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Indiana Pacers

La ruleta rusa hizo su último giro y la bolita cayó en el amarillo, sinónimo de que los Indiana Pacers serán, un año más, equipo de Playoffs. El debut de Nate McMillan en el banquillo se ha saldado con un cúmulo de vaivenes, sostenidos, una vez más, por un imperial Paul George, que con un mes de Marzo de ensueño ha sostenido el lugar en la post-temporada. El alero formado en la universidad de Fresno ha promediado 23.7 puntos, 3.3 asistencias y 6.6 rebotes durante la temporada, para conducir a su equipo a un récord final de 42-40  y alzarse con la séptima plaza del Este. Esta versión extraterrestre de la estrella no debe de hacer olvidar la escasez de variantes defensivas que el equipo ha mostrado, además de una segunda unidad que ha estado muy por debajo de las expectativas.

Doloridos y cabizbajos por la derrota en el séptimo partido contra Toronto, Indiana afrontaba la temporada 2016-2017 con el hambre y la necesidad acuciante de ofrecer buenos resultados y visos de competitividad a su estrella, Paul George, quien de reojo miraba los cantos de sirena que puedan llegar de la agencia libre. Así, y con una simplista posición 50 del Draft que recaía en el novato Georges Niang, el presidente de operaciones y legendario jugador, Larry Bird, esculpió un equipo atractivo y vistoso.

A pesar de Jeff Teague, el hiperactivo sophomore Myles Turner y la técnica sibilina de George, Indiana comenzó blando y titubeante, llegando al All Star con un récord de 29-28 y sufriendo casi 110 puntos por noche en contra.  La segunda unidad que alternaban Glen Robinson III, Al Jeffeson, C.J. Miles o Stuckey estaba lejos de proporcionar la solidad defensiva necesaria para ser contendiente a una conferencia donde los Cavs de Lebron se mostraban más inseguros que nunca. Un simple recuento de sus últimos resultados pre- All Star sirven como fría vara para medir la inconsistencia de estos Pacers. Entre el 26 de Enero y el 6 de Febrero los de McMillan ganaron seis encuentros consecutivos, para después llegar al parón con el mismo número de derrotas.

Con la apertura de mercado, el color verde de Boston llamó con muñeca decidida a las puertas de Larry preguntando por el fornido número 13 y la cuantía de su traspaso. La premura de Paul George por formar parte de un equipo ganador parecía llevarle a la franquicia de Massachusetts, pero el pack que ofreció el férreo Ainge no acabó convenciendo. Tras duros dimes y diretes, finalmente el alero se mantuvo en la franquicia, al menos hasta final de la temporada. Así, y a partir de mediado de Febrero, el Bankers Life Fieldhouse se convirtió en un fortín, añadiendo numerosas victorias que contrastaban con la nula capacidad de conseguir triunfos en la carretera. La franquicia se tambaleaba en la octava posición hasta que llegó marzo, en el que podríamos calificar como “El despertar de Paul George”.

Entre los últimos diez partidos de la temporada regular, el alero promedió unos bestiales guarismos de 31 puntos, 7.6 rebotes y un 51% en tiros de campo, además de ejercer de líder apelando al orgullo del grupo. Para la polémica quedarán sus declaraciones tras la derrota ante Minnesota, en las cuales se quejó de la falta de urgencia de sus compañeros, dejando en entredicho las ganas de sus compañeros de alcanzar la victoria. A pesar de todo,  la séptima plaza del Este se tiñó finalmente de amarillo.

Para predecir el papel de Indiana en Playoffs necesitaría la túnica más hortera de Rappel, aunque no obstante lo intentaré. Cleveland es sin duda el favorito, y conseguir una victoria en el Quicken Loans Arena es una ardua tarea. Un hombre se me presupone fundamental en esta eliminatoria, Myles Turner. El joven de segundo año comenzó la temporada a gran nivel, y ha desarrollado un tiro muy efectivo de 6 metros e incluso en el perímetro. Sin embargo, el punto débil de los Cavs ha demostrado ser la pintura, con una falta de intimidación que ni Tristan Thompson ni los fallidos intentos de Andrew Bogut o Larry Sanders (veremos el papel de Tavares) han sido capaces de cubrir. Por ello y con una potencial recuperación de la mejor versión de Al Jeffeson, Myles deberá bregar bajo la zona y salir a puntear los tiros de los cuatros abiertos rivales, especialmente Kevin Love. Además,  la lucha por el control del rebote y la continuidad de la versión héroe de Paul George serán las vertientes por las que fluya el éxito de Indiana.

A partir de ahí, todo lo que pueda llegar es bienvenido, y realmente no apostaría ninguna propiedad personal en un futuro enfrentamiento contra Washington o Toronto. Los de Mcmillan  han dejado claro que pueden hacer frente a cualquier rival, aunque el factor localía en contra será un condicionante. En el horizonte amanece la posibilidad de repetir las finales de Conferencia de aquel mágico 2014.

Atlanta Hawks

El verano arrasó Georgia, hubo desbandada general y, solo un año después de haber alcanzado el éxito, la plantilla se mostraba desestructurada, con llegadas poco o nada ilusionantes y el nombre de Dwight Howard en el ojo del huracán, con dudas sobre si su periplo en la franquicia sería un salvoconducto hacia un placentera retirada o la vía de escape hacia la élite de la liga. Además, el draft no aportaría a priori ningún jugador diferencial, con el polivalente Taurean Prince proveniente de Baylor, así como dos elecciones que llevaron los nombres de DeAndre Bembry y el francés Isaia Cordinier. Nada halagüeño, nada esperanzador. ¿Sería el fin del proyecto de Atlanta?

Contra todos los pronósticos posibles, la banda de Budenzolher volvió a fluir en perfecta armonía a pesar de leves sonatas desafinadas en ciertos momentos de la temporada. Los altibajos, propios de una plantilla hecha baja la imperiosa necesidad de sustituir a piezas vitales que habían exiliado, cumplió de forma satisfactoria la hoja de ruta establecida por el aprendiz de Popovich. No fue tarea fácil, ya que La baja de Jeff Teague supuso encontrar otro director de orquesta, unida en una melodiosa combinación con la pérdida del  férreo tenor Al Horford. Una vez más Atlanta ha resultado una coral definición de la palabra equipo, y a través de la circulación de balón, colocación, aprovechamiento de espacios y la valoración del compañero por encima del individuo, Mike Budenzolher ha sabido encontrar en jugadores de rotación elementos claves para mantener el nivel competitivo del equipo. Así, con un récord de 43-39, los Hawks se han alzado con la quinta posición de la Conferencia Este, que le enfrentará a los eléctricos Washington Wizars en la primera ronda de la post-temporada.

Tras un maravilloso comienzo de temporada, donde Atlanta se asemejaba al equipo que había conseguido ganar el Este en la temporada 2015-2016, llegó noviembre con oscuros nubarrones y problemas estructurales internos, asociados casi intrínsecamente a la figura de Dwight Howard, aterrizado en Georgia este año con la intención de reemplazar a Al Horford y recuperar su versión dominante de su etapa en Orlando donde no encontraba rival en la zona. Finalmente, el parón del All Star llegaba con Paul Millsap repitiendo presencia en el fin de semana en las estrellas y su equipo alcanzando un esperanzador 32-24 y con las sensaciones de haber superado el bache.

De esta forma, y cuando parecía que el equipo estaba asentado y el protagonismo de Dennis Schröder aumentaba, mostrando por primera vez un nivel estable en la élite, llegó Marzo y el aire primaveral provocó alergia a los de Georgia, encadenando siete derrotas consecutivas. Una dinámica espantosa que hacía presagiar el desplome total de esta franquicia organizada desde el orden y la eficacia. Finalmente, un fantástico final de temporada lleno de remontadas y explosividad colocó a los Atlanta Hawks en una quinta posición acorde a los méritos mostrados durante el año. Destacable es el papel de Tim Hardaway Jr, quien elevó sus guarismos durante la ausencia de Howard y Millsap. Además, la aparición de jugadores como Muscala, Taurean Prince, Ersan Ilyasova y Kent Bazemore como defensor del perímetro.

¿Qué podemos esperar de Atlanta en los Playoffs? No creo faltar a la verdad si digo que Washington es el claro favorito de la eliminatoria. A favor tiene el talento incombustible de John Wall, quien parece claro dominador de su duelo contra Dennis Schröder y será foco de atención por parte de la defensa. Dos equipos que tienen como principal virtud el movimiento del balón y el aprovechamiento del espacio se enfrentarán en lo que sin duda será una eliminatoria de marcadores elevados.

Un elemento que Atlanta deberá aprovechar es su mayor profundidad de banquilla, con muchos jugadores capaces de aportar en distintas facetas del juego, aspecto muy criticado en los capitales y que han podido suplir, en parte, con las llegadas de Brandon Jennings y Bojan Bogdanovic, quienes han aportado puntos y estabilidad cuando los titulares descansan.

Superada la primera fase, la experiencia de la plantilla puede ser su mayor aliado, y no me atrevería a enterrarles ante ningún rival, ni siquiera los Cavaliers de Lebron, quienes sufrieron una de esas maravillosas remontadas que vivimos cada temporada en la NBA, cuando desperdiciaron veintiséis puntos en el último cuarto. Precisamente Atlanta, con su poderío interior, puede ser uno de los equipos que hagan pagar más caro la falta de centímetros en la zona de los actuales campeones. No sería improbable, en absoluto, que llegasen a la final de conferencia, lo que supondría una vez más la consagración de Mike Budenholzer como uno de los entrenadores élite de la liga. Que siga sonando la melodía.

Para finalizar, dejo un resumen de el que quizá sea el mejor partido de Atlanta esta temporada. Delante, los actuales campeones buscaban asegurar el liderato de la Conferencia Este. La diferencia era de 26 puntos al inicio del último cuarto. ¿Distancia insalvable? Juzguen ustedes mismos.

MINNESOTA TIMBERWOLVES

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Minnesota será este año uno de los equipos más interesantes de analizar en el plano táctico, con la multitud de variantes defensivas que Tom Thibodeau puede implantar, y la mezcla de jóvenes talentos que buscan explotar con veteranos que darán estabilidad. Con todo ello se espera ver el salto de calidad de un conjunto que el año pasado sufrió varios reveses que le impidieron competir a su máximo nivel.

Y es que, la pasada campaña estuvo marcada, sin duda, por la muerte del Presidente de Operaciones y por entonces entrenador del equipo (aunque había cedido su puesto a Sam Mitchell),  Flip Saunders. Tras este golpe, Minnesota mostró ganas y actitud en algunos tramos de la temporada, sobretodo coincidiendo con el tiempo que Ricky Rubio pudo mantenerse en la pista y alejado de las lesiones que su tobillo izquierdo le provocó. La noticia agradable fue la explosión inmediata de Karl-Anthony Towns, ganador del ROY y dando muestras sobradas de jugador franquicia. Además, Zach LaVine volvió a mostrarnos que si quisiera saldría en los highlights de cada jornada, ganando un espectacular y polémico concurso de mates contra Aaron Gordon. En el aspecto negativo, además de la horrorosa defensa que mostró, podríamos colocar a  Andrew Wiggins, quien a pesar de tener partidos con buenas anotaciones, no explotó todo el potencial que se le presupone.

Tras finalizar con un récord de 29-53, Minnesota necesitaba un líder, alguien capaz de dirigir un proyecto cuya proyección es tan grande como las metas que persigue alcanzar. A pesar de  tener numerosas ofertas encima de la mesa, el exentrenador de los Chicago Bulls y especialista defensivo Tom Thibodeau aceptaba encargarse del banquillo y de toda la parcela deportiva de los Minnesota Timberwolves. Con él, se espera aumentar el rigor y la eficacia de una  defensa que tiene mimbres para ser exitosa.

El potencial que puede llegar a tener la juventud de este equipo se pudo ver durante la Liga de Verano, donde Minnesota llegó a la final del torneo, y en el cual la figura de Tyus Jones brilló con luz propia. El base promedió 19,4 puntos, 6,3 asistencias y 4,0 rebotes, y aunque su equipo no pudo ganar el título tras caer en la final frente a los Chicago Bulls, consiguió alzarse con un más que merecido MVP. Esta temporada buscará hacerse un hueco en una posición de base que tendrá más competencia que nunca.

El sorteo deparó a Minnesota el pick número 5. Con el juego interior bien cubierto, y a pesar de que muchos analistas indicaban que necesitaban un anotador puro como podía ser Buddy Hield, fue finalmente Kris Dunn el elegido, aumentando la nómina de jugadores en el puesto de base. A pesar de sufrir una conmoción cerebral en su tercer partido de la Summer League, Dunn mostró muy buenas maneras, promediando 24 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias en los dos partidos que disputó. Thibodeau es un gran moldeador de jóvenes prospectos, aunque no se caracteriza por dar muchos minutos a los rookies en su primera temporada. Por ello, muchos ojos estarán puestos en el desarrollo del joven nacido en Connecticut.

Minnesota en cambio no ha estado muy activo en el mercado de agentes libres, reforzándose con piezas puntuales. Es algo normal, la base y columna vertebral del equipo tiene una media de edad muy joven. Sin embargo se han producidos tres movimientos de pseudo- veteranos, que además de su papel deportivo, pueden hacer de mentores de los más jóvenes. Brandon Rush llegó por una temporada y 3,5 millones de dólares. El escolta tratará de aprovechar los minutos de los que disponga para hacer lo que mejor sabe, anotar. A su vez, Cole Aldrich pasaba a formar parte del roster durante tres años a razón de 7,3 millones en cada uno. El pívot, reboteador compulsivo, aportará centímetros en una pintura de altos quilates. Finalmente, Jordan Hill, con un contrato de 8 millones por dos temporadas, tratará de aportar la misma regularidad que mostró en los Lakers el tiempo que pudo jugar.

Además, y como una de las principales noticias del verano, Kevin Garnett anunció su retirada de las canchas. KG se une así a Tim Duncan y Kobe Bryant, que también han decidido colgar la camiseta antes del inicio de campaña.

Con todo ello, la 2016-2017 será una temporada en la que los Wolves luchen durante 82 partidos y muchos rivales por la octava plaza de la Conferencia Oeste. Parece este un objetivo realista para una franquicia que contará entre sus filas con los mimbres adecuados para conseguirlo. Con un Karl-Anthony Towns que amenaza con ser imparable, desarrollando tiro exterior, fundamentos en el poste y la defensa que Thibodeau puede mejorar. Además, Wiggins debe de dar un paso al frente, mostrando mayor consistencia en defensa y anotación. Ricky Rubio espera mantenerse sano durante toda la temporada y aportar todos los intangibles que representa, entre los que como ya sabemos no se encuentra anotar. De la anotación en el puesto de base se encargará Kris Dunn, quien deberá seguir mostrando ese descaro y explosividad que le caracterizan. Además, el equipo posee buen fondo de armario y buenos mimbres, con jugadores como Gorgui Dieng, Muhammad, Payne o LaVine entre otros. Ellos deberán completar el quinteto inicial o, en otros casos liderar la segunda unidad.

Hoy por hoy, pedir algo más a Minnesota que la clasificación para Playoffs sería una utopía. El equipo debe de adaptarse a los nuevos métodos de Thibodeau, aprender a jugar juntos, crecer como organización, en definitiva, aprender a ganar. Volver a pisar Playoffs tras 12 años no es fácil.  Este proceso es largo y costoso, pero a lomos de Karl-Anthony Towns la travesía parece más sencilla. El juego interior será el predominante en los esquemas ofensivos. En cuanto a la defensa, sabemos que habrá una gran revolución, y espero una mejora sustancial, debiendo colocarse el top 10 de mejores equipos defensivos. Sé que es un gran salto, pues el año pasado los Wolves fueron el tercer peor equipo defensivo de la liga, pero por jugadores no será. Ricky es un defensor más que decente, y el físico de Wiggins, Towns o Dieng permite adivinar que pueden llegar a ser especialistas en este apartado.

MIAMI HEAT

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Un año realmente notable. Así podríamos calificar la temporada 2015-2016 de Miami Heat. Con unas buenas versiones de Dwyane Wade y Hassan Whiteside, el equipo alcanzó un récord de 48-34, lo que le valió la tercera plaza de la Conferencia Este y, lo que es más importante, la sensación de que tras la salida de LeBron la franquicia había logrado un bloque sólido con el que competir. La ventaja de campo estaba asegurada durante la primera ronda y  no existía ningún equipo, obviando a Cleveland Cavaliers, que se mostrase netamente superior al resto.

Con The Flash en modo vintage, un Whiteside que hizo estragos en la zona y Goran Dragic como ejecutor en el séptimo partido, Miami Heat se llevaba la serie por un agónico 4-3 contra Charlotte. En el horizonte, el estado de Canadá y sus Toronto Raptors esperaban.  La posibilidad de llegar a otra final de conferencia era real, aunque muchos aficionados se preguntaban si el físico del equipo aguantaría. Finalmente, y tal como anunció Jon Snow,  “winter has come”,  y Miami sucumbió en otra emocionante serie a siete partidos, donde las lesiones de Hassan Whiteside y Jonas Valančiūnas marcaron la eliminatoria. Así pues, los de South Beach se quedaban a las puertas de la final de conferencia y el ansiado enfrentamiento contra LeBron James.

Llegaba el verano, ese terreno en el que Pat Riley es un consumado experto. Algunas renovaciones fueron anecdóticas por la facilidad de acuerdo de las mismas. Así, Beno Udrih, Tyler Johnson  o Udonis Haslem entre otros firmaban sus extensiones. Mención especial merece el culebrón Hassan Whiteside. La falta de centímetros en el mercado hacía del pívot una pieza muy cotizada y su valor subió como la espuma. Equipos como los Lakers, ansiosos de un hombre alto dominante, tiraban sus redes al mar tratando de pescar cualquier pieza.

Así, el polivalente Luol Deng abandonaba Miami para recalar en Los Ángeles, debido a un suculento contrato, Finalmente los Heat conseguían retener a Whiteside a cambio de 98 millones por cuatro años. No parece una cantidad demasiado alta en función de los contratos que hemos visto y con las posibilidades que el nuevo límite salarial da a los equipos.  Además Dion Waiters, Wayne Ellington y Derrick Williams llegaron para darle profundidad a la plantilla. Todo esto daba muy buenas perspectivas al equipo hasta que el huracán Wade estalló. La leyenda, que tantas veces había dado un paso a un lado para que llegasen otros grandes jugadores, exigió la cantidad económica que su rendimiento y trayectoria deportiva merecían. Finalmente  y tras largas negociaciones, saltaba la sorpresa, y el buque insignia Dwyane Wade recalaba en los Chicago Bulls.

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Sin ninguna elección en el Draft de este año, la franquicia confía en el progreso del joven Justise Winslow. El joven alero ha tenido un año de novato aceptable, teniendo que jugar en posiciones interiores por las lesiones y cumpliendo notablemente. Su excelente proyección en tareas defensivas le hace ser comparado con jugadores como Jimmy Butler o Kawhi Leonard, lo que sin duda será un extra de motivación para Justise.

Con todos estos movimientos encima de la mesa aterrizan los Miami Heat en la temporada 2016-2017, donde el objetivo será repetir el magnífico año que han realizado recientemente. A su favor cuentan con el desarrollo de los jóvenes, a los que se espera más asentados este año. La salida de Wade puede resaltar a otros jugadores que estaban a la sombra, aunque sin duda es una pieza muy difícil de reemplazar.

Whiteside debe intentar perderse el mínimo de partidos que le sea posible y edulcorar ese carácter que tiene tintes de ser problemático. Su capacidad para intimidar y taponar debe ser completada con un repertorio más amplio de fundamentos ofensivos. En el eje de operaciones Goran Dragic tiene que mostrar el nivel de su último año en Phoenix y del que dio algunos destellos en las series contra Charlotte y Toronto. Además será interesante ver  cómo encaja Waiters en todo este entramado. Un anotador excelente y que en teoría podrá disponer de una buena cantidad de tiros por partido.

Repetir el resultado del año pasado sería todo un éxito, más aún si vemos el potencial aumento de la calidad que ha habido en la Conferencia Este, donde franquicias como Indiana, New York o Boston han añadido piezas de calidad, además de los ya establecidos como “cocos” Cleveland y Toronto. Por ello, mi pronóstico se acerca más a una lucha por las últimas plazas de acceso a Playoffs. No consideraría ningún fracaso que incluso se quedase fuera de la post-temporada. Los equipos suelen sufrir golpes anímicos severos cuando un líder marcado se va.

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Es pronto para hablar de un proceso de reconstrucción pues los jugadores actuales son muy válidos, pero seguro que Pat Riley tiene algo por el estilo en mente. Es el argumento más lógico para que no quisiese hipotecar a la franquicia con un gran contrato a Wade por los próximos dos años. Aun así,  Miami tiene esa genética que le obliga a competir, por lo que un buen número de victorias adornarán su casillero a buen seguro.

Toda la guía sin mencionar a Chris Bosh parece una locura, pero he querido dedicar un apartado aparte para él. Los coágulos en la sangre le dejaron sin jugar el final de la temporada pasada. Tras someterse a tratamiento y esforzarse, parecía que estaría listo para comenzar este año desde el principio. Sin embargo, tras no poder superar las últimas pruebas y los comentarios del Pat Riley asegurando que su carrera en Miami “podría estar acabada”. En esta situación, no puedo estar más de acuerdo con su gran amigo Wade, quien aseguro que sólo veía a su amigo como padre de cinco hijos. Demasiado riesgo. Prioridades.