Boston Celtics

Pese a la buena temporada realizada, la pronta eliminación en la primera ronda de los últimos Playoffs a manos de los Atlanta Hawks, los Boston Celtics y sus aficionados comprendieron que había que dar un paso más. Se intentó hasta el último momento con la contratación de Kevin Durant en el mercado veraniego de agentes libres, aunque finalmente el único que llegó fue el dominicano Al Horford, que se sumaba al Rookie Jayleen Brown, elección número 3 del pasado draft, como principales novedades de un equipo que -a la espera de lo que pase en playoffs- parece haber conseguido acompañar con resultados los pasos que Danny Ainge está dando en los despachos. Más victorias que el año pasado y luchando hasta el final con los actuales campeones por el liderato del Este.

Pero el principio no fue sencillo. Las lesiones de Crowder, Bradley o el mismo Horford, que se perdía algunos partidos por una conmoción cerebral, no ayudaron a que el equipo se adaptara a la vuelta de tuerca que Stevens ha querido darle este año al equipo.

Hasta mediados de diciembre Boston alternó victorias cargadas de actuaciones antológicas de Isaiah Thomas, con derrotas cuando el rival se ponía exigente. Pero poco a poco, apoyado en las magníficas actuaciones para cerrar cuartos de Thomas, los Celtics empezaron a sumar con mayor asiduidad, logrando llevar a Brad Stevens y a su equipo de ayudantes, con un récord de 37-20, a entrenar al equipo de las estrellas de la Conferencia Este.

Boston había dado el paso adelante acercándose a los “cánones de belleza” que rigen actualmente en la liga. Defensa y contraataque, rápido movimiento de balón en busca del hombre libre, triples y más triples. Pero por encima de todos Thomas. Metido en la élite anotadora de la liga, batiendo récords de anotación en el último cuarto y dando la confianza necesaria a sus compañeros para cerrar aquellos partidos igualados que antes se iban del lado contrario.

Y llegados a este punto el mercado de traspasos ofreció a Boston la encrucijada de mejorar al equipo en la pintura con la llegada de algún refuerzo que no implicase cambiar demasiado al equipo, buscar una superestrella que acompañase a Thomas y Horford para luchar desde ya para conquistar el anillo (Butler o Paul George) o quedarse con lo puesto, ser paciente y seguir con el plan inicial de montar un equipo que se mantenga en la élite por años. Y con la mente puesta en esto último, Dany Ainge lo único que pareció buscar fue solo lo primero.  La llegada de Butler o PG implicaba perder al próximo pick de Nets y a media plantilla actual (véase Crowder, Smart y Rozier), algo a lo que él  General Manager de los Celtics no se estaba dispuesto a asumir. Al final ni lo uno ni lo otro. La temporada en Boston la acabarán los mismos que la empezaron.

Sin cambios tras el All Star, Boston tenía una difícil travesía por el Oeste que no se le dio del todo bien. Es cierto que se repitió victoria en el Oracle, pero las derrotas en Sacramento, Phoenix o Denver pusieron los pies en el suelo a unos Celtics que habían decidido seguir transitando por vías lentas. Por suerte para ellos la vuelta al Garden, donde jugaron 8 de los 10 siguientes partidos tras la gira, supuso retomar la senda de la victoria y hasta el liderato de Conferencia que  lucharía hasta el final con los Cavs.

Pero los Celtics tocaron techo con una plantilla que no debería haber dado para tanto.

Y no sólo porque Amir Johnson sea el center titular. Su recambio en el banco, Tyler Zeller, o habituales de la segunda unidad como Gerald Green, Jonas Jerebko o un irregular Kelly Olynyk parecen poco fondo de armario para un equipo que quiera competir por el anillo de campeón. No es restar mérito, todo lo contrario. Es increíble que un equipo con tan pocos mimbres desde el banquillo haya conseguido llegar tan lejos en la regular.

De ahí que a cinco partidos de acabar la regular, el golpe de autoridad de James en el Garden, haya venido hasta bien. Boston iba camino de presentarse en Playoffs con equipaje de mano y creyendo que le daría para llegar a junio sin cambiarse de ropa interior. Y eso acaba oliendo mal. El recadito de los Cavs debe hacer de los Celtics un equipo humilde, con la única misión de ir ganando partidos hasta donde les dé, que mínimo debería ser pasar una ronda. Esa era nuestra previsión en esta Guía a principios de temporada aunque, visto lo visto en temporada regular, Boston ha colocado su techo en las Finales de conferencia siempre y cuando en semis pueda dejar en la cuneta a Toronto o Washington, equipos que sí apostaron por reforzarse en febrero y que llegan a esta fase final de la temporada en franca ascensión.

 

 

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