Eliminatoria: Boston Celtics vs Chicago Bulls

Si allá por los meses de septiembre u octubre nos hubiesen dicho que, en los playoffs que van a empezar este sábado, iba a darse una eliminatoria entre estos dos equipos, lo más probable es que hubiésemos optado por pensar que sería aquella que enfrenta al seed 3 contra el seed 6 de la conferencia, o incluso al 4º contra el 5º. Pero, sin embargo, la Regular Season ha ido sorprendentemente bien por Boston, y, por otro lado, nuevamente decepcionante por el equipo de Chicago.

Ambos equipos obtuvieron un gran premio en la Free Agency de este verano: Al Horford para los de Brad Stevens, y la sorprendente firma de Dwyane Wade para acompañar a Jimmy Butler al frente de los desorganizados Bulls de Hoiberg. Debido a ello, los objetivos para la temporada regular fueron actualizados, y pasaron a ser luchar por un top 3 y un, algo más difícil, top 5 de conferencia, respectivamente.

Los resultados están a la vista, aunque si bien no sería justo obviar el ‘regalo’ que el equipo de Lebron James, el gran favorito a llevarse la conferencia sin ninguna duda, hizo al equipo liderado por un increíble Isaiah Thomas, durante la última semana (4 derrotas seguidas, una de ellas desperdiciando una ventaja de 26 puntos en el 4Q, y en 2 de ellas con descanso del big three).

Resulta imposible realizar un análisis de una eliminatoria con los Celtics presentes y no dedicarle, por lo menos, un párrafo al año, añazo, de Isaiah Thomas. Sin lugar a dudas, se ha consagrado ya no solo como el líder del equipo y abanderado del proyecto de Danny Ainge, si no como una estrella de primera línea en la NBA. Una auténtica máquina de anotar, desde cualquier zona del campo y con gran facilidad para sacar faltas. Solo superado por Westbrook e igualado con James Harden en puntos por partido, puede presumir de ser apodado como King in the 4th debido al gran número de partidos en los que se ha hecho amo y señor del cuarto decisivo en el baloncesto. Su gran déficit va ligado a su llamativo tamaño (1,75 cm), la defensa. En un quinteto con grandes especialistas defensivos (Al Horford, Crowder, Smart y Avery Bradley), los entrenadores rivales insisten continuamente en sobrecargar los ataques por su zona, viéndose superado en un gran número de ellas.

Por el lado rival, Chicago puede presumir de contar con el mayor talento individual de los equipos que no han conseguido la ventaja de campo en esta postemporada, Jimmy Butler. Absolutamente merecido titular en el All star de este año, es un jugador con capacidad para destacar en ambas partes de la cancha, siendo además un buen reboteador y asistente. Uno de esos jugadores imparables cuando encuentran su sitio en el partido, supone la gran esperanza de su equipo para dar más de un susto en esta eliminatoria. Acompañado de Wade (un auténtico veterano en estas semanas, con hasta 3 anillos en Miami) y de un gran argumento de peso para Chicago como es el de ser el tercer mejor equipo reboteador de la liga, faceta que es la gran losa en el equipo rival. Argumento que podría haber sido todavía mas potente de haber mantenido al ala-pívot Taj Gibson en el roster y no haberlo regalado a Oklahoma junto a McDermott. La pareja interior Robin Lopez-Taj Gibson fue un dolor de cabeza para los Celtics en los 3 partidos en los que se vieron las caras, mientras que en el último duelo, el que afrontaron con las plantillas actuales, fue una victoria clara y fácil para Boston.

Sin lugar a dudas, de que Brad Stevens sepa minimizar estas 3 amenazas, tanto invididuales (Jimmy+Wade), como colectivas (el rebote en un equipo tan débil ahí como los Celtics) dependerá lo que esta eliminatoria aguante viva. No solo Robin Lopez, el center titular de los Bulls, será un quebradero de cabeza en los balones rebotados, si no que a él se le unen otras caras como la del sophmore Bobby Portis, Nikola Mirotic, el brasileño Felicio desde el banquillo y el ya mencionado Jimmy Butler. Ninguno de estos últimos tiene la facilidad en el rebote que poseía Taj Gibson, pero ante un equipo débil en el apartado reboteador, podrían ser capaces de mostrar su mejor versión.

Sin embargo, cuando un equipo realiza una temporada de 53 victorias, hay algo más allá de un gran líder o de descansos de tu rival. Brad Stevens ha sabido adaptarse a los distintos objetivos que desde la gerencia le han ido planteando en estos 3 últimos años: entrar a playoffs en 2015 (siendo barrido 4-0 por Cleveland), pelear una 1ª ronda de playoffs en 2016 (perdiendo 4-2 contra Atlanta, con el significante matiz de un Avery Bradley lesionado en el game 1) y conseguir un top 3 este año en el Este que le permita soñar a la afición celtic con un enfrentamiento contra los Cavaliers en las finales de conferencia. El paso puede resultar gigante, pues Boston lleva desde 2012 sin saber lo que es ganar una eliminatoria. Este fantasma puede convertirse en pesadilla para un roster en su mayoría inexperto en estos momentos, pero, sin duda, este debería ser el año en el que empezar a ser tratado como una amenaza real en estos meses de competición. Han sabido ir de menos a más a lo largo del año, sacando un gran rendimiento del banquillo con jugadores como Marcus Smart, Olynyk, Gerald Green o el novato Jaylen Brown, que cuenta con la confianza tanto del entrenador como de los fans. Si antes hablábamos del punto débil de este equipo, los Celtics tendrían que explotar el del rival, que es su lentitud a lo largo de la cancha, y con jugadores como los justamente mencionados, bastante ágiles y rápidos a la contra, deberían ser capaces de sacar muchos puntos por ahí.

Boston y Chicago se han enfrentado 4 veces a lo largo del año, con un reparto de 2 victorias para cada uno, y a priori, ni para los Celtics debería resultar un paseo en 4 partidos este cruce, ni los Bulls deberían ser capaces de dar la campanada. Isaiah contra Jimmy, Stevens contra Hoiberg, Bradley contra Wade, la rapidez y el contraataque contra la lucha en el rebote. Las cartas están sobre la mesa, ahora solo queda sentarse, disfrutar de la eliminatoria y que cada equipo imagine cual es su techo.

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