North Dakota Fighting Hawks

  • Conferencia: Big SkyResultado de imagen de north dakota fighting hawks basketball
  • Localización: Grand Forks, North Dakota
  • Pabellón: Betty Engelstad Sioux Center
  • Entrenador: Brian Jones

Temporada 2016/17

  • Regular season: 22-9 (14-4 en la Big Sky)
  • Big Sky Tournament: Campeones ante Weber State

Por Nacho Juan (@NachoJuanRules)

Pequeños, rápidos y valientes. North Dakota encarna la humildad de las mid-majors y su mística en las grandes citas. Un programa acostumbrado a que su rival de la estatal se lleve los focos, los halagos y los billetes al Gran Baile. Los Bison no estarán, pero primera vez en su historia, sí lo harán los Fighting Hawks.

A finales de diciembre, era surrealista que los de Grand Forks tuvieran siquiera opciones de March Madness. Sin embargo, tras 8 derrotas en 10 partidos, fue año nuevo, nueva vida. Los hombres de Brian Jones resurgieron con el inicio de la Big Sky, ofreciéndose pronto como alternativa a una conferencia que iba más allá de Eastern Washington o Weber State. La temporada era un carrusel de victorias, con apenas algunos tropiezos, pero nunca contra los equipos punteros. Ahí marcaban la diferencia. De sensación a favoritos.

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El torneo no fue un trámite, pero tampoco una penitencia. North Dakota había aprendido a imponer su juego, controlar los encuentros y sentenciar cuando fuese necesario. Aún les esperaría un obstáculo en el camino, y en la final. Weber State aceptó el compás de su contrincante hasta exigir una prórroga. En otras ediciones, lo normal es que los Wildcats les despacharan en primera ronda. Por todas ellas, los norteños se cobrarían su venganza.

El secreto de los Fighting Hawks está en el ritmo. Peligrosos a campo abierto y cómodos en marcadores altos. Un equipo de ida y vuelta con una facilidad pasmosa para crear espacios. Especialmente para su trío dinámico, encabezado por Quinton Hooker. Bajito pero matón, un artillero con muchos puntos en sus manos, porcentajes brillantes y un motor incansable. No se esconde a la hora de la verdad y sus 28 tantos en la final de la Big Sky bien lo acreditan.

Un escalón por debajo está Geno Crandall, su fiel escudero, y completando el “Small-Three” se encuentra Corey Baldwin, con menos peso ofensivo que los otros dos pero con la mejor mano de los tres. Brian Jones ha convertido la necesidad en una virtud, ya que ante la falta de centímetros, ha diseñado un sistema vertical donde el tiro de tres es accesorio.

North Dakota es increíblemente eficiente de cara al aro. Su 48% en tiros de campo está entre los 20 mejores de todo el país y para conseguirlo, todo se basa en simplificar el juego. Su frenético compás se une a un gran trabajo en la transición. El objetivo es anticiparse, ir siempre un paso por delante.

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En este escenario hay lugar también para actores secundarios. Sobresalen Conner Avants y Drick Bernstin, dos aleros de perfil físico cuya producción reside mayormente en la zona, pero siempre desde fuera. Aunque el banquillo no ofrece mayores alternativas, sí cuenta con el mejor reserva de la conferencia. Cortez Seales es un desahogo ofensivo en una segunda unidad donde el único siete pies del equipo, Carson Shanks, apenas tiene relevancia.

Las mayores carencias de los Fighting Hawks residen en la zona, tanto atrás como en el rebote. Apuestan por una defensa agresiva, con líneas muy arriba para intentar compensar en el perímetro lo que no tienen bajo aros. Lo cierto es que en esa coyuntura, enfrentarse a Arizona no parece la mejor de las opciones.

Sin embargo, los designios del baloncesto universitario son inescrutables, y si los Wildcats aceptan un ritmo alto, Hooker y compañía pueden dar guerra. El primer baile nunca se olvida.

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