Oklahoma City Thunder

En Oklahoma City les ha tocado vivir una temporada de emociones fuertes, tras la más que sonada marcha de Kevin Durant rumbo a los Golden State Warriors, el conjunto dirigido por Billy Donovan ha tenido que hacer borrón y cuenta nueva encomendándose al brutal físico y afán competitivo de Russell Westbrook para seguir instaurados en la zona de Play Off de la NBA.

Todos esperábamos un Westbrook desatado, liderando y soportando totalmente el peso ofensivo de su equipo y nada más lejos de la realidad, la temporada del atlético base ha sido histórica, Russell ha logrado superar el récord de triples dobles de Oscar Robertson y ser el segundo jugador que promedia un triple doble. Sus números están a la vista y pese a las críticas sobre su actitud defensiva y la ayuda de sus compañeros para recoger rebotes sencillos, no se puede negar la estratosférica temporada de Westbrook, que le coloca como principal favorito junto a James Harden en la carrera por el MVP.

Los Thunders afrontan esta primera ronda con un par de caras relativamente recientes, como son las de Doug McDermott y Taj Gibson. Un movimiento alabado por la gran mayoría de voces cercanas a la NBA y por un precio más que asequible (Morrow, Payne y Lauvergne pusieron rumbo a Chicago). Por lo que por el momento parece un claro acierto de Jim Nylan.

McDermott ha conseguido aportar ese peligro desde el perímetro que tanto necesitaban los de Oklahoma City, pero sus actuaciones han sido cuanto menos irregulares y sus prestaciones han bajado ligeramente respecto a su versión de los Chicago Bulls. Debe conseguir afianzar su peso ofensivo en el equipo y lograr ser una amenaza, su capacidad desde el perímetro junto a la de Abrines es uno de los bienes que más deben buscar.

Por su parte, Gibson es esa clase de jugador que no brilla demasiado pero todo entrenador quiere en su equipo, un ala-pívot que realiza las labores oscuras tan necesarias para un equipo, trabajando en defensa y aportando capacidad reboteadora y consistencia al equipo.

El gran problema de Donovan llega con el banquillo, en un equipo que gira en torno a Westbrook y la ayuda de jugadores como Oladipo o Steven Adams, la segunda unidad de OKC no ha demostrado estar al nivel por el momento, lo que ha provocado que los titulares jueguen una alta cantidad de minutos, algo que podría pasarles factura en Play Off. Abrines, Sabonis, Christon o Jeremi Grant son jugadores con recursos pero no están demostrando estar a la altura de un equipo que quiere competir en Play Off. El jugador que más aporta desde el banquillo es sin duda el bueno de Enes Kanter, ofensivamente es un jugador muy capaz pero su defensa es una losa muy pesada, bajo mi criterio, estamos ante uno de los peores defensores interiores de la liga.

Por otra parte, la temporada de Oladipo ha sido correcta pero discreta, con actuaciones irregulares y sin mostrar una esperada progresión, mientras Adams tampoco ha logrado mostrar ese poderío bajo las tableros y lograr demostrar que su renovación por 25 millones al año era más que justificada.

Junto a ellos, André Roberson será otra de las principales piezas responsables del éxito o fracaso de la franquicia, principalmente en la primera ronda de Play Off contra los Houston Rockets, su defensa sobre James Harden se antoja vital.

Es claro que el equipo de Donovan gira totalmente en torno a la figura de Russell Westbrook, pero jugártelo todo a una sola carta es una opción tremendamente arriesgada en postemporada, más cuando en primera ronda te enfrentas a uno de los equipos más competitivos y con una figura como Harden tan determinante como la de Westbrook. La plantilla es justa, las ayudas desde el banquillo no terminan de funcionar y parece claro que estos Thunder sin el rey del triple-doble serían un equipo bastante alejado de encontrarse entre los ocho mejores de su conferencia.

Por OKC la consigna parece clara, encomendarse a su jugador estrella y tratar de obrar el milagro. Desde luego parece una tarea complicada, pero cuándo un jugador bate los registros históricos de triple-doble y termina promediando esos números, lo último que debemos hacer es subestimarlos y no darles cuanto menos el beneficio de la duda.

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