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Eliminatoria: Cleveland Cavaliers vs Indiana Pacers

Finalmente, la última jornada de la temporada regular en la NBA hizo que los Cleveland Cavaliers y los Indiana Pacers se enfrenten en la primera ronda de los playoffs. El equipo de Tyronn Lue no pudo conseguir la primera plaza de la Conferencia Este como sí lo hizo la pasada temporada, por lo que estarán en la parte baja del cuadro como segundos, mientras que los pupilos de Nate McMillan acceden a la fase final después de clasificarse como séptimos.

Será la segunda vez en la historia que Cavaliers y Pacers se enfrenten en playoffs. El primer y único duelo entre ambos data del año 1998; casi 20 años de diferencia en los que la NBA ha evolucionado tanto en juego como en modelo organizativo. Sin embargo, sus dos principales estrellas –LeBron James y Paul George– han disputado tres duelos desde 2012, cuando LeBron jugaba en Miami en las filas de los Heat. En estos tres enfrentamientos (2012, 2013 y 2014) Miami consiguió eliminar a Indiana: dos veces en la final de la Conferencia Este y la otra en semifinales.

La situación actual de los Cavaliers es relativamente delicada si se pone en perspectiva cómo estaba siendo la temporada hasta el mes de febrero. Tanto el juego como los resultados estaban acompañando a la franquicia del estado de Ohio, pero a partir de marzo el rendimiento del equipo cayó en picado. Durante el mes mencionado el récord de los Cavs fue 7-10, y abril tampoco revirtió la situación: 3 victorias y cuatro derrotas, aunque algunas fueron en jornadas en las que descansaron LeBron, Irving y Love.

De este modo, Cleveland acaba la temporada regular con un récord de 51-31, quinta mejor marca de la NBA, pero empatado con los Jazz y los Clippers en esa posición. Los problemas defensivos desde el parón del All-Star fueron evidentes, lo que colocó a los Cavs en la parta baja de la clasificación en cuanto a eficiencia defensiva, algo que sólo pudieron sostener con uno de los tres mejores ataques de la competición, tras Warriors y Rockets.

La confección de la plantilla, los roles y el sistema de juego parecen estar claros en la estructura creada por Tyronn Lue, pero la baja tensión competitiva ha hecho mella en los Cavaliers. Durante la última semana de temporada regular han sido capaces de ganar con autoridad en el TD Garden ante los Celtics y de perder en el Quicken Loans Arena contra unos Hawks que no contaban con ninguno de sus cinco jugadores titulares.

La mejor noticia para los Pacers de cara a esta primera ronda de playoffs no es otra que el estado de forma que atraviesa su estrella: Paul George. El jugador californiano se encuentra en el mejor momento de la temporada, promediando en los últimos diez partidos 30,5 puntos y 7,5 rebotes con un porcentaje superior al 50% en tiros de campo. Esto ha propiciado que Indiana pudiese sumar cinco victorias en sus últimos cinco partidos para acabar con un récord de 42 victorias y 40 derrotas.

Las dos semanas del mes de abril fueron francamente positivas para la franquicia de Indianápolis, si tenemos en cuenta que la irregularidad fue una constante a lo largo de todo el año. Los Pacers tuvieron dificultades para encadenar victorias con consistencia desde el inicio debido al bajo rendimiento a domicilio. Si bien consiguieron hacer del Bankers Life Fieldhouse una fortaleza, fuera de casa fue todo lo contrario. Indiana acabó la temporada regular con un récord de 13-28 lejos de su cancha.

El estado de salud de los jugadores clave de los Pacers es una de las buenas noticias de cara a la eliminatoria contra los Cavs. Paul George, Jeff Teague, Miles Turner y Thaddeus Young fueron capaces de disputar un mínimo de 70 partidos durante este curso baloncestístico, y parece que todos ellos llegarán en plenas condiciones al primer partido de la serie.

A pesar del mal estado de forma en el que los Cavaliers llegan a los playoffs, es difícil de imaginar un escenario dentro de la Conferencia Este en el que no sean favoritos. Lo mismo sucederá en esta primera ronda contra los Pacers, los cuales sí están dentro de una buena dinámica de resultados.

En el plano colectivo, Indiana debería tener serias dificultades para minimizar el ataque de Cleveland. A pesar de la contratación de Nate McMillan –entrenador que se caracteriza por ese carácter defensivo– los números de los Pacers en ese lado de la cancha no son los propios de un equipo de la élite de la NBA. Tras la salida de Frank Vogel, Larry Bird afirmó que quería que los Pacers gozaran de un estilo más ofensivo, y la configuración de la plantilla fue hacia ese objetivo con la adquisición de jugadores como Thaddeus Young, Jeff Teague o Al Jefferson. En ese sentido, determinados emparejamientos individuales, como puede ser el de Kyrie Irving con Jeff Teague, pueden ser difíciles de ajustar para los Pacers.

En los últimos días de temporada regular, Indiana se hizo con los servicios de Lance Stephenson, algo que sí puede afectar en el estado anímico de los Pacers. Más allá de que el rendimiento de Stephenson no ha sido el esperado desde su salida de Indiana en 2014, su aparición puede ser un plus de intensidad para su equipo. Al jugador nacido en Brooklyn le motivan los playoffs,  le motiva LeBron James y le motivan los Cavs. Quién sabe si se puede convertir en una especie de “factor x” saliendo desde el banquillo.

Si los Pacers quieren resistir el talento de los Cavaliers, Paul George deberá mantener el nivel de juego de las últimas semanas. George es el único que puede llevar a los Pacers a otro nivel, y de eso dependerá que puedan mantener (o no) la eliminatoria igualada según va avanzando la serie.

Cleveland Cavaliers

Nunca es fácil afrontar una temporada cuando vienes de conseguir el título de campeón en la anterior. La resaca del éxito suele ser dura y, en muchas ocasiones, se alarga más de lo que le gustaría a aquellos que aspiran a reeditarlo. Además, la forma en la que los Cleveland Cavaliers acabaron derrotando a los Golden State Warriors el pasado mes de junio hacía, si cabe, más complicada la tarea de volver a reinar en la NBA.

El inicio de curso baloncestístico para los Cavs fue realmente positivo vistas las expectativas. Los seis primeros encuentros se contaron por victorias, siendo tres de ellas ante franquicias que posteriormente se encontrarían en la élite de la liga: Toronto, Boston y Houston. Tanto las sensaciones como el juego desplegado no podían ser más halagüeños de cara a una temporada tan larga como la que se avecinaba.

Hasta el All-Star, Cleveland hizo gala de una superioridad manifiesta en la Conferencia Este. El trabajo de Tyronn Lue nunca fue tan notorio, gracias a los automatismo de una plantilla que, a pesar de los pequeños cambios que está experimentando, mantiene el mismo núcleo de las últimas dos temporadas. De este modo, los Cavs llegaron al “fin de semana de las estrellas” habiendo jugado 55 partidos y con 39 victorias, por tan sólo 16 derrotas.

Esta línea continuista que experimentaron los Cavaliers y que les dio un salto cualitativo evidente podría focalizarse en la figura de Kevin Love. Si bien el ex jugador de los Timberwolves había dejado frío a los fans de Cleveland en sus dos primeras temporadas, su integración en el sistema en esta tercera fue más fluida. La importancia de Love en ataque se vio desde el primer día, y tanto su aportación como sus números (20 puntos y 11 rebotes por noche) hicieron que, por primera vez desde que aterrizó en Ohio, fuese elegido para disputar el All-Star Game; partido al que finalmente no acudiría debido a una lesión en su rodilla izquierda, la cual le tendría apartado de las canchas durante un periodo de un mes.

La temporada para los Cavs, por lo tanto, estaba siendo difícilmente mejorable, a pesar del infortunio que supuso la lesión de JR Smith en el mes de diciembre. A los buenos resultados cosechados, se le unía una gran actuación tanto en materia de traspasos como en la agencia libre. David Griffin conseguía realizar un trade que convertía a Kyle Korver en nuevo jugador de los Cavaliers a cambio de Mike Dunleavy Jr., Mo Williams y una primera ronda protegida (2019), y firmaba a tres jugadores que habían sido cortados: Derrick Williams, Deron Williams y Andrew Bogut. El mes de febrero acababa y la plantilla de Cleveland ya estaba lista para un nuevo asalto al título de la NBA.

Con las nuevas incorporaciones y el nivel mostrado por Kyrie Irving y LeBron James, marzo se presumía como el mes clave para los Cavs justo antes de los playoffs, sobre todo por la recuperación de otros dos jugadores clave, como son Kevin Love y JR Smith. Sin embargo, en este tercer mes del año todo fueron malas noticias para los del estado de Ohio. Andrew Bogut se fracturaba la tibia de la pierna izquierda en su debut ante los Heat sin haber completado un solo minuto de juego en cancha, a lo que se sumó una caída en el nivel de juego de los pupilos de Tyronn Lue. Durante el mes de marzo, los Cavs fueron una de las peores defensas de toda la NBA, y su récord se tradujo en 7 victorias y 10 derrotas en 17 partidos totales; los peores guarismos para LeBron James desde su temporada rookie, que veía cómo los Boston Celtics se hacían con la primera plaza de la Conferencia Este.

Si bien marzo fue un mal mes para Cleveland, abril tampoco mejoró las cosas en exceso. En el enfrentamiento entre Cavs y Celtics que se disputaría en el TD Garden se decidiría, en principio, el primer clasificado de la conferencia. Sin embargo, a pesar del gran partido disputado por los Cavs y su posterior victoria, Boston acabaría con mejor récord debido a las cuatro derrotas que sumaron Tyronn Lue y los suyos en los últimos cuatro partidos de temporada regular.

Más allá del récord de los Cavaliers, nada cambia para ellos de cara a la postemporada. Cleveland y LeBron James tienen un objetivo, y ese no es otro que levantar el trofeo de campeones de la NBA en el mes de junio. A pesar de un final de curso con altibajos que mostró la peor cara de los Cavs, es difícil pensar que no sigan siendo los principales favoritos para llegar de nuevo a las finales. El camino no será sencillo si no logran recuperar el nivel defensivo que los hace diferenciales, pero contar con la baza de LeBron James a estas alturas es prácticamente garantía de éxito.

Los playoffs de la NBA comienzan y los Cleveland Cavaliers quieren demostrar que siguen siendo el mejor equipo de baloncesto del mundo y que el repeat es posible.

CLEVELAND CAVALIERS

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La temporada 2016-2017 se presenta apasionante para los Cleveland Cavaliers. Después de obtener el título de campeones el pasado mes de junio, las expectativas no pueden ser más altas para el equipo dirigido por Tyronn Lue, que sigue contando con una plantilla para aspirar a todo en el nuevo curso baloncestístico.

Cuando en el verano de 2014 LeBron James decidió volver a Ohio tras su exitoso periplo por Florida con los Miami Heat, el objetivo no era otro que conseguir el primer anillo de la historia para la franquicia. Kevin Love y Kyrie Irving serían los escuderos en un big three creado para dominar la NBA, pero no exento de dudas y críticas. La posible incompatibilidad entre las tres superestrellas creó un debate que, a día de hoy, todavía sigue vigente.

La derrota en las finales de 2015 ante los Warriors no nos permitió medir el verdadero nivel de los Cavaliers. Con las lesiones de Love e Irving, todo hacía indicar que el título viajaría a California junto a Kerr, Curry y los suyos, por lo que habría que esperar unos meses más para calibrar la competitividad de los Cavs. Sin embargo, lejos de ser un juguete en manos de Golden State, Cleveland fue capaz de arañar dos partidos en un ejercicio de amor propio.

Doce meses después, con Tyronn Lue ocupando el lugar del anteriormente destituido David Blatt, la franquicia de Ohio tuvo la oportunidad de redimirse de lo ocurrido un año antes. Los Warriors venían de batir el récord de los Bulls de Jordan en temporada regular (73 victorias y 9 derrotas) y acababan de remontar un 3-1 en contra a Oklahoma City en las finales de la Conferencia Oeste. Con Curry de vuelta después de superar unos problemas físicos que lo apartaron de la primera ronda de la postemporada, el favoritismo se trasladaba de nuevo a Oakland, a pesar de que los Cavs habían mostrado un rendimiento más que notable en playoffs. Detroit y Atlanta cayeron eliminados frente al equipo liderado por LeBron James con sendos 4-0, mientras que Toronto sí que pudo competir su eliminatoria hasta el sexto partido (4-2 para Cleveland).

La reedición de las finales de 2015 no pudo empezar peor para los Cavaliers. Golden State se impuso con claridad en los dos primeros encuentros jugados en California, y parecía haber sentenciado el título cuando consiguió ganar el cuarto partido, colocando un claro 3-1 a su favor. LeBron James, como líder, no estaba consiguiendo dirigir con éxito el juego ofensivo de los Cavs, que veían como los Warriors, sin la necesidad de un Curry excelso (excepto en el game 4), estaban manejando con autosuficiencia la situación.

Pero a partir de ese momento, Cleveland se reencontró con la mejor versión de sus dos principales jugadores, LeBron e Irving, que crecieron en medio de la adversidad. Con un quinto partido que ya es historia de la liga (cada uno de ellos sumó 41 puntos) y una nueva victoria en el sexto, lograron colocar el 3-3 para jugarse toda la temporada en 48 minutos. Ese séptimo encuentro dejó imágenes para el recuerdo, como el tapón de LeBron a Iguodala o el triple de Irving delante de Curry que certificaba la victoria. Los Cavaliers eran campeones de la NBA y LeBron James lloraba. Cleveland ya tenía su ansiado anillo.

Pero si la consecución del título fue un logro mayúsculo, la dificultad de conseguir revalidarlo también será un reto gigantesco para los Cavaliers. La posibilidad de que se vuelva a repetir la misma final de las últimas dos temporadas es un hecho. LeBron lleva accediendo a la última ronda en las últimas seis ediciones, mientras que los Warriors, un equipo que ya es de época, contarán con los otros dos jugadores que completarían el primer escalón de la NBA actual: Curry y Durant.

La búsqueda del ansiado repeat se realizará con prácticamente la misma plantilla de los últimos dos años, al menos en cuanto al núcleo del equipo. Entre las bajas se encuentran los dos bases que cubrían las espaldas de Kyrie Irving cuando éste no estaba en pista. Mo Williams optó por la retirada, mientras que Matthew Dellavedova puso rumbo a Milwaukee para formar parte de los Bucks. Al mismo tiempo, Mike Dunleavy Jr. deja Chicago después de tres temporadas para unirse a los Cavs, al igual que Chris Andersen, que abandona Memphis para reencontrarse con LeBron tras coincidir ambos en Miami, donde salieron campeones en 2013. Richard Jefferson, del cual también se rumoreó que podría poner fin a su carrera, finalmente seguirá en Cleveland.

En el tercer año de proyecto, los Cavs ya saben cuál es la esencia de su juego. Con LeBron como auténtico playmaker del equipo, los tiros abiertos volverán a ser imprescindibles gracias a las penetraciones de James y su capacidad para doblar pases a los jugadores exteriores. Shumpert, Dunleavy, Frye y JR Smith serán importantes para abrir la cancha y crear amenazas desde la línea de tres puntos, con Tristan Thompson cargando el rebote ofensivo. Pero si hay alguien que puede alterar cualquier tipo de guión dentro de los Cavaliers ese es Kyrie Irving. El talento incontrolable que posee permite hacer más llevaderos los momentos en los que el LeBron-sistema sufre problemas a la hora de crear ventajas.

¿Y Kevin Love? Una temporada más surgen dudas a la hora de hablar del ex jugador de los Timberwolves. Su rol en Cleveland no es el de una estrella de la NBA y tampoco el de un jugador con su contrato. Ni la dirección técnica ha encontrado un esquema sobre el que poder hacer protagonista a Love ni él ha dado el paso adelante que seguramente se le pide a un jugador de su talento. Por ello, ambas partes deberán evaluar si les compensa continuar con una unión que, hasta el momento, no ha conseguido llegar al mínimo exigido.

A pesar de ello, la nueva temporada para los Cleveland Cavaliers comenzará con muchas más certezas que dudas. Además, si cabía la posibilidad de que los Cavs se relajaran después de conseguir el título de campeones, la firma de Durant por los Warriors puede ser el aliciente necesario para que eso no suceda. Los aficionados de Cleveland pueden estar tranquilos: LeBron James tiene un nuevo reto.

Cleveland Cavaliers

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Una franquicia que cuenta con LeBron James no llega a obtener el éxito en una temporada a menos que se alce con el título en el mes de junio. Así de exigentes se han convertido todos los proyectos que tengan como figura central al jugador de Akron. Sin embargo, los Playoffs de 2015 para los Cleveland Cavaliers estuvieron marcados por las lesiones de dos de sus principales puntales, Kyrie Irving y Kevin Love, por lo que no era de extrañar que los Golden State Warriors se hicieran con el título en las pasadas finales. LeBron se encontró muy solo en unos Cavaliers diezmados y el título viajó a California.

La ciudad de Cleveland vivió la segunda decepción en una final de la NBA desde que James aterrizó en la franquicia en el año 2003. Los Warriors se unieron de este modo a los Spurs como verdugos de los Cavaliers en la última ronda de la postemporada, así que tocaba volver a empezar.

Los cambios en el roster no podían ser de gran calado. El draft no era un hilo de esperanza para un equipo con más de 50 victorias en temporada regular, y los elevados contratos de algunos jugadores impedían llevar a cabo traspasos que reestructuraran una plantilla llena de talento. Finalmente fueron Mo Williams y Richard Jefferon los elegidos para reforzar el banquillo del máximo aspirante a gobernar la Conferencia Este.

Todo hacía indicar que la de este año sería una temporada regular relativamente tranquila para los Cavs. Después de un primer año de proyecto con altibajos constantes y la posterior derrota en las finales, parecía que se habían conseguido los automatismos necesarios para mostrar una gran superioridad desde el inicio. Y, realmente, así fue. Cleveland comenzó la NBA con un balance de 8-1, pero los problemas se dejaron ver desde el comienzo. Primero, por la lesión de Kyrie Irving, que le impidió disputar los primeros dos meses y medio de competición, y segundo, por la incertidumbre que giró en torno a Tristan Thompson, pendiente de una renovación que finalmente conseguiría firmar.

La primera parte de la temporada regular fue buena a nivel de resultados, pero las sensaciones no eran todo lo positivas que cabía esperar. Quizá el nivel de juego mostrado por San Antonio y, sobre todo, por Golden State, desvirtuaron la realidad de los Cleveland Cavaliers. Los Warriors arrasaron a los Cavs la noche del 18 al 19 de enero, en el Quicken Loans Arena, con un resultado que demostró la diferencia entre ambos equipos: 98–132. De esta forma, el conjunto de Stephen Curry hacía palpable el lugar que ocupaba cada una de las dos franquicias dentro de la liga, lo que supuso un golpe tremendamente duro para Cleveland.

Las consecuencias no se hicieron esperar. Cuatro días después, David Griffin, general manager de los Cavs, destituía a David Blatt del cargo de entrenador, provocando una sorpresa generalizada dentro de la liga. En ese momento, LeBron James y sus compañeros contaban con un balance de 30 victorias y 11 derrotas en un total de 41 partidos, y eran los líderes destacados de la Conferencia Este. Los rumores sobre la mala relación de James con Blatt fueron una constante tras conocerse la noticia del cese, pero David Griffin lo justificó de la siguiente manera: “Sé que parece una locura, pero la decisión no está basada sólo en las victorias y en las derrotas. (…) Puedes ganar partidos durante la temporada regular y, sin embargo, empeorar. Desde hace tiempo estábamos en una dinámica regresiva. Mediada la temporada creo que todavía podemos reflotar el barco”.

Tyronn Lue, asistente de Blatt hasta entonces, fue el elegido por la dirección de los Cavs para ser el entrenador del equipo hasta final de temporada. Hasta el parón del All-Star de Toronto, Cleveland disputó 11 partidos con Lue como head coach, en los que consiguió 8 victorias y 3 derrotas. El nivel de juego mostrado por el equipo no distaba demasiado del ya ofrecido por su predecesor, pero varios medios americanos afirmaron que había una mayor sintonía entre Tyronn Lue y LeBron James, un punto a favor si tenemos en cuenta la falta de entendimiento entre la estrella nacida en Ohio y David Blatt.

Tras el All-Star, los Cavs decidieron moverse antes de que llegase el deadline. En un traspaso en el que estuvieron involucrados también los Magic y los Blazers, Cleveland recibió a Channing Frye, traspasando a Anderson Varejao y una futura segunda ronda. De este modo, llegaba un cuatro abierto para disputar los minutos en los que no estuviera en pista Kevin Love. Mozgov y Thompson, más los mencionados Frye y Love, formarían la rotación interior del equipo.

A pesar de la tranquilidad que supone tener la primera plaza de la Conferencia Este asegurada, los Cavaliers posteriores al All-Star no resolvieron las dudas que emanaban de su juego. Pese a ello, consiguieron mejorar el récord con el que acabaron la temporada pasada (53-29), quedándose al borde de las 60 victorias. Por lo tanto, en unas hipotéticas finales de la NBA, los Cavs sólo tendrán el factor cancha en contra si se enfrentan a los Spurs o a los Warriors.

La mejor noticia de cara a la participación de Cleveland en los Playoffs es el nivel mostrado por LeBron James en los últimos partidos de temporada regular. Posiblemente el mejor de todo el curso. El ataque de los Cavs, pese a algunos resultados inesperados,  ha mejorado sensiblemente en cuanto a circulación de balón, encontrando buenas posiciones para los lanzamientos desde la línea de tres; la esencia de su estructura ofensiva.

Otro de los apartados positivos es el propio instinto competitivo que caracteriza a un equipo que dio más guerra de la esperada en las pasadas finales. LeBron es el catalizador de ese gen competitivo de los Cavs, y este año las lesiones no son, de momento, un obstáculo a salvar dentro del roster.

La ‘cara b’ del conjunto de Tyronn Lue es el rendimiento individual de algunos de sus jugadores. Kyrie Irving no ha sido regular desde su vuelta a las canchas, Kevin Love a veces no encuentra su sitio en un esquema que, en ocasiones, margina a los jugadores interiores, y Iman Shumpert no está siendo el jugador de rol defensivo que todo aspirante al anillo necesita.

Pese a todo, los Cleveland Cavaliers siguen siendo los máximos favoritos en la Conferencia Este, y sólo en un hipotético regreso a las finales podremos comprobar si, esta vez sí, están preparados para hacerse con el título de campeones.