotas. El nivel de juego mostrado por el equipo no distaba demasiado del ya ofrecido por su predecesor, pero varios medios americanos afirmaron que había una mayor sintonía entre Tyronn Lue y LeBron James, un punto a favor si tenemos en cuenta la falta de entendimiento entre la estrella nacida en Ohio y David Blatt.

Tras el All-Star, los Cavs decidieron moverse antes de que llegase el deadline. En un traspaso en el que estuvieron involucrados también los Magic y los Blazers, Cleveland recibió a Channing Frye, traspasando a Anderson Varejao y una futura segunda ronda. De este modo, llegaba un cuatro abierto para disputar los minutos en los que no estuviera en pista Kevin Love. Mozgov y Thompson, más los mencionados Frye y Love, formarían la rotación interior del equipo.

A pesar de la tranquilidad que supone tener la primera plaza de la Conferencia Este asegurada, los Cavaliers posteriores al All-Star no resolvieron las dudas que emanaban de su juego. Pese a ello, consiguieron mejorar el récord con el que acabaron la temporada pasada (53-29), quedándose al borde de las 60 victorias. Por lo tanto, en unas hipotéticas finales de la NBA, los Cavs sólo tendrán el factor cancha en contra si se enfrentan a los Spurs o a los Warriors.

La mejor noticia de cara a la participación de Cleveland en los Playoffs es el nivel mostrado por LeBron James en los últimos partidos de temporada regular. Posiblemente el mejor de todo el curso. El ataque de los Cavs, pese a algunos resultados inesperados,  ha mejorado sensiblemente en cuanto a circulación de balón, encontrando buenas posiciones para los lanzamientos desde la línea de tres; la esencia de su estructura ofensiva.

Otro de los apartados positivos es el propio instinto competitivo que caracteriza a un equipo que dio más guerra de la esperada en las pasadas finales. LeBron es el catalizador de ese gen competitivo de los Cavs, y este año las lesiones no son, de momento, un obstáculo a salvar dentro del roster.

La ‘cara b’ del conjunto de Tyronn Lue es el rendimiento individual de algunos de sus jugadores. Kyrie Irving no ha sido regular desde su vuelta a las canchas, Kevin Love a veces no encuentra su sitio en un esquema que, en ocasiones, margina a los jugadores interiores, y Iman Shumpert no está siendo el jugador de rol defensivo que todo aspirante al anillo necesita.

Pese a todo, los Cleveland Cavaliers siguen siendo los máximos favoritos en la Conferencia Este, y sólo en un hipotético regreso a las finales podremos comprobar si, esta vez sí, están preparados para hacerse con el título de campeones.