Portland Trail Blazers

BAhead09

Nadie daba nada por ellos. Eran candidatos a liderar la parte de atrás  de la Conferencia Oeste para adelante luego de perder a LaMarcus Aldridge, Nicolas Batum, Wesley Matthews y Robin Lopez, todos titulares en la pasada campaña y que ahora vestían otra camiseta. A cambio les llegaban jugadores como Ed Davis, Al-Farouq Aminu, Alan Crabbe, Mason Plumlee o Gerald Henderson, nombres que ni de cerca podían reemplazar lo perdido. Lo único que parecía de verdadero valor en el equipo era Damian Lillard, pero aunque todos veían a los Trail Blazers como un equipo que se dedicaría a “tankear” para empezar una reconstrucción, los de Oregon tenían otros planes en mente.

Los Blazers venían de una temporada de 51 victorias, y no tenían a ningún rookie de gran potencial o algo por el estilo, aunque si un equipo bastante joven, el cual probó ganar una experiencia enorme en lo que progresaba la temporada. Comenzaron bastante lentos, y aunque ganaron cuatro de sus primeros seis partidos, el equipo entró después en una racha de siete derrotas consecutivas, de la cual les costaría bastante escalar. Se pasaron todo el año 2015 muy por debajo de la mediocridad, y no fue hasta finales de Enero cuando todo empezó a cuajar. Lo primero era que Damian Lillard de principio a fin estaba teniendo una gran temporada, pero eso entraba dentro de lo esperado; la grata sorpresa para los Blazers fue el gran surgimiento de C.J. McCollum, que por primera vez en su carrera tuvo una verdadera oportunidad de tener un rol importante, y la aprovechó de lleno, debutando en la temporada con 37 puntos, lo que marcaría un poco una gran temporada para el escolta, que acabaría promediando más de 20 puntos como un perfecto escudero para Lillard, y posiblemente el gran favorito para ganar el premio al jugador más mejorado del año. Repentinamente, los Blazers tenían uno de los mejores perímetros de la liga.

A finales de Enero, la temporada comienza a mejorar considerablemente. Como por esta altura en la temporada, se anuncian los jugadores que participarán en el All-Star, y contra muchos pronósticos, Lilllard no formó parte de ellos incluso cuando hubo que llamar reemplazos. Aunque haya sido una pena para Lillard, quizás haya sido una bendición para él y su equipo, porque a partir de ahí, tanto los Blazers como él comenzaron a jugar a un gran nivel. Comenzando el 23 de Enero contra los Lakers, los Blazers entraron en una racha donde ganaron 11 de 12 partidos y 14 de 16. En mitad de esta racha estuvo el descanso del All-Star, al cual nuevamente cabe destacar que Lillard no acudió, e inmediatamente saliendo del All-Star, literalmente en el primer partido después de éste, el base tuvo el mejor partido de su carrera, anotando 51 puntos en poco más de 31 minutos y destruyendo a los todopoderosos Warriors en el proceso con un marcador final de 137-105. Un partido que dejó el mensaje claro. Quizás el próximo año se piensen dos veces antes de no votar a Lillard si repite el nivel de este año.

Después de aquel gran parcial, donde consiguieron ponerse con récord positivo con un récord de 33-28, pero después de eso, volvían a tener un mal momento, en buena parte por un calendario bastante complicado. En los siguientes 12 partidos tuvieron 9 fuera de casa y 9 contra equipos de Playoffs (y un décimo contra los Wizards que estaban en la pelea también). En aquel parcial perdieron 8 partidos, y apenas consiguieron mantenerse sobre el 50% de victoria. A estas alturas tenían un balance de 37-36, y comenzaba a ponerse en duda su participación en Playoffs. Sin embargo, volvieron a tomar impulso y cerraron los últimos 9 partidos ganando 7, perdiendo sólo en una visita a Golden State y una sorpresa por parte de los Timberwolves que ganaron en Portland con canasta de último segundo del rookie Karl-Anthony Towns.

Dentro de las malas noticias, los Blazers perdieron a Meyers Leonard por toda la temporada por un hombro izquierdo dislocado y tienen a Chris Kaman como duda para el primer partido de los Playoffs, pero el resto del equipo está bastante sano.

Tal y como sucedió durante toda la temporada regular, se espera que toda la carga ofensiva la lleven Damian Lillard y C.J. McCollum, que por lo demás, parece ser lo más efectivo dada la configuración de la plantilla, mientras que jugadores como Ed Davis pueden resultar claves para aportar en defensa y dar energía al equipo.

En general, la situación del equipo se ve bastante complicada. Los Clippers son los claros favoritos en la primera ronda y con buenas razones, dado que además de tener pocas opciones en ofensiva, los Blazers tienen poquísima experiencia de Playoffs. Sin embargo, poco se puede criticar a un equipo que no sólo ha superado sus expectativas, sino que directamente las ha destrozado como ningún otro equipo en la liga. Buena parte de ello hay que agradecérsela a Terry Stotts, que aunque no va a ganar un premio al entrenador del año (hay uno por ahí que llevó a un equipo a un récord de 73 victorias), merecerá por lo menos menciones, las cuales seguro tendrá.

Los Blazers son un equipo bastante joven, y la experiencia de Playoffs les resultará bastante valiosa, aun más cuando se enfrentan a un equipo que ya tiene una buena cantidad de experiencia. Para Damian Lillard, enfrentarse a Chris Paul puede ser una experiencia invaluable, y un reto que seguramente espera con ansias.

Dicho todo eso, aunque no hay muchas expectativas sobre ellos para estos Playoffs, al final del día, es lo mismo que se decía antes de que comience la temporada, por lo que no deja de ser una intriga ver que harán estos Blazers en la postemporada. Será interesante ver si son capaces de desafiar al mundo incluso más de lo que ya lo han hecho.

Pase lo que pase, esta temporada ha sido un verdadero éxito.