Memphis Grizzlies

Memphis venía del año más duro de la franquicia: una temporada inconsistente y que se había malogrado por las lesiones de prácticamente todos los jugadores que poblaban el roster. Así, los Play-Offs llegaron, pero lo hicieron por inercia como un premio a un equipo que había alineado a 28 jugadores distintos en la Regular Season. Como un espectro de sí mismo, poblado de D-Leaguers, viejas glorias y jornaleros, Memphis fue a un tiroteo con cucharas –como diría Matt Barnes– y acabó su viaje perdiendo 4-0 contra los Spurs en primera ronda. Como el equipo estaba ya roto y moribundo, ni dolió. Pero sí supuso el final de una era, la realidad abofeteándole y exigiéndole cambios. Mientras los Warriors se coronaban en la regular season y establecían como dominante el espaciado y el tiro exterior, la estrella del viejo Grit & Grind de Memphis brilló por última vez: no podrían seguir ganando en esta liga sin adaptarse mínimamente a ella.

El verano supuso un soplo de aire fresco a todos los niveles. El más obvio es que Marc Gasol y Mike Conley, puntales ya claros de la franquicia, se recuperaban de sus lesiones. El siguiente vino con el nuevo entrenador, David Fizdale, primerizo en su labor pero con la determinación suficiente para plantear un cambio de cultura. El final vino con una estrategia más agresiva en la Free Agency, donde Memphis renovó multimillonariamente a Conley y consiguió, de la mano, el fichaje del Agente Libre más importante de la franquicia en Chandler Parsons. Además, llegaban alas como James Ennis o Troy Daniels que evidenciaban la adaptación hacia el espaciado y el tiro de tres.

Pese a las incógnitas de las lesiones (Parsons empezaba el año lesionado, Conley y Marc con restricciones de minutos), David Fizdale se propuso traer la modernidad a Beale Street con unos cuantos cambios sustanciales de inicio: Marc Gasol, que había anotado 12 triples en su carrera, se iba a convertir en una amenaza desde la línea de tres; de Conley quería que le llegase el balón en los momentos finales de la posición, jugando menos con el balón como base puro y más como un finalizador que juega entre pantallas; a Zach Randolph, dos veces All-Star, le pidió que saliese desde el banquillo para poder incluir un 4 más moderno como JaMychal Green al lado de Marc.

Los resultados no tardaron en llegar. En el undécimo partido de la temporada, Marc ya llevaba más tiros de tres anotados que en sus ocho temporadas anteriores de carrera, y además finiquitaba a los Clippers con un triple desde la esquina en la última posesión que sintetizaba las nuevas amenazas de los Grizzlies.

La nueva dimensión adquirida por Gasol y Conley ha sido, sin duda, la mejor noticia de la temporada. El español volvió a ser All-Star gracias a la mejor temporada ofensiva de su vida con más de 100 triples anotados. Mike Conley viene de su mejor año también, promediando más de 20 puntos por primera vez en su carrera, mejorando sus porcentajes desde todas las posiciones y con otra buena dosis de actuaciones clutch. Los planes de Fizdale para Zach Randolph también funcionaron, con el ala-pívot en la conversación por ser 6th Man Of The Year gracias a los números más eficientes de su carrera.

Con la identidad del equipo en marcha y más rápidamente absorbida de lo que muchos llegaríamos a pensar, la temporada 16/17 de los Grizzlies es un claro ejemplo del maremágnum de sensaciones, momentos, rachas y obstáculos a los que se enfrenta un equipo NBA durante una temporada regular que se alarga durante seis meses.

La presencia de Chandler Parsons, que sería la guinda perfecta al modelo implantado por Fizdale, no ha hecho sino ralentizar necesariamente el año de Memphis. Durante media temporada, los Grizzlies priorizaron el encaje de Parsons en el equipo a las victorias. Renqueante y sin nada parecido a un ritmo de competición, los 34 partidos en los que el alero vistió de corto fueron un quebradero de cabeza para encontrar algo parecido a una rotación hasta que en marzo se rompió definitivamente.

Sin Parsons ya en los planes, ha sido vital, diría casi imprescindible, el resurgir de Vince Carter. Con 40 años y tras dos temporadas mediocres en Memphis, Vince ha encontrado su rango de 3 y su experimentada presencia ha supuesto el parche perfecto en el wing. Paso adelante también el que han tenido que dar un voluntarioso James Ennis, un perfil 3&D que escaseaba en la ciudad, y la presencia de Troy Daniels, el primer tirador puro que pisa Memphis en años, con libertad de lanzar 5 triples desde el banquillo. No obstante, los de Fizdale son los primeros Grizzlies en no rankear a la cola de porcentajes y uso en triples. Con esas renovadas piezas y el correoso trabajo defensivo del incombustible Tony Allen y del polivalente JaMychal Green, Memphis se ha encontrado con más respuestas que nunca, pero también con más incógnitas por resolver y adaptar. Salir de la zona de cómfort y cambiar la cultura también tiene sus efectos secundarios.

El primero es que Memphis no ha defendido siempre al nivel al que se le presupone. Después del All-Star, de hecho, su nivel ha rayado la mediocridad, aunque la edad de los integrantes del equipo y la situación también hayan ayudado. Los Grizzlies se asentaron en la parte baja de los ocho clasificados a Play-Offs y han acabado la liga con un 9-15 poco esperanzador pero que también responde al descanso, falta de presión competitiva y desarrollo de jóvenes (Harrison, Deyonta Davis, Baldwin, Selden…) que Fizdale no ha dejado de lado.

La temporada acabó pues insulsa con el 7º puesto asegurado y con la mente ya puesta en una 1ª ronda ante San Antonio que se prevé muy física, peleada y lenta. Durante la Regular Season, Memphis le ganó dos partidos a San Antonio, igual que a Golden State y a Houston, los tres primeros clasificados de la Conferencia. Como siempre, la sensación es que los Grizzlies pueden competir contra cualquiera si están a pleno rendimiento y así lo quieren. Este año ha dejado tramos donde el equipo ha conseguido el nivel defensivo de élite que la caracteriza y otros donde la ofensiva ha rendido a niveles de volumen y efectividad superior a los vistos antes. Si pueden hacerlo en los dos lados de la cancha al mismo tiempo y durante 7 partidos, Memphis será como siempre un rival más que correoso para los Spurs y tendrá opciones legítimas de llegar más lejos en el que puede ser el último run del Core Four formado por Conley, Allen, Gasol y Randolph (o ni eso, con la lesión de Tony Allen previa a la serie).

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