Eliminatoria: Golden State Warriors vs Portland Trail Blazers

En las treintaitrés ediciones de Playoffs con el formato actual, sólo en cinco ocasiones el último clasificado de una Conferencia ha sido capaz de vencer al mejor equipo de dicho Conferencia. Teniendo en cuenta que hay dos Conferencias, lo que supone un total de sesentaiséis encuentros, la sorpresa sólo ha saltado un 7.6 % de las veces. Por si esto fuera poco, Golden State Warriors no llega al 20 % de derrotas en temporada regular mientras  que Portland Trail Blazers llega a Playoffs como el último equipo del salvaje oeste, con un balance más digno de un equipo de la a priori más débil Conferencia Este.

Si parece prácticamente inevitable que los Warriors jueguen la ronda decisiva por el anillo, muy difícil que no se hagan con él, la primera ronda debería ser sólo un trámite para un equipo que, bajo la batuta de Kerr, apenas conoce la derrota. Sin embargo, paso a paso, el mayor peligro para un equipo y quizá el mayor responsable de las pocas derrotas que han sufrido los de Oakland en estas últimas temporadas ha sido el exceso de confianza.

La temporada de los Warriors ha sido una vez más espectacular. No todas las temporadas se puede batir el récord de partidos ganados en un solo curso, pero estar por encima del 80 % de victorias es algo que muy pocos equipos han logrado a lo largo de la historia de la NBA. Además, ¡de qué manera! Pese a las dudas que se podían albergar con la adición de Durant, en forma de alteración de ese frágil equilibrio conocido como química, estas se disiparon enseguida. Las exhibiciones, una temporada más, de Golden State no se han visto alteradas. Bueno sí, con un protagonista más en muchos encuentros y especialmente en los encuentros disputados ante Oklahoma City Thunder y, posiblemente, el mejor jugador a nivel individual de la temporada: Russell Westbrook. Todo eran luces para los Warriors, pero a finales de Febrero Durant dijo adiós, una inoportuna lesión alteraba la estructura del núcleo duro de los Warriors, unos Warriors sin muchos recambios debido a la dificultad salarial de encajar tantas estrellas en un equipo. Por supuesto, las opciones de anillo con Durant en sus filas aumentan muchísimo, pero el equipo ha sabido reinventarse y no resentirse durante la temporada regular, como demuestra el balance final. Por suerte para ellos, parece que el alero llegará a tiempo incluso para la primera ronda.

La otra cara de la moneda son unos Blazers que pintaban muy bien a inicio de temporada y fueron desinflándose. Pese a contar con el siempre omnipresente Damian Lillard como primera espada y bien acompañado por C.J McCollum, esto no era suficiente para competir en la Conferencia Oeste. Los Blazers fueron cayendo poco a poco en la clasificación, de mano también de la lesión de Lillard, hasta que la gerencia consiguió un golpe de efecto al traspasar a Mason Plumlee por Jusuf Nurkiç. La adición del interior bosnio cambió radicalmente al equipo, gracias a sus grandes actuaciones, a lo que se sumó la recuperación de Lillard y los de Portland fueron capaces de dar un acelerón final para colarse en la postemporada. Paradojas del destino adelantando a Denver Nuggets, equipo del que obtuvieron al pívot de Bosnia. Por desgracia, el jugador sufrió una lesión en el tramo final de la temporada y de su recuperación depende totalmente la capacidad del equipo para poder por lo menos molestar a los Warriors.

El enfrentamiento contra el mejor equipo de la temporada regular nunca puede considerarse equilibrado. A simple vista parece que el objetivo de Portland Trail Blazers debe ser evitar ser barridos por los Warriors, quizá arañando algún encuentro en casa. Las esperanzas de Lillard y compañía pasan por recuperar a su pívot, quizá alguna actuación legendaria del base del equipo de Oregón o jugar con la ansiedad de los Warriors por finiquitar la primera ronda lo más rápido posible, en un intento por llegar lo menos cansados a una hipotética Final de la NBA.

Los Warriors no deben afrontar la serie como el trámite que parece, pues muchas de las derrotas sufridas estos años han sido por falta de actitud. Además, el rival cuenta con jugadores capaces de desequilibrar un partido por si solos. Las prisas por intentar acabar la serie lo más rápido posible pueden jugar en contra de un equipo que, pese a posiblemente poder contar con Durant, no debería exprimir a su nueva superestrella recién salido de una lesión.

Si el equipo de Oregón es capaz de herir en algún encuentro a los Warriors las series deberían ponerse interesantes. Si el primer equipo juega sin presión, con la alegría de alcanzar unos Playoffs que veía muy lejos antes del parón del All-Star, y pensando más en la temporada siguiente en la que cuenta con hasta tres picks de primera ronda del draft, el otro equipo implicado tiene la presión de recuperar un anillo perdido la temporada anterior de la peor manera posible: desperdiciando una ventaja de 3-1.

La lógica dice que la serie acabará 4-0. Como anécdota, de esas cinco ocasiones en las que el octavo clasificado eliminó al primero en Playoffs, los Warriors fueron protagonistas de una. Como octavo clasificado, eso sí, seguramente no quieran ser protagonistas esta vez.

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