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Eliminatoria: Milwaukee Bucks vs Toronto Raptors

Nos encontramos ante una eliminatoria con un claro favorito, pero no por ello menos atractiva que otras a priori más igualadas. Los Toronto Raptors se presentan como un conjunto superior por profundidad plantilla, por el talento de sus dos principales estrellas y por su mayor experiencia en Playoffs, especialmente tras el éxito del pasado año. Sin embargo, los Milwaukee Bucks tienen poco que perder y el papel que pueda desempañar Giannis Antetokounmpo bien merece ser foco de atención por sí solo. Además, tampoco podríamos llevarnos las manos a la cabeza si la serie se alarga o incluso si Jason Kidd consigue amargar las expectativas de los Raptors una vez más, en esta ocasión desde el banquillo.

Sus antecedentes en esta temporada regular nos dejan un balance de 3-1 favorable a los canadienses, con dos de esas victorias bastantes contundentes mediado el curso y una única victoria de los Bucks en el mes de marzo cuando los Raptors aún no contaban con Kyle Lowry, ya recuperado para estos Playoffs. Difícil sacar conclusiones rotundas de estos encuentros por los cambios sufridos en ambas plantillas; de un lado por las mejoras experimentadas por los Raptors tras las incorporaciones de Ibaka y Tucker, y de otro por los problemas de lesiones en Milwaukee que les han privado según el tramo de la misma de hombres tan importantes como Kris Middleton (ahora disponible) o de Jabari Parker (lesionado actualmente). Echando la vista atrás, los Bucks parecen una víctima propicia para los canadienses, que presentan un balance de 13-2 en sus enfrentamientos de las últimas cuatro temporadas.

Las estadísticas están del lado de los Raptors y no únicamente por el balance clasificatorio, habiendo sido éstos capaces de sumar nueve victorias más en esta temporada regular. Los hombres de Dwayne Casey presentan un rating tanto ofensivo como defensivo mejor que los Bucks y ni siquiera en uno de los puntos flacos de los Raptors como puede ser el rebote los de Kidd se muestran superiores. Pero más allá de los números, es evidente que ambos equipos se encuentran en distintos puntos de maduración: Milwaukee posee un equipo joven y de talento apoyado sobre las descomunales capacidades del griego Antetokounmpo, quien con solo 22 años ya ha hecho historia en la liga terminando la temporada regular en el top-20 en cinco facetas del juego: anotación, rebotes, asistencias, robos y tapones. Un conjunto con un futuro brillante que promete ir a más año a año, sobre todo si la salud acompaña a otro superclase como Jabari Parker. En contra, los Raptors encadenan su cuarta presencia consecutiva en la postemporada y tras el éxito del pasado año y las dudas generadas por sus principales rivales del Este podría decirse que se encuentran ante una oportunidad única: su momento. Las expectativas en Toronto son no solo avanzar esta primera ronda sino después plantar cara y tumbar a los Cavs para asaltar un nuevo límite en la historia de la franquicia.

Con todo, el deporte es caprichoso y los Bucks tienen varias armas a las que agarrarse para luchar porque su sueño de los Playoffs no acabe en esta primera ronda. La primera y más evidente es su perla Giannis Antetokounmpo y las cuestiones que él genera: hasta dónde es capaz de llegar o quién será capaz de pararle en los Raptors. Más allá del talento del jugador griego, las principales opciones de los de Milwaukee pasan porque los Raptors rindan por debajo de sus capacidades, bien por la presión propia, sufrida en menor medida el año pasado pero de manera más evidente en sus dos anteriores presencias en la postemporada donde dilapidaron por la vía rápida su condición de favoritos, bien por el hecho de la falta de química o conexión entre Kyle Lowry y las principales piezas adquiridas durante la temporada (Ibaka y P.J. Tucker) con los que apenas ha podido coincidir sobre el parquet debido a su lesión de muñeca.

Si se impone la normalidad, la experiencia y superioridad de los Raptors debería darles el pase a la siguiente ronda no en cuatro partidos, pero sí en cinco o seis. Habrá que prestar atención a la aportación de sus dos allstar, DeRozan y Lowry, que deben consolidar su gran rendimiento en temporada regular no bajando el nivel ahora. Hombres de segunda unidad como Cory Joseph, Patrick Patterson o P.J. Tucker serán sin duda claves en determinados momentos de la eliminatoria; además del factor Ibaka, con su papel aún por pulir en Toronto para no limitarse únicamente a destacar en anotación puntualmente. Un eliminatoria que puede servir a los Raptors para ganar en confianza a la hora afrontar retos mayores en estos Playoffs… o para escribir una nueva página negra en su historia.

Toronto Raptors

Los Toronto Raptors arrancaban el curso dejando atrás la mejor temporada de su historia, tanto a nivel clasificatorio (56 victorias) como en cuanto a éxito en la postemporada (final de conferencia). Un listón muy alto que superar que puede dejar en los aficionados un sabor amargo por la comparación, pese al éxito cosechado esta temporada. Los canadienses han alcanzado 51 victorias (segunda mejor marca histórica) que sin embargo no les ha valido para sumar el cuarto título de división consecutivo y que además les han hecho caer a la tercera plaza del Este.

Una temporada que comenzó de dulce para los hombres de Dwane Casey, quienes tras conseguir la renovación de DeRozan en verano y conservar el exitoso bloque de la plantilla arrancaron con numerosas victorias que les situaban de nuevo en la élite de la conferencia. Un inicio esperanzador con un único borrón, como lo fueron las derrotas ante todos los contenders, en partidos igualados y resueltos por diferencias inferiores a los cinco puntos, pero decantándose siempre del lado rival. Las dudas ofrecidas por el equipo en los partidos clave eran el único punto negro en una temporada en la que los Raptors parecían capaces de disputarle a los Cavs la primera plaza del Este.

Pero el panorama cambió con la entrada de 2017 y los Raptors afrontaron una cuesta de enero especialmente complicada. Las sensaciones del equipo empeoraron y comenzaron a sucederse las derrotas ante rivales de entidad muy inferior. Una crisis de juego y de resultados que llevaría a los de Toronto hasta la quinta plaza del Este y que se alargó hasta el parón del all star de febrero. He aquí el momento clave de la temporada, cuando Masai Ujiri volvió a tomar las riendas y protagonizó dos traspaso que cambiarían el rumbo de la temporada: primero adquiriendo a Serge Ibaka a cambio de Terrence Ross y una futura primera ronda; y completando el hueco dejado por Ross con un especialista defensivo como P.J. Tucker el día del cierre de mercados obtenido a cambio de un Jared Sullinger a quien las lesiones cuartaron su opción de llegar a encajar en Toronto. Dos piezas básicas en los nuevos Raptors, que ofrecían aún más alternativas a Casey y que mejoraban sustancialmente tanto el quinteto inicial cuya carencia evidente era el puesto de cuatro, como la segunda unidad con la incorporación de un hombre tan competitivo.

Sin embargo, una lesión en la mano derecha de Kyle Lowry daba al traste con buena parte de las ilusiones canadienses. El base titular de los Raptors se perdería 22 partidos volviendo a la acción a falta de tan solo 4 para la conclusión de la temporada regular. En esta situación fue DeRozan el encargado de asumir en solitario los galones de líder y de qué forma, siendo el 5º máximo anotador de la competición con 27’3 puntos por partido; con Corey Joseph y Delon Wright tratando de suplir a la otra estrella del equipo y con un resultado bastante digno. Los Raptors fueron capaces de retomar la senda del triunfo hasta volver a soñar con la primera plaza del Este, pero sobretodo compitiendo en todos los encuentros disputados y dejando atrás la imagen desoladora mostrada semanas atrás.

Con este panorama los Raptors se presentan en los playoffs con una idea clara: esta será quizás la oportunidad de sus vidas para alcanzar un nuevo techo.

Ilusiona especialmente el rendimiento del equipo en los últimos cuartos de los encuentros, donde los Raptors ostentan el segundo mejor ataque y la cuarta mejor defensa de toda la liga, superando a sus oponentes por 13 puntos (por cada 100 posesiones) en los doce minutos finales de partido. Un factor que puede ser muy importante ante la igualdad que suele darse en cada encuentro de playoffs.

Con Kyle Lowry recuperado el equipo debe ir a más y profundizar en las ya buenas sensaciones transmitidas durante todo el último tercio de la competición. DeRozan y Lowry están llamados a marcar las diferencias, pero en esta ocasión además los Raptors cuentan con un amplio abanico de opciones que cumplimentan a la perfección a su estelar pareja. La incorporación de Ibaka cubre una carencia importante del equipo, ofreciendo intensidad defensiva y una importante opción ofensiva desde la línea de tres. Jonas Valanciunas, pese a seguir sin dar el paso adelante esperado, se mantiene como un pívot solvente capaz de aportar tanto rebote como anotación interior. Demarre Carroll y P.J. Tucker suponen dos perros de presa capaces de contener en la medida de lo posible o cuanto menos desgastar a las estrellas exteriores rivales. Patrick Patterson y Corey Joseph son la experiencia que necesita la segunda unidad y que tanto equilibrio aporta al equipo, capaces de desatascar el ataque en situaciones de crisis y de dar cordura al bloque en situaciones delicadas. Sin duda la mayor carencia en la rotación está en el puesto pívot, donde ni el rookie Jakob Poeltl (con solo 54 partidos de experiencia) ni Lucas Nogueira (desaparecido de la rotación en el último tramo de liga) ofrecen garantías suficientes para afrontar unos playoffs. En el lado negativo de la balanza también hay que valorar lo poco que han jugado juntos Kyle Lowry y las últimas incorporaciones Ibaka y Tucker, jugadores condenados a entenderse por el bien del equipo al ser todos ellos piezas clave.

Con todo, los Raptors han demostrado un año más ser un equipo potente y consistente. La experiencia del pasado año, dejando en el olvido los fracasos de postemporadas anteriores, lleva a pensar que el equipo no va a sentir en exceso el peso de los playoffs y su rendimiento irá en la línea del mostrado en las últimas semanas. Con los Bucks como primera piedra en el camino, con el omnipresente Antetokounmpo como referente pero con los Raptors como claros favoritos. Superado este escollo, las dudas generadas por los Cavaliers en el tramo final de temporada invitan a los canadienses en creer en sus opciones de competir y eliminarles en segunda ronda, repetir presencia en la final de conferencia y, ante un rival más favorable que el del pasado año, avanzar por primera vez en la historia de la franquicia a la final de la NBA. Y una vez allí… ¡disfrutar!

TORONTO RAPTORS

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Los Raptors buscarán un nuevo paso al frente tras firmar la mejor temporada  de su historia. Y es que si bien la franquicia canadiense está consolidada en la élite de la Conferencia Este tras tres años mejorando sus registros en temporada regular, los playoffs de 2016 suponen un antes y un después en Toronto.

Los Raptors lograron la pasada temporada la cuarta mejor marca de toda la NBA con 56 victorias, tan solo una menos que el líder del Este y posterior campeón Cleveland Cavaliers. Una cifra impresionante respaldada además por sensaciones positivas que van más allá de los números ya que los canadienses no encadenaron nunca más de tres derrotas consecutivas a lo largo de toda la competición, sobreponiéndose además a lesiones de hombres clave para el equipo como DeMarre Carroll o Jonas Valanciunas. El técnico Dwane Casey consolidó su liderazgo conformando un bloque competitivo capaz de dar la regularidad no cosechada en años anteriores.

Un éxito sobresaliente que sin embargo quedaba en un segundo plano una vez alcanzados los playoffs y dados los negros antecedentes de la franquicia canadiense. Unos presagios negativos que se tornaron en realidad tras la derrota ante los Pacers en el primer encuentro de postemporada en el Air Canada Centre y las malas sensaciones dejadas por los principales referentes del equipo: DeRozan & Lowry. Aún con ellos a medio gas, los canadienses fueron capaces de sobreponerse gracias al buen hacer de su segunda unidad, para estirar la serie hasta el séptimo partido y lograr el pase ante su público.

En segunda ronda esperaba Miami Heat y la historia volvió a repetirse, una serie de máxima igualdad (pese a la aparente superioridad de los Raptors) que contó con tres prórrogas en los primeros cuatro encuentros y en el que las lesiones de Valanciunas y Whiteside acabaron decantando la eliminatoria del lado del mejor colectivo, también en el séptimo partido. Un hito para la franquicia alcanzar una final de conferencia en la que nada tenían que perder ante los principales favoritos, a los que sin embargo los Raptors fueron capaces de plantar cara en Toronto, ganando sus dos primeros encuentros en casa tras ser aplastados en Cleveland, y poniendo en apuros a los de LeBron en el sexto y definitivo encuentro, punto y final a una temporada brillante para los canadienses.

Pero la alegría dura poco en casa del pobre y una vez concluida una temporada histórica la presión se trasladaba de la cancha a los despachos, donde Masai Ujiri tenía el reto de afrontar un difícil verano. Una asignatura superada con éxito al conseguir de manera bastante rápida cerrar la renovación de DeMar DeRozan por 139 millones y cinco temporadas, un contrato alto pero no por el máximo y acorde al mercado actual tras la entrada en vigor del nuevo convenio colectivo. De esta forma los Raptors retienen a su jugador franquicia (junto a Lowry), noveno máximo anotador de la pasada temporada con 23’5 puntos por encuentro y pieza clave para el engranaje de Casey.

Si bien es cierto que este acuerdo cerró las puertas de su renovación a otro hombre importante el pasado año como Biyombo, desde la franquicia tenían asumido las limitaciones salariales para este verano y la renovación del alero era la máxima prioridad. El pívot africano deja un hueco importante en la pintura que los Raptors han tratado de llenar vía draft con la elección del austriaco Jakob Poeltl (pick 9) y el también africano Pascal Siakam (pick 27). Poeltl es realmente el hombre escogido para el puesto de pívot, un jugador con recursos en la pintura y capaz de ver aro con facilidad pero a años luz de distancia del portento físico que suponía Biyombo y que necesitará adaptarse a una competición tan exigente como la NBA.

Por su parte Siakam ha sido la inesperada sensación de la pretemporada, demostrando esfuerzo y capacidad reboteadora pese a su estatura, lo que le ha valido para ganarse un hueco en la plantilla definitiva. Junto a ellos, la principal cara nueva del equipo esta temporada será Jared Sullinger, el corpulento ala-pívot que llega desde Boston para suplir a un irregular Luis Scola tras cuatro años siendo un habitual en las rotaciones de Brad Stevens. Una pieza más para el engranaje de los Raptors que se asimila en cierto modo al de los Celtics en cuanto a importancia en la rotación de buena parte de su plantilla.

Con todo, Dwane Casey volverá a disponer de una de las plantillas con más recursos y posibilidades de toda la NBA y en la que a buen seguro los hombres de banquillo (Joseph, Patterson, Ross) vuelven a ser básicos para el devenir del equipo. La estelar pareja Lowry-DeRozan seguirá siendo el eje del ataque canadiense, resguardados por Carroll como perro de presa en defensa y desatascador puntual de ataques. En la pintura Valanciunas debe consolidar su evolución demostrada fugazmente en playoffs y robar algo de protagonismo ofensivo a la pareja exterior, mientras que el recién llegado Sullinger le acompañará en labores de intendencia y trabajo oscuro.

Desde el banquillo el rookie Poeltl y Lucas Nogueira lucharán por hacerse con los minutos que deja libres Biyombo; ojo con la evolución del brasileño quien tras dos temporadas más de vestuario que de parquet debería estar preparado para asumir con garantías ese rol de segundo pívot. El veterano Patrick Patterson repetirá funciones de liderazgo de la segunda unidad mientras que, salvo sorpresa mayúscula, el otro rookie Siakam se limitará a ir gozando de minutos esporádicos. En cuanto al juego exterior, Casey volverá a contar con Terrence Ross y Norman Powell, dos jugadores similares en cuanto a características atléticas y explosividad que están llamados a tener también cierto protagonismo, con la eterna promesa Bruno Caboclo tras ellos en busca de un hueco estable en la segunda rotación o de una agonizante despedida de la NBA. Por su parte, las espaldas de Lowry estarán cubiertas un año más por el experimentado Corey Joseph a quien su primer año en Toronto le ha servido para consolidarse como un base de garantías sin discusión y el sophomore Delon Wright quien también cumplió con su papel el pasado curso y deberá seguir creciendo junto al equipo.

Nadie duda del nivel competitivo que pueden ofrecer y que yo personalmente apuesto porque ofrecerán los Raptors esta temporada. Los dos matices claves serán el estado físico de Jonas Valanciunas, quien sufrió problemas el pasado curso y que este año no tendrá un recambio de garantías, así como si los canadienses son capaces de contener el ascenso de otras franquicias claramente reforzadas este verano como Celtics, Pacers, Bulls o Pistons de cara a unos futuros playoffs.

Eliminatoria: Toronto Raptors vs Indiana Pacers

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Raptors y Pacers protagonizarán una eliminatoria sin precedentes históricos. Una serie con un claro favorito reflejado, no solo en el diferente récord de ambas franquicias en esta temporada regular (56-26 vs 45-37) sino en el desarrollo de la misma en cada caso, aunque con los antecedentes negativos de los Raptors en la mente de todos.

Los canadienses han sido ejemplo de regularidad durante estos más de cinco meses de competición, sobreponiéndose a la lesión de un hombre importante como DeMarre Carroll y consiguiendo notables registros tanto ofensivos como defensivos que les han valido para reivindicarse como una potencial amenaza para los Cavaliers en la Conferencia.

Por su parte los Pacers sí han sufrido altibajos, comenzando por el estilo de juego marcado de inicio por el intento de asumir el small ball, potenciando el tiro exterior, para acabar reconvertidos a un sistema más tradicional con la irrupción del rookie Myles Turner; mientras que sus resultados han ido ligados en buena parte al rendimiento de su estrella Paul George, quien ha promediado su mejor marca anotadora con 23’1 puntos por encuentro y se ha mantenido sano toda la temporada, pero no ha sido capaz de dar a su equipo la estabilidad suficiente para alcanzar una cómoda clasificación para Playoffs. Dudas que se demuestran en el dato de partidos ajustados que acabaron traduciéndose en derrotas para los de Vogel, hasta 20 en temporada regular en encuentros en los que los Pacers dominaban el marcador ya en el último cuarto, un dato preocupante y a corregir para aspirar a avanzar en estos Playoffs.

Sus cuatro encuentros en temporada regular se saldaron con balance de 3-1 para los Raptors quienes solo mordieron el polvo allá por el mes de diciembre, cuando en su visita al Bankers Life Fieldhouse de Indianápolis los locales les vapulearon gracias a dos factores: el acierto desde el triple, liderados por un C.J. Miles en estado de gracia, y al dominio en la pintura del pívot reserva Jordan Hill. En el otro lado de la balanza encontramos el último choque entre ambos durante la última semana de competición, cuando unos Raptors sin DeRozan, Lowry, ni Scola fueron capaces de vencer a unos Pacers aún sin la clasificación para Playoffs asegurada. Bastó una buena actuación de Corey Joseph y career-high del rookie Norman Powell con 27 puntos para una cómoda victoria que tampoco parece probable que se repita tan fácilmente en la postemporada.

Esta serie entre Raptors y Pacers supondrá también un atractivo duelo de banquillos entre dos entrenadores quizás infravalorados pero con sobradas aptitudes y experiencia. En manos de ambos está sacar el máximo de sus plantillas en esta serie para cumplir con los pronósticos o impedir que estos se materialicen. Ahora bien, es evidente que Frank Vogel cuenta con menos recursos para ello y que necesitará recuperar la mejor versión de Paul George a ambos lados de la cancha para exprimir sus opciones.

Los Pacers han sido uno de los peores ataques de la competición y por ello en Playoffs necesitarán un paso al frente de su backcourt titular: dos hombres con experiencia como George Hill y Monta Ellis que deberán aportar un plus en ataque para compensar sus carencias defensivas. Mientras que por dentro la principal incógnita tiene nombre propio: Myles Turner. Buena parte de las esperanzas de los suyos están depositadas en él, pero su gran temporada individual no puede hacernos olvidar que nos encontramos ante un jugador muy joven y que esta será su primera experiencia en Playoffs.

Del lado canadiense, la principal labor de Dwane Casey será concienciar a los suyos del potencial que tiene este equipo ya que ellos mismos pueden ser su peor enemigo. El trágico desenlace de los dos últimos Playoffs puede hacer que cualquier tropiezo en el Air Canada Centre agarrote las muñecas de sus jugadores y contagie los nervios de la grada al parquet. DeRozan y Lorwy serán los principales responsables de acabar con la maldición de los Raptors en primera ronda y encontrarán ante sí un escenario propicio para ello. Pero las opciones ofensivas de los Raptors no mueren en su estelar pareja. El talento de Valanciunas y la veteranía de la pareja Scola-Patterson deberían imponer sus galones en la pintura ante un equipo que ha tenido un gran año en cuanto a protección del aro se refiere pero que no parece contar con la presencia interior suficiente para llegar lejos en unos Playoffs.

Pero es que el abanico de opciones de Casey es todavía mayor, con un base reserva como Corey Joseph capaz de destacar tanto ofensiva como defensivamente y con el aval que supone haber sido discípulo de Popovich durante cinco años. Con la incógnita del estado físico de Carroll, el rookie Norman Powell y el atlético Terrence Ross serán también alternativas defensivas para desgastar a Paul George, quien será una buena primera piedra de toque para comprobar el estado físico de Carroll, por quien los Raptors apostaron el pasado verano pensando en estos Playoffs.

Con todo, las opciones de los Pacers pasan por ahondar en las dudas de los canadienses tratando de maximizar uno de sus mayores hándicaps positivos esta temporada como son las pérdidas provocadas en el rival (sexto mejor conjunto de toda la NBA en este aspecto y primero en puntos tras recuperación), tratando además de conducirnos hacia una serie larga con partidos lentos y poco atractivos para el espectador. Solo así podrán sobreponerse a un rival tan completo (en temporada regular) como los Raptors presentando la peor estadística ofensiva de los 16 equipos clasificados para la postemporada.

Los canadienses por su parte tratarán de mantener su regularidad y aprovechar el factor campo para hacerse fuertes y ganar confianza desde el partido que abrirá estos Playoffs. Si DeRozan y/o Lowry alcanzan su nivel óptimo y la segunda unidad demuestra las diferencias existentes entre ambas plantillas los Raptors no deberían tener demasiados problemas para superar esta primera ronda. Eso sí, el factor mental y el desenlace del primer choque podría marcar de forma trascendental el rumbo de la eliminatoria conduciéndonos a una serie breve y de claro dominio canadiense o una ronda larga, tosca y de impredecible resultado.

Toronto Raptors

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Año a año los Raptors van a más. Por tercera temporada consecutiva Toronto supera su techo de victorias en temporada regular, lo que trae consigo un (intrascendente) nuevo título de campeón de la División Atlántica, cuarto en la historia de la franquicia canadiense sumando estos tres últimos al conseguido en 2007.

Tres buenos años en la no demasiado brillante historia de la franquicia que “casualmente” coinciden con la llegada del prestigioso Masai Ujiri al puesto de general manager. Y es que buena parte del éxito de los Raptors se ha labrado desde los despachos y el mejor ejemplo lo encontramos el pasado verano, cuando el africano apostó por dar un lavado de cara a la plantilla dando salida a hombres importantes el pasado curso para hacer hueco a nuevas caras: con un flamante fichaje como DeMarre Carroll (quien apenas ha podido disputar 26 partidos por las lesiones) y otros de menor renombre que han acabado convirtiéndose en piezas básicas durante la temporada como Luis Scola (sólido cuatro titular e inesperada amenaza exterior), Corey Joseph (sexto hombre con experiencia y capacidad) o Bismack Biyombo (alternativa perfecta a Valanciunas y convertido en uno de los mejores defensores interiores de la competición). Con los únicos puntos flacos del canadiense Anthony Bennet, que no llegó a cuajar, y la escasa evolución y presencia de los sophomores Caboclo y Nogueira; algo que contrasta con el papel de los rookies Delon Wright (pick 20) y sobretodo Norman Powell (pick 46) al que volveremos más adelante.

Y si Ujiri fue el arquitecto, el técnico Dwane Casey ha sido el ingeniero capaz de levantar esta notable obra. En su quinta temporada en el banquillo canadiense Casey se ha consolidado como un gran entrenador, capaz de construir un bloque sólido e imponer su criterio para convertir a los Raptors en una de las mejores defensas de la competición. Un proyecto de esfuerzo colectivo rematado por el talento ofensivo de sus dos principales armas: DeRozan y Lowry. Cuestionado por la sobredependencia de ambos jugadores, lo cierto es que ahí están los resultados, que han llevado a Casey a convertirse en el único entrenador en la historia de la franquicia con balance positivo de victorias-derrotas en su paso por Toronto.

La cifra de 56 victorias (la cuarta mejor marca de la competición tras Warriors, Spurs y Cavaliers) habla por sí sola de la temporada de los Raptors pero, puestos a profundizar, hay una importante diferencia respecto a campañas anteriores más allá de las victorias totales y esa es la regularidad. Este curso los Raptors han sido capaces de mantener una línea positiva de juego y resultados desde el inicio de temporada con cinco victorias consecutivas consiguiendo no encadenar nunca más de tres derrotas. Todo ello consiguiendo adaptar desde el primer momento a las nuevas incorporaciones y sobreponiéndose a la importante lesión de Carroll, quien tras apenas 23 partidos disputados tuvo que pasar por quirófano por una lesión de rodilla. Ya sin él, los Raptors firmaron su mejor racha de la temporada con 11 victorias consecutivas durante un mes de enero que catapultó definitivamente a los Raptors a la zona alta del Este, puestos de privilegio que ya no abandonarían.

En el plano individual, DeRozan y Lowry cumplieron con su papel. Han sido los dos grandes referentes durante la temporada, acaparando todo el protagonismo ofensivo pero sobretodo ejerciendo de líderes indiscutibles durante los momentos calientes de los encuentros. Un alto rendimiento que llevó a ambos, como no podía ser de otra forma, a participar en el All-Star del que los Raptors eran anfitriones. Junto a ellos destacar también el papel de otros dos clásicos de la franquicia como Valanciunas y Terrence Ross; el primero consolidado como la principal referencia interior del equipo y el segundo aportando de forma consistente desde el banquillo, como si su vuelta a la segunda unidad le hubiese liberado de presión. Los nuevos fichajes también han sido piezas claves: Scola dando equilibrio al juego del equipo gracias a su veteranía y a su capacidad de adaptación al juego, Biyombo con la intensidad máxima ofrecida cada minuto en pista, estimulante tanto para compañeros como para la afición, Joseph aportando sobriedad de forma regular con puntuales momentos brillantes y Carroll siendo el emblema del cambio de estilo y mentalidad en el equipo pese a no alcanzar antes de la lesión el nivel demostrado en los Hawks y a perderse más de la mitad de la temporada. Una ausencia que dejó un importante hueco en la posición de alero que Casey supo suplir primero con el voluntarioso veterano James Johnson y, en el tramo final de temporada, con el rookie Norman Powell, una inesperada dosis de energía y entrega que ha encajado a la perfección en el sistema y que supone un plus para los canadienses y una nueva amenaza a los rivales.

Con todo ello, llega la hora de la verdad. Los Raptors no pueden permitirse una nueva decepción tras dos años cayendo contra pronóstico en primera ronda y todo el buen hacer de la temporada regular debe tener su reflejo ahora. Los motivos para el optimismo son muchos: la regularidad demostrada todo el año, el buen momento de forma en este tramo final, el buen estado físico de DeRozan y Lowry respecto a temporadas anteriores, la reaparición de DeMarre Carroll tras su lesión (aunque llegue con poco rodaje) o la explosión de Powell, además del cambio de conferencia protagonizado por Paul Pierce el pasado verano. La segunda plaza del Este les brinda no solo la consabida ventaja de campo sino el emparejamiento ante unos irregulares Pacers que pese a contar con hombres de talento innegable como Paul George o Monta Ellis, no parecen una gran amenaza a día de hoy y dado el momento que atraviesan. Sin embargo, el peso de la historia está ahí y los Raptors deberán sobreponerse a ello para pasar de primera ronda quince años después de conseguirlo por primera y única vez. Dado este primer paso y liberados de esta presión autoimpuesta, el techo de los Raptors podría ser una final de conferencia ante Cleveland en la que, por qué no, poder plantar cara a los de Tyronn Lue en una serie larga. Un propósito alcanzable… o el cuento de la lechera de los dos últimos años. En breve saldremos de dudas.